Practicar con koans, por Gaofeng Yuanmiao

Para estudio de textos budistas en general y Zen en particular.
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Pablo
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Practicar con koans, por Gaofeng Yuanmiao

Mensaje por Pablo » 03 Abr 2019, 09:38

Os dejo un pequeño fragmento de un texto de Gaofeng Yuanmiao (1238-1295), uno de los monjes chinos más importantes para la tradición Linji en China, fundamental en el desarrollo de la práctica de kanhua chan (investigando el koan), originada con Dahui (1089–1163), y que se basa en la concentración en el huatou, o punto fundamental de un koan (huatou clásicos son "Mu" o "¿Quién?").

Se le recuerda principalmente por ser el primero en establecer la tríada de "esenciales del Chan": gran fe, gran determinación, gran duda. Esta formulación de la práctica sería la base de gran parte de la tradición Chan en China (incluida la rama Caodong, la pariente china de la tradición Soto) del siglo XIV en adelante.

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Gaofeng escribió:Esta práctica es como impulsarse con una pértiga en un bote contra la corriente del río: avanzas [te concentras en el huatou] un metro, y retrocedes diez metros. Avanzas diez metros, y retrocedes cien metros. Cuanto más avances, más retrocederás, cayendo una y otra vez.

Incluso aunque hayas retrocedido hasta el fondo del gran océano, agarra la proa del bote y apúntala de nuevo río arriba: tienes que seguir avanzando absoluta y positivamente hacia allí. Si posees este tipo de ambición y fortaleza, entonces llegarás a casa.

Como con la gente que sube una montaña, cada unotiene que hacer el esfuerzo por su cuenta.
A mi amigo/maestro Jeff Shore le parece que esta cita es demasiado "macho" (Gaofeng es un poco así a veces), y dice que quizás una mejor imagen sea la de cuidar de un bebé enfermo: nuestra atención no puede (¡ni quiere!) moverse de su lado.

PD: la cita está extraída de la solapa de la Chan Whip Anthology, una recopilación de textos sobre práctica con koans editada en China en 1600 y que ha sido recientemente traducida al inglés. Os recomiendo encarecidamente su lectura. Iré traduciendo fragmentos poco a poco.
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Daido
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Re: Practicar con koans, por Gaofeng Yuanmiao

Mensaje por Daido » 04 Abr 2019, 11:55

Puedo preguntar, por qué practicas el koan?

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Pablo
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Re: Practicar con koans, por Gaofeng Yuanmiao

Mensaje por Pablo » 04 Abr 2019, 17:43

Daido escribió:
04 Abr 2019, 11:55
Puedo preguntar, por qué practicas el koan?
No tiene mayor complicación, en realidad: llevaba años usando la respiración como objeto de meditación, pero me había estancado. Me empecé a interesar por el Zen y mi buen amigo David me habló de Jeff Shore. Después de empezar a estudiar con él entendí que un koan podía ser una buena técnica de meditación para mí, y así ha sido. Sobre todo me ayudó mucho coger un koan y quedarme con él, pasase lo que pasase.

La pregunta "¿qué es lo que nos mueve a practicar?" es mucho más interesante, por otra parte, y es un buen koan en sí misma :P
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Daido
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Re: Practicar con koans, por Gaofeng Yuanmiao

Mensaje por Daido » 05 Abr 2019, 12:53

Hola Carlos, tienes un maestro que te explica y te dirige, y eso es valiosisimo. Nadie debe interferir en eso. El koan para mí fue mucho más que técnica, sin embargo. Difícil de explicar. Hace mucho tiempo de aquello, y su recuerdo sigue vivido. Tengo que admitir que pasar el koan, fue un punto de inflexión. Todo sucedió tal y como Mumon lo explica en el Mumonkan. Suscribo hasta la última coma.

En fin. Cada cual vive su experiencia de despertar de un modo distinto. Te deseo mucha suerte.

Saludos.

