El Koan Mu

Para estudio de textos budistas en general y Zen en particular.
uno
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Re: El Koan Mu

Mensaje por uno » 24 May 2020, 23:40

daido.
me parece que tengo cierto acercamiento con tus ideas.
a mi me aburre los libros,es por eso que no leo budismo o otra cosa.
cuando veo libros gruesos con gran cantidad de razonamiento mental,solo me sonrio,y me digo,para que me puede servir excepto anclarme a este mundo.
otra vez,nacer,cagar,morir,ya no ya.
pero no es facil el escape,tengo la ruta,pero ejecutarlo es otra cosa.
lo importante en las personas es tener las cosas claras,pero como van a ser claras si los libros han sido escritos por personas ,la gran mayoria que no llegaron al final,solo la mitad del camino mas confunden.
cuando con razonamientos mentales quieren llegar a lo incondicionado y dicen,pero ese es su nonbre,su caracteristica,solo me sonrio.
lo importante es tener puntos de referencia,asi como los navegantes antiguos tenian constelaciones de estrellas para guiar su ruta.
por decir un punto de referencia,pero no al 100 por ciento ,es la forma.
samsara es forma,lo incondicionado es sin forma.
por eso el buda dijo,monjes existe una condicion,en la que no hay rios,arboles,etc y etc,nada ay.nada con forma.
para tener una vision profunda de las cosas,es necesario tener una vision de lo incondicionado porque.
porque ello ,es el dueño de todo,samsara.
hazme una o dos preguntas sobre lo incondicionado,y te respondere,supongo que existe posiblemente interes en ello de tu parte,por cuanto la gimnasia mental te aburre como a mi.

Daido
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Re: El Koan Mu

Mensaje por Daido » 25 May 2020, 07:22

Efectivamente, @uno, las palabras no sirven para entrar en la vacuidad. Aunque, tal y como @Roberto dice, en el zen hay varios caminos, no uno solo. Hay personas que hacen zen para estar mejor, simplemente, y no hay nada malo en ello. Al contrario, es un ejercicio muy saludable. La sola postura ya tiene efectos muy beneficiosos sobre la salud. Incluso la Medicina ha hecho estudios, con base cientifica, que demuestran que el mindfulness (y por ende el zazen) tiene efectos sobre la tensión, el estrés y algunas cosas mas. Eso, de por sí, es suficiente para recomendar su práctica. Con 20 minutos al día, es suficiente. En ese sentido, el zen es, como el yoga, tai chi, etc. un buen ejercicio para el bienestar fisico y psíquico.

Pero el zen va mas lejos. Es un camino hacia la iluminación, pero esto ta está en otro nivel. Aquí se necesita un guía, con casi toda seguridad. Un Maestro, y no sé si es fácil o difícil encontrarlo. Los Maestros con mayúsculas son escasos. Los que yo tuve, han muerto casi todos, y los que quedan vivos (sin M, creo yo) ya son muy mayores y bastante inaccesibles. Casi todos trabajan los koans. También el shikantaza, pero el kensho sin un koan tarda muchisimo en realizarse (aunque llega).

Seguiré luego. 🙏

Daido
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Re: El Koan Mu

Mensaje por Daido » 25 May 2020, 09:42

Como decia antes, hay que usar palabras para ir más allá de las palabras. Los koans son palabras, pero en casi todos, escanciadas con mesura. Apenas las justas. Luego, los comentaristas añaden lo que les da la gana. Como dice @uno, no hay cosa más aburrida que un libro de Zen (he escrito varios, y pido perdón, porque aun hay quien los lee), pero hay que admitir que los libros sobre zen son necesarios en estos tiempos, en cierto momento. Hubo una epoca que yo también los devore. Hoy en día, procuro no acercarme.

En cuanto a la peticion de @uno, de que le haga una o dos preguntas sobre lo incondicionado, le diré que entrar en el camino no es cuestión de palabras, ni no palabras. Si alguien dice blanco, otro dirá negro. Todo concepto tiene su contrario. Por eso, Joshu le dijo a un monje que No, y luego le dijo a otro que Sí. Es eso cierto? Depende. Se puede decir NO, y se puede decir SÍ, sin decir ni no, ni sí. El MU de Joshu no es no. Joshu usa un sonido, no una palabra, y con ese sonido, te lleva más allá de los conceptos. Por ello, si el Maestro te pregunta, que es Mu? Que le dirás? Si le dices que es sí, te dara treinta bastonazos. Si le dices que es no, te dará otros treinta bastonazos 😀. Entonces?Responde! Responde! Es ahora o nunca.