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Pablo
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Re: Practicar con koans, por Gaofeng Yuanmiao

Mensaje por Pablo » 08 Abr 2019, 09:34

Gracias, Daido :)

Yo no diría que practicar con un koan es esencialmente distinto de atender a la respiración o del "solo sentarse" de Dogen. Creo que nos ahorraríamos muchas discusiones entre practicantes Zen si entendiésemos que, en el fondo, son todas la misma práctica, si las llevamos hasta el final con absoluta determinación.
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Roberto
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Re: Practicar con koans, por Gaofeng Yuanmiao

Mensaje por Roberto » 08 Abr 2019, 13:29

El fragmento de Gaofeng Yuanmiao que nos ha ofrecido @Pablo, me ha recordado una expresión que uso últimamente, desde mi enfoque de la práctica (o de la forma de decir la práctica, que no es lo mismo que la práctica en sí misma) para explicar a qué nos dedicamos, o nos deberíamos dedicar, cuando hacemos zazen (aunque en realidad la expresión no es mía, ni de Gaofeng, existía ya en el budismo antiguo): Zazen no es otra cosa que nadar a contracorriente de aquellos pensamientos que crea nuestro ego discriminativo. A veces la corriente es muy fuerte y tenemos la sensación de que, a pesar de nuestros esfuerzos, la corriente nos arrastra con ella (concretamente es nuestro ego discriminativo quien la tiene, pues en realidad no hay ninguna corriente en el presente absoluto). En cualquier caso lo importante es nadar en la dirección apropiada, hacia la fuente desde la que surgen nuestro pensamientos y dejar que los pensamientos desaparezcan en ella igual que han aparecido.

Esa fuente no es otra cosa que la realidad de nuestra vida, tal y como está sucediendo ahora, sin contaminarla por nuestros pensamientos discriminativos; dicho de otra manera, sin dejarnos llevar solo por un aspecto de esa realidad, por algo que pensamos, siguiéndolo, entrando en una especie de bucle, en una especie de río alimentado por nuestro deseo de que las cosas sean o no sean como están siendo.

De esta similitud, por lo menos aparente, entre las expresiones usadas por un practicante del kanna zen y otro del mokusho zen para describir qué hacen durante zazen, bien podría deducirse lo que afirma @Pablo en su anterior comentario sobre la identidad de las prácticas.

Esta igualdad de la que habla @Pablo es más clara para mí cuando nos sentamos juntos, en silencio. En nuestro caso hemos tenido el privilegio de poder hacerlo juntos, igual que con @Daido o con @Carlos, hermanos y amigos en el Dharma, circunstancia gozosa que espero se repita en un futuro. Situación en la que yo no juzgo cómo practica el otro y (pienso) no ser juzgado tampoco por el otro sobre cómo practico yo, y en la que todos contribuimos a que ese sentarse juntos sea posible y bueno para todos. Pero después, cuando se habla, ya no es tan clara esa unidad.

Incluso, me da la impresión, que eso sucede aunque se pertenezca a las mismas "escuelas". Por ej., en mi caso, sobre el Zazen tal y como lo describe Uchiyama en el texto "Abrir la mano del pensamiento". ed. Kairos, (cercanísimo a mi enfoque sobre zazen y que suelo recomendar a cualquiera que empieza, y tambien a quien lleva tiempo) hay muchas cosas que considero acertadas, luminosas, imprescindibles, mientras que otras no las comparto; no porque no entienda lo que dice, sino porque somos distintos, pertenecemos a mundos y vidas distintas. En este caso concreto, lo que Uchiyama dice, es lo que Uchiyama dice, desde sus circunstancias condicionantes, pero creo mucho más importante, más inspirador para todos, cuál fue su ejemplo de vida.

Por ello, tal vez más importante que deterrminar si lo que tu dices se parece o no a lo que yo digo, parecido que no sería otra cosa que una copia por un lado o por el otro, creo que es importante saber si lo que yo digo o lo que el otro dice, son formas verdaderas de expresar el Dharma.

Por precisar un poco, antes de seguir, para quienes estén interesados en ello, sobre la expresión (que yo he escrito según su transcripcion japonesa; kanhua chan en chino) Kanna zen, 看话禅, compuesta por 看, "prestar atención/cuidar/atender" -como una cuando una enfermera, o un padre, cuida a su paciente o a su hijo; lo que lo acercaría al giro que propone Jeff- y 话, "palabras/lenguaje", siendo 禅, como es sabido, zen. Mientras que a esta expresión, suele oponersele en la tradición zen, como un enfoque diferenciado de la práctica, la de Mokusho zen, 默照禅, que literalmente está compuesta por 默, "silencio/estar en silencio", y 照, "iluminar/iluminarse", más, como antes, 禅. Es decir "zen que atiende a las palabras" el primero, y "zen de la iluminación silenciosa" el segundo. (Algo sobre la historia y las vicisitudes de ambos enfoques puede ampliarse aquí: https://global.sotozen-net.or.jp/spa/li ... erms21.pdf).

Sin embargo, no habiendo practicado personalmente nunca con koan, y probablemente por desconocimiento de cómo se vive interiormente esa práctica, me queda una duda: ¿Cuando tomas un koan existe un diferencia entre lo que haces ahora, es decir tu realidad completa en este momento, y aquel por qué o para qué lo haces, es decir una meta futura a conseguir, el kensho, que no es la realidad de ahora?, Dicho de otra manera ¿Escindes el ser lo que ya estamos siendo, realmente, ahora, etiquetándolo como incompleto, de un supuesto convertirse en el ser real, que sería algo situado en un hipotético, impredecible futuro, y que por tanto podría etiquetarse como deseable?

Y de esta duda se deduce otra, en la práctica que un practicante del zen con koan: ¿Puede decirse, en el caso de que no logre la experiencia puntual del kensho, que su practica actual es una práctica de poco valor, que es un simple esperar a que suceda algo que no ha sucedido todavía, y que, en el caso de no suceder nunca ese acontecimiento especial, sería una practica inútil?... Espero que no, pues me parecería muy triste, muy desalentador y falto de compasión universal.

Yo, en mi experiencia, recordando lo que dices sobre que llegó un momento, cuando practicabas con la respiración, en que te sentiste estancado (aquí podrían añadirse muchas cosas, son experiencias por las que todos hemos pasado: frustrado, aburrido, perdido... según cada practicante), lo que hago es tomar esa sensación como un pensamiento más y volver a mi zazen, a mi realidad completa de vida ahora, en la que no focalizo en nada en especial, en la que no sigo ningún pensamiento/objeto en especial, realidad a la que no le falta nada, a la que no le sobra nada; ya que faltar/sobrar, igual que conseguir/no conseguir, en relación a la realidad presente, serían nuevamente pensamientos, juicios arbitrarios.

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Pablo
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Re: Practicar con koans, por Gaofeng Yuanmiao

Mensaje por Pablo » 09 Abr 2019, 08:54

Roberto escribió:
08 Abr 2019, 13:29
Zazen no es otra cosa que nadar a contracorriente de aquellos pensamientos que crea nuestro ego discriminativo. A veces la corriente es muy fuerte y tenemos la sensación de que, a pesar de nuestros esfuerzos, la corriente nos arrastra con ella (concretamente es nuestro ego discriminativo quien la tiene, pues en realidad no hay ninguna corriente en el presente absoluto). En cualquier caso lo importante es nadar en la dirección apropiada, hacia la fuente desde la que surgen nuestro pensamientos y dejar que los pensamientos desaparezcan en ella igual que han aparecido.