🙏

eduardo
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Re: El Koan Mu

Mensaje por eduardo » 25 May 2020, 12:58

En referencia al koan Mu, según el comentario de Jiso Forzani que expone @Roberto, en ese sentido creo que el hannya shingyo lo expone pero de otra forma, en los versos siguientes.

No hay más vacuidad que la forma y no hay más forma que la vacuidad. La vacuidad es la forma, la forma es vacuidad.

No hay un vacío detrás de los fenómenos, sino que los fenómenos son vacío. Esa es la verdadera naturaleza de los fenómenos. No hay una naturaleza de buda detrás del perro, o naturaleza auténtica detrás del perro, sino que el perro en sí mismo es naturaleza auténtica.

En nosotros igual, no hay una naturaleza auténtica que buscar, ya somos esa naturaleza auténtica. Naturaleza de la cual escapamos cuando pensamos en encontrarla en algún lugar o con alguna acción.

Ahora bien, existen dos riesgos, el eternalismo que en el fondo corre en una sustancia que no cambia. Que siempre seremos tal y como somos, para el budismo el alma eterna no sería una buena noticia, significaría que el karma no puede transformarse, que estamos condenados a ser unos ignorantes eternamente.

Por otro lado estaría el nihilismo, que crre que la vacuidad es decir que nada existe, y que por lo tanto no hay en el fondo consecuencias karmicas. Nadie nace, nadie muere. Como trasfondo que justifica toda serie de tropelías.

Las cosas existen, pero no como entidades fijas, nada existe por si mismo, sino en relación de interdependencia, principio básico de la vacuidad.

Por lo tanto la verdadera naturaleza, es no tener naturaleza propia. No tener en propiedad una entidad fija, por lo tanto siempre estamos en evolución. Sin embargo un perro nunca, será un ser humano y un ser humano nunca será un perro.
La naturaleza auténtica del ser humano será humana y la naturaleza auténtica del perro será perro.

eduardo
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Re: El Koan Mu

Mensaje por eduardo » 25 May 2020, 14:15

De todas formas conviene hacer unas aclaraciones, para no confundir a los lectores, con respecto a la filosofía.
Es cierto lo que dices @Roberto que el budismo sorteo lógicamente, y que no Le interesa gran cosa ni la filosofía ni lo que es el yo.

Ahora bien, la filosofía no es exclusivamente una busqueda de una ontologia a través de categorías de opuestos, primero porque hay corrientes filosóficas desvinculadas de la ontologia,, y de la metafísica.

La búsqueda de la Filosofía es solucionar problemas. Por ejemplo Kant no intento exponer o conceptualizar el yo transcendental, por curiosidad intelectual, sino para resolver el problema de fundamentación del conocimiento humano. Consecuencias de todo esto.

A partir de Kant, la ciencia se desvincula de la metafísica.
También Kant desvincula la moral de la religión, vinculada a la teología desde principios del medievo.
También debemos a Kant, los códigos deontologicos de las profesiones. Etc....

Que filosofía y experiencia religiosa sea distintas, no evita caer en prejuicios antifilosoficos. Reducir a esta a mera especulación intelectual inútil, es mucho reducir.
No es tema de este foro, pero es conveniente hacer ciertas aclaraciones, para no inducir a confusión.

Sentados en zazen debemos cortarnos la cabeza metafóricamente hablando. Fuera de zazen tendremos que resolver problemas, cotidianamente, con o sin filosofía,

Daido
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Re: El Koan Mu

Mensaje por Daido » 25 May 2020, 16:54

Hacer zazen no es cortarse la cabeza.😨

Carlos
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Re: El Koan Mu

Mensaje por Carlos » 26 May 2020, 09:31

"La misma pregunta puede ser en cambio el signo de una búsqueda realizada, si parto de mí mismo para volver a mí mismo; desde mi límite que es la solemne certeza de mi muerte, y observo aquí, en el espacio y en el tiempo de mi vida, el verdadero aspecto de mi rostro. Si me convierto al verdadero mí mismo, si encuentro en mi ser desnudo el sentido de mi deber ser. Si mi libertad la encuentro aquí, entonces la muerte ya no es el enemigo a eliminar, la vida ya no es la amante de la que depender. Ya no sirven ídolos, ni pequeños ni grandes, ya no sirven roles detrás de los que esconderse, no sirven proyecciones mentales cubiertas con la piel de la fe o del amor; ya solo sirve un corazón sincero y cada instante de la vida, únicos materiales del continuo camino que no se agota sino recorriéndolo."