A raíz de esto, en el último retiro Jeff insistió en que, si practicamos correctamente, esa corriente que va en nuestra contra llega un momento en que se da la vuelta y nos empuja hacia adelante. La práctica es fácil de ahí en adelante: esa es la experiencia de samadhi (concentración o unificación mental). El mismo Gaofeng cuenta en otro fragmento cómo, llegado un punto, no era capaz de despegarse de su koan, incluso aunque quisiera pensar en otra cosa: su atención volvía una y otra vez al koan.
Roberto escribió: Incluso, me da la impresión, que eso sucede aunque se pertenezca a las mismas "escuelas".

Yo no quiero saber nada de lo que dice la mayoría de la gente que se llama Rinzai :P
Roberto escribió: Por precisar un poco, antes de seguir, para quienes estén interesados en ello, sobre la expresión (que yo he escrito según su transcripcion japonesa; kanhua chan en chino) Kanna zen, 看话禅, compuesta por 看, "prestar atención/cuidar/atender" -como una cuando una enfermera, o un padre, cuida a su paciente o a su hijo; lo que lo acercaría al giro que propone Jeff- y 话, "palabras/lenguaje", siendo 禅, como es sabido, zen.

Aquí solo añadir que esa palabra no es cualquiera, sino el huatou (de ahí el "Hua" de "kanhua"), el punto fundamental de un koan. El estudio de koans era algo común en la tradición Zen en la época Song, y no sólo en la escuela Linji/Rinzai: Hongzhi, el famoso maestro Caodong/Soto, recopiló una famosa colección de koans (El Libro de la Serenidad) y Dogen tiene multitud de comentarios a koans clásicos, además de formular los suyos propios. Pero este estudio tenía una orientación principalmente literaria: es Dahui el primero que decide usar los koans como objeto de meditación, centrándose en una palabra o frase fundamental de un koan, y dejando el aspecto literario de lado. Esa manera de usar los koans acabó dominando la escuela Rinzai, mientras que la escuela Soto se centró en el aspecto de iluminación silenciosa. Pero quería insistir en el hecho de que los koans, como objeto literario, son universales a toda la tradición Zen.
Roberto escribió: Sin embargo, no habiendo practicado personalmente nunca con koan, y probablemente por desconocimiento de cómo se vive interiormente esa práctica, me queda una duda: ¿Cuando tomas un koan existe un diferencia entre lo que haces ahora, es decir tu realidad completa en este momento, y aquel por qué o para qué lo haces, es decir una meta futura a conseguir, el kensho, que no es la realidad de ahora? Dicho de otra manera ¿Escindes el ser lo que ya estamos siendo, realmente, ahora, etiquetándolo como incompleto, de un supuesto convertirse en el ser real, que sería algo situado en un hipotético, impredecible futuro, y que por tanto podría etiquetarse como deseable?

Esto es difícil de responder. La respuesta corta es no. Nunca ha existido diferencia alguna. Pero es cierto que el practicante la trae consigo, ¿no? La gente busca esta práctica porque siente que le falta algo en su vida. Ese es el principal problema que debemos resolver en nuestra práctica: la separación entre lo que es nuestra "realidad completa" como tú la llamas, y todas las historias que nos contamos sobre el mundo y sobre nosotros mismos (lo que Jeff llama "la ilusión del yo").

Dicho de otra forma, no es que el koan imponga una separación, es que esa separación YA ESTÁ AHÍ. Es el practicante el que desea un estado distinto, un cambio, una liberación. Por eso Jeff nos anima a usar como koan "¿qué es lo que me hace practicar?". No "por qué practico", sino "qué me hace practicar". Como dice Jeff, si eso está claro, todo está claro.
Roberto escribió:¿Puede decirse, en el caso de que no logre la experiencia puntual del kensho, que su practica actual es una práctica de poco valor, que es un simple esperar a que suceda algo que no ha sucedido todavía, y que, en el caso de no suceder nunca ese acontecimiento especial, sería una practica inútil?... Espero que no, pues me parecería muy triste, muy desalentador y falto de compasión universal.
Jeff me contó que en Japón dicen "un monje sin kensho no vale un centavo". Pero no hay que leer de eso una falta de compasión: al contrario, lo veo como algo muy inspirador (pero al estilo japonés, claro).

Si me preguntas a mí, que no soy japonés, diré que no existe diferencia alguna entre la práctica de un Buda y la de alguien que acaba de empezar. Pero ese alguien que acaba de empezar pensará que sí hay una diferencia, y pensará que su práctica es inútil si no ocurre ese "acontecimiento especial". No es que se lo diga nadie, es que es lo que piensa la gente: yo mismo lo he experimentado durante años, y es muy común oír en los retiros "bueno, tampoco me he iluminado esta vez" con un cierto deje de tristeza o resignación. Ver la naturaleza (que es lo que significa kensho) implica justamente abandonar esas etiquetas, esas diferencias entre iluminados y no iluminados, entre útil e inútil. Como decía Dogen en el Genjokoan: "Aquellos que despiertan del auto-engaño son Budas. Aquellos que se auto-engañan sobre el despertar son seres ordinarios."
Roberto escribió:Yo, en mi experiencia, recordando lo que dices sobre que llegó un momento, cuando practicabas con la respiración, en que te sentiste estancado (aquí podrían añadirse muchas cosas, son experiencias por las que todos hemos pasado: frustrado, aburrido, perdido... según cada practicante), lo que hago es tomar esa sensación como un pensamiento más y volver a mi zazen, a mi realidad completa de vida ahora, en la que no focalizo en nada en especial, en la que no sigo ningún pensamiento/objeto en especial, realidad a la que no le falta nada, a la que no le sobra nada; ya que faltar/sobrar, igual que conseguir/no conseguir, en relación a la realidad presente, serían nuevamente pensamientos, juicios arbitrarios.
Tienes toda la razón, Roberto. Y sin embargo es muy común que los practicantes se frustren, se sientan estancados, etc. Para poder superarlo, uno tiene que entregarse más a la práctica, para poder superar esos juicios que aparecen, esas dudas que nos frenan. Y para entregarse, se necesita fe o confianza. Fe en que esta práctica me va a liberar.

No sirve de nada decirle a alguien que ya está liberado, que su "realidad completa" ya es perfecta. Tiene que experimentarlo por sí mismo, para que, como decía Dogen, nunca más nos engañen. Para eso se diseñó la práctica con koans.
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Re: Practicar con koans, por Gaofeng Yuanmiao

Mensaje por Daido » 10 Abr 2019, 10:07

Tenia casi acabada mi respuesta, y de pronto apareció el mensaje si quería guardar el borrador. Le dije que si, y el borrador nunca apareció. Una pena. Creo que no volveré a intentarlo. Es demasiado trabajo perdido.

Saludos

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Re: Practicar con koans, por Gaofeng Yuanmiao

Mensaje por Pablo » 10 Abr 2019, 10:27

Daido escribió:
10 Abr 2019, 10:07
Tenia casi acabada mi respuesta, y de pronto apareció el mensaje si quería guardar el borrador. Le dije que si, y el borrador nunca apareció. Una pena. Creo que no volveré a intentarlo. Es demasiado trabajo perdido.

Saludos
@Daido, a mí también me ha ocurrido lo mismo en varias ocasiones. El borrador lo puedes encontrar haciendo click en tu nombre de usuario en la esquina superior derecha, y después en "Panel de Control de Usuario". Te saldrá una nueva pestaña del navegador, y en ella verás, en la parte izquierda, una pestaña que dice "Organizar borradores". Ahí deberías encontrar el mensaje. Simplemente cópialo y pégalo en un nuevo mensaje en este hilo y ya está :)

(sé que es un petardo, lo siento)
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Re: Practicar con koans, por Gaofeng Yuanmiao