_/\_

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Roberto
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Re: El Koan Mu

Mensaje por Roberto » 31 May 2020, 09:55

dice @eduardo
Que filosofía y experiencia religiosa sea distintas, no evita caer en prejuicios antifilosóficos.
No caemos en prejuicios antifilosóficos, simplemente son planos distintos.
Reducir a esta a mera especulación intelectual inútil, es mucho reducir.
La filosofía, en el momento de la experiencia religiosa interior, es inútil, de la misma manera que lo es, entonces, la especulación científica. Igual que lo es el Bussho, el escrito de Dogen sobre la naturaleza de Buddha, si lo que queremos es saber el tiempo que hará para planificar un viaje en barco, en este caso será mejor que no volvamos a la ciencia metereológica.

Una manera de decir el mundo en palabras es válida dentro de su propio ámbito de validez.

eduardo
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Re: El Koan Mu

Mensaje por eduardo » 31 May 2020, 11:11

Completamente de acuerdo @Roberto son planos distintos. No comparables ni equiparables.

Yo a veces me enrollo excesivamente. Tengo mis pasiones por supuesto. Y soy demasiado intelectual Las palabras a veces nos alejan a veces nos acercan.
Para mi volver una y otra vez a zazen, a ese silencio, es el timón de la vida, la practica resitúa muchas cosas, a mi modo de entender, de como hacer las cosas, como el tenzo kyokun que estamos viendo, la interdependencia, las relaciones causales. Verlo en la vida cotidiana, desde la raíz de zazen.

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Re: El Koan Mu

Mensaje por Roberto » 01 Jun 2020, 10:50

Veamos ahora los comentarios de Giuseppe Jiso Forzani ante la segunda parte del koan, aquella en la que ante un segundo monje y ante la misma pregunta, Joshu responde esta vez lo contrario: "¡Sí!" en vez de "¡No!". En esta parte pienso que hay que observar con atención como, en el Zen, aun sabiendo que toda pregunta, toda respuesta relativa a decir en palabras la naturaleza auténtica de cualquier cosa, pervierte esa expresión, que no puede sino ser alusoría e ilusoría, como sin embargo y a pesar de ello, las personas que siguen la Vía no por ello pueden dejar de preguntar y decir esa Vía más que a riesgo de perderla. Ponerse en juego, arriesgarse a expresar la Vía, es parte de la Vía misma.
Inmediatamente después de haber expuesto el koan del «¡No!» de Joshu ante la pregunta de si el perro tiene naturaleza auténtica, Dōgen examina el caso aparentemente opuesto: Un monje pregunta al maestro Joshu si el perro tiene la naturaleza auténtica, y Joshu responde: «¡Sí!». Este segundo monje sabe muy bien qué es lo que había respondido Joshu al primero, sin embargo a pesar de ello pregunta todavía. Mejor dicho, pregunta porque conoce aquella respuesta. Pregunta de nuevo, porque testimoniar y preguntar alrededor de la naturaleza auténtica de las personas de la vía, es el te y el arroz cotidiano en las casas de los buddha y patriarcas. Debemos de aprender esta actitud de preguntar precisamente aquello que creemos saber ya, preguntar aquello que ya se sabe es la función misma de la naturaleza auténtica. A menudo pensamos por contra que saber exime de preguntar, ello demuestra que precisamente no sabemos aquello que creemos saber ya. Es verdad que, en un cierto sentido, si no se supiese ya no se podría aprender; es verdad que la vida no se aprende ni se enseña, ¡estamos ya completamente dentro! Sin embargo, si creemos no tener que preguntar nada al mar acerca del mar, solo porque sabemos que somos ola en medio del mar, quiere decir que no entendemos nada sobre qué quiere decir ser ola en medio del mar. He ahí por tanto que es completamente obvio que el monje pregunte nuevamente a Joshu respecto a la naturaleza auténtica del perro, y también es del todo obvio que Joshu dé una nueva respuesta.

Existe parece una respuesta mucho más comprensible y consoladora que la precedente “No”. Pero, antes que nada, no hemos de confrontar las dos respuestas, este “Sí” no contradice aquel “No”, y aquel “No” no desmiente este “Sí”. No es el existe de la dicotomía: existe o no existe. Quien basa su fe sobre textos canónicos busca la prueba de la existencia de la naturaleza auténtica en los textos y, cuando encuentra escrito que cada cosa tiene la naturaleza auténtica, se para allí y allí apoya su fe: Está escrito, por tanto es así. Quien se aferra a la afirmación de que cada cosa tiene la naturaleza auténtica, sostiene que cada cosa existe positivamente y, por tanto, se justifica a sí mismo por el solo hecho de ser. Se estanca ahí y ya no sabe a dónde lleva el camino. No es eso el Existe que Joshu proclama. El estar ahí de la naturaleza auténtica del perro no se limita solo al perro, no tiene que ver solo con el perro. En el modo de ser del perro se abraza toda la realidad, allí dentro estoy también yo, estas tú también, esta Buddha, está Joshu, está el monje, ahora y siempre. Es naturaleza auténtica y nada está excluido.