Mensaje por Daido » 10 Abr 2019, 10:35

Estimados @Roberto , @Carlos, @Pablo y cuantos entren a leer. He dejado pasar un tiempo para contestar, antes de precipitarme en una descripción que resultaría árida e inútil acerca de la práctica del koan. La razón de ello, es que (poniendo muchas advertencias de mi parte, para que eso no sea considerado por nadie - y menos que nadie yo mismo - motivo de alabanza a mi persona) he practicado con koans durante mucho tiempo. Quizás 10 o 15 años, (quién sabe si más). Empecé en el año 86, creo recordar, cuando la maestra a quien me refiero siempre como Kiun An Sensei, me dio el koan Mu, a petición propia. "Un koan no es una práctica para estar física y mentalmente en forma, sino una práctica para llegar al corazón de la Sabiduría", me dijo, "si lo que quieres es eso, es la práctica más adecuada para ti". En una palabra, el koan conduce al kensho, de un modo, no diría que inevitable, pero muy directo. Pero esto hay que explicarlo convenientemente, antes de dar por hecho que se trata de una práctica que se utiliza como medio para llegar a una experiencia mística profunda.

@Roberto manifiesta, de forma muy acertada una duda sincera:
...no habiendo practicado personalmente nunca con koan, y probablemente por desconocimiento de cómo se vive interiormente esa práctica, me queda una duda: ¿Cuando tomas un koan existe un diferencia entre lo que haces ahora, es decir tu realidad completa en este momento, y aquel por qué o para qué lo haces, es decir una meta futura a conseguir, el kensho, que no es la realidad de ahora?, Dicho de otra manera ¿Escindes el ser lo que ya estamos siendo, realmente, ahora, etiquetándolo como incompleto, de un supuesto convertirse en el ser real, que sería algo situado en un hipotético, impredecible futuro, y que por tanto podría etiquetarse como deseable?
Antes de responder a esa duda, me gustaría poner estas palabras, que son el comienzo del comentario de Mumon al koan Mu que el pone como el primero de su colección Barrera Sin Puerta:
Para poder dominar el Zen, debes primero atravesar la barrera de los Patriarcas. Para lograr esta sutil realización, debes detener completamente tu forma de pensar.
Por tanto, se trata antes que nada de poner un freno, no al pensamiento, sino a tu forma de pensar. El pensamiento no puede evitarse, ni hay motivos para hacerlo. Se da por hecho, que los pensamientos acudirán una y otra vez a la mente, y que no hay ninguna manera de parar ese proceso. Tu manera de pensar, en cambio, si la puedes detener completamente. Con eso, Mumon se refiere a tu manera particular de perderte en los pensamientos que aparecen en tu mente. Todos sabemos a lo que se refiere, que no es otra cosa que coger un determinado pensamiento y darle vueltas, desarrollarlo, discutirlo contigo mismo, sacar conclusiones etc. El koan Mu está hecho para cortar con tu modo de pensar. Esto no tiene nada de nuevo, se ha discutido muchas veces en este y en otros foros, y está suficientemente claro para la mayoría de los que escriben aquí.

En esto, el koan Mu, o cualquier otro koan de entrada (como el Quien, el Sonido de una Mano etc.) no se diferencia gran cosa de otros modos de practicar el zen. El shikantaza es tambien un modo de detener tu forma de pensar, en el que no se utiliza una palabra o frase, sino tan solo ponerse en una postura de zazen, y permanecer en ella, sin moverse. Se puede también seguir la respiración. Incluso contarla. Un mantra podría ser utilizado también como forma de detener tu modo de pensar. Todos estos métodos son excelentes. Cada uno tiene sus ventajas e inconvenientes, y cada persona puede utilizar el que más se ajuste a sus condiciones, y personalidad. Es bueno que se prueben todos y se elija el más apropiado.


Pero el Koan no es unicamente un modo de detener tu modo de pensar. Tiene otro cometido, que es único, en el sentido que no hay otra práctica que tenga este cometido: despertar la Gran Duda. Veámoslo en palabras de Mumon:
Despierta a tu cuerpo entero con sus trescientos sesenta huesos y articulaciones y sus ochenta y cuatro mil p oros; convoca un espíritu de gran duda y concéntrate en esta palabra: “Mu.”
Ese espíritu de Gran Duda, no sé si existe en otra práctica. Yo creo que es específico del koan. Ese espíritu, no se puede explicar de manera clara, porque no se sabe lo qué es, hasta que aparece. Al principio, cuando se toma el koan, lo que sucede es que parece algo así como un mantra. Mi maestra me lo dijo: "Puede parecer un mantra, pero no lo es. Tiene solución". En esto radica la peculiaridad del koan: tiene solución. No es una simple palabra, que se utiliza como comodin para mantener a raya tu modo de pensar (que también lo es). Existe un método muy similar, llamado Centering Prayer, que es una actualización del modo de oración que se describe en La Nube del NO Saber, que consiste en usar una palabra (monosilabica, preferentemente), como Dios, Amor, Paz, Jesús..., para tenerla presente cuando aparecen pensamientos, y volver a ella cuando la mente se enreda en ellos. La única diferencia es que en este método de oración, no hay solución, y en el koan sí.

El hecho de que el koan tenga solución (respuesta, si se quiere), provoca algo nuevo en quien empieza a practicar: el espíritu de duda. Después de semanas, meses... o años, la duda se manifiesta normalmente en frases como "¿Qué es Mu?", que aparecen ocasionalmente. Esta duda, empieza siendo intelectual y aquí suele producirse algún tipo de salida tangencial de la práctica prinicpal, y el practicante del koan puede empezar una investigacion bibliográfica acerca del koan. Esto puede resultar bueno. O puede resultar fatal. Si se enfoca bien esa investigacion, se encuentra que otras personas pasaron igualmente por el mismo dilema. En mi caso, leer a D. T. Suzuki, que practicó varios años con el koan Mu, resultó una gran ayuda, pero hoy con internete, no creo que se tarde en llegar a encontrar lo que podríamos llamar la "respuesta", y eso sería echar a perder completamente el invento.

Si se continua, la duda ya no es meramente intelectual, y se llega rápidamente a la conclusion de que la respuesta no es meramente una respuesta intelectual. No es un acertijo chino, o algo así. Pero hay una respueta, con todo. Y el deseo de saber, lleva a indagar de un modo interior, ya no exterior. El practicante se enzarza en una pelea interior, no solo durante los momentos de zazen, sin a todas horas. Eso lo dice Mumon también:
Llévala (la palabra Mu, se entiende) continuamente, día y noche.

Al cabo de los meses, la palabra no puede dejarse de lado, ni de noche ni de día. Este es un momento delicado, porque es alfo que el practicante no esperaba. Si desea dejar el Mu un rato, y descansar de él, ¡no puede ya!. Aquí es esencial tener la guía del maestro. QUE NADIE SE PONGA A PRACTICAR EL MU U OTRO KOAN SIMILAR SIN UN MAESTRO. Lo pongo en mayúsculas, y lo enfatizo: podría resultar fatal, si no se tiene una guía adecuado (y pocas guías lo son en estos tiempos, en este tema del koan). Cuando el practicante llega a este estado, siente el Mu de un modo amenazador. No puede desprenderse de él, pero no puede encontrar la solucion, Podría creer que es algo que me sucedió a mí, de manera particular, y que no es algo general, pero leyendo a D. T. Suzuki, resulta que a él le pasó lo mismo.