Pero entonces, ¿qué sentido tiene hablar de naturaleza auténtica del perro, precisamente de aquel cachorro que había nacido en el patio de aquel monasterio? ¿Por qué la naturaleza auténtica se encarna en cada ser si es ya naturaleza auténtica antes de ser, más allá del ser y el no ser? En suma, ¿qué necesidad existe del ser, con todo su corolario incomprensible, si después todo se revela como camino de retorno al fundamento que ya es perfecto e incontaminado, más allá del ser y el tiempo, que aparecen como imágenes de un sueño proyectadas sobre una pantalla vacía como el cielo? Prestemos mucha atención. El estar ahí de la naturaleza auténtica no es la absolutización del fugaz instante, no es el legado que proviene de la arquetípica condición primordial ni la inocencia original a recuperar, no es el siempre y por todas partes presente. Ciertamente se asemeja mucho a todos estos modos de estar ahí, en particular al estar ahí siempre y por todas partes, hasta el punto de que muchos lo malinterpretan, precisamente por ello es preciso estar en guardia. Estar ahí ya brilla con una luz única, es único, no puede ser confundido con ninguna otra cosa. Aquello que llamamos el estar ahí es aquello que es de verdad, la verdad que cada cosa cuenta, la luz que enciende toda luz, Es inconfundible, porque brilla con luz propia. Cuando es así, entonces cada cosa es así. No existe necesidad de ninguna otra demostración. En este estar ya ahí el pasado no es la causa del presente, el futuro no es efecto del pasado. En este estar ya ahí cada cosa es al instante, inmaculadamente pura. Por lo que encarnarse en este cuerpo que ahora soy, no tiene el sentido de reparar los errores del pasado, de expiar la culpas cometidas que llevo como legado mismo de mi carne.

Planteémonos la pregunta: ¿Por qué el ser que es ya tiene necesidad de encarnarse en cada ser individual, es decir tiene necesidad de separarse de sí mismo, para reconocerse? Respondamos: Porque esta es su naturaleza, porque esta es nuestra naturaleza, la naturaleza de todo aquello que es. No existe otro porqué: es la autocertificación del ser, su autojustificación, su testimonio sobre sí mismo, no hay que ir a buscar a otra parte. En términos budistas esto es llamado la inmersión del ser (sí mismo) (en japones: jijuyuzanmai), que recibe desde sí mismo y funciona en sí mismo. Por esto en el budismo el término sí mismo es tan importante y su significado debe ser interpretado con mucha cautela y sabiduría.

El ser es siendo, y se reconoce en el ser. Pero esto, visto por cada uno de nosotros, desde cada ser que vive el estar ahí como sentido del límite, es una especie de profanación del ser entendido como estar ahí ya, antes y más allá de todo límite. Es la indispensable profanación, el pecado original y necesario si el cual nada ocurre. Decir yo (en los infinitos modos en los que las infinitas formas de vida son) es la «culpa» inevitable de todo ser que se sabe ser y que reconoce el ser por medio de la propia existencia. No hay otro modo de acceder al ser mas que reconociendo en sí mismo el ser. Ahí está la culpa, origen de todas las otras culpas y único acceso al rescate. El conocimiento del ser es la inevitable profanación del ser que se deriva del ser.
«Porque se conoce, precisamente por esto existe existe el ser ineludible de la consiguiente profanación. Sabed, esta consiguiente profanación cubre y custodia el esfuerzo de cada día hacia el completo despertar.»

Pero esta profanación, que es el signo de un pecado original, es aquello que custodia y protege el esfuerzo hacia la libertad del pecado. La misma puerta que nos encierra fuera es el acceso para entrar, por esto se dice puerta sin puerta.
«Esto expresa claramente que es hacer entrar con fuerza. El esfuerzo de cada día hacía el completo despertar, cuando es cubierto y custodiado de modo apropiado, cubre y custodia también en mí, cubre y custodia también en el otro. […]
[Por lo cual] no decir que de ahora en adelante no puede huir [de profanar]. ¡Oh, hombre, que vas delante del asno, que corres detrás del caballo!»

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