No recuerdo sus palabras exactas, pero dice más o menos que, cuando llevaba muchos meses con el Mu, entró en una suerte de depresión suicida, en la que pensó que si no encontraba la solucion, su vida carercería siempre de sentido. Cuando leí esto, todo mi ser experimentó un temblor, porque ¡era exactamente lo que me estaba pàsando!. Esto, Mumon lo expresa con una imagen muy vívida:
Será como si simplemente tragaras una bola de hierro candente la cual no puedes escupir aunque trates.
Esta imagen del bola en mis entrañas, la recuerdo como algo impresionante, aunque en mi caso, la imagen era más bien como un cuhillo cortándome por dentro, como si me estuviese haciendo el hara kiri, o algo así. Pero no quiero centrarme en mi experiencia personal, sino en una respuesta objetiva. Llegar a este punto tiene su riesgo. Es una cosa buena, porque eso quiere decir que el koan hace su trabajo. Pero tiene la contrapartida de que si el practicante no tiene la preparacion y la guía adecuada, puede encontrar serios problemas. No debe bajo ningún concepto variar de manera de practicar, sin consultarlo a su maestro. Tiene que ser muy cauto y hacer las cosas del modo que se le ha dicho.

Lo cierto, es que si sigue, llegará a un estado peculiar, que Mumon describe así:
Todas las ideas ilusorias y p ensamientos alucinatorios acumulados hasta el presente serán exterminados y cuando el momento llegue, interno y externo serán espontáneamente uno. Tú lo sabes, pero solo para ti, como un mudo que ha tenido un sueño.
Este estado podría llamarse kensho, efectivamente. Esta experiencia parece pues la meta, y una vez ocurre, el practicante puede llegar a creer que ha llegado al final. Nada más equivocado. La meta, (si es que puede hablarse de meta) no es el kensho: ES LA RESPUESTA. La solución. El maestro no va a preguntarle por su experiencia (lo hará, sin duda, pero no es lo que busca). ¿Qué es Mu? Preguntará. Y si el practicante habla de lo que experimenta, el maestro le cortará probablemente, y lo enviará fuera del dokusan. Esto ocurrirá una y otra vez hasta que el discípulo responda a todas y cada unas de las preguntas que su maestro le hará. Será un examen minucioso y a fondo. Si el practicante duda, su respuesta no será considerada válida.

El practicante puede pensar que ha llegado a su destino con la práctica del koan, una vez que el maestro le da la sanción de que lo ha pasado. Puede salir con la idea de que ha llegado al fondo de la cuestión. Pero todavía hay más.
Luego, de pronto, una conversión explosiva ocurrirá . Entonces asombraras al cielo y harás temblar la tierra.
No sé ya si esa explosión es algo general o no. Quien esto escribe, la tuvo. Una conversión explosiva, tal y como Mumon dice. (Sé de personas que tuvieron explosiones similares, no es algo único). El resultado es claramente el que describe Mumon:
Será como si robaras la gran espada del valiente general Kan'u y la sostuvieras en tus manos. Cuando conozcas al Buddha, lo mataras; cuando conozcas a los Patriarcas, los mataras. En el borde de la vida y la muerte, dominas a la perfecta libertad; a través de los seis mundos y los cuatro modos de existencia, disfrutaras de un feliz y alegre samadhi.
Es en esto, en lo que el koan resulta una práctica única. Otras prácticas llevan al fondo de la cuestión, también, pero de manera diferente. Por ejemplo, Teresa de Jesús describe los siete estados en los que mora el Alma, en Las Moradas, y hay puntos en común (muchos). La diferencia es que el koan suele ser más rápido, y al mismo tiempo más brutal. Es como llegar a la cima del Everest de un solo salto. No se está siempre preparado. Hay que bajar de ella, porque no se puede resistir la altura. Se vuelve a empezar de nuevo, entonces. Y para ello, el maestro le dará un nuevo koan. Y otro. Y otro... Cientos de ellos. El camino del koan es ciertamente único. Desearía que no se perdiese, porque la humanidad lo necesita. Y me temo que cada vez es más dificil seguirlo, por la falta de verdaderos maestros. Los que aún puedan acercarse a uno, no debería perder la oportunidad.

Un saludo. Deseo que no se tome lo que he dicho, como una suerte de auto alabanza del que lo ha dicho. Y si se toma así, será bueno que reciba las críticas apropiadas, por haberlo dicho.

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