La noble búsqueda (Majjhima Nikaya 26)

Para estudio de textos budistas en general y Zen en particular.
eduardo
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Re: La noble búsqueda (Majjhima Nikaya 26)

Mensaje por eduardo » 15 Abr 2020, 09:49

Hola, siguiendo el hilo de estas reflexiones me vienen varias dudas a la cabeza.

Después de leer el sutra, que habla de la búsqueda e iluminación de Buda, texto tradicional dentro de una religión llamada budismo, que simplificando mucho, sería que el individuo debe de ir en pos de dicha iluminación, o estado de Buda.

Budismo, como palabra, concepto o religión es una palabra muy amplia, que se desarrolla históricamente a lo largo de muchos siglos, es decir que puede haber o de hecho existe en el budismo, dentro de su seno, corrientes que difieren mucho entre sí.

Como en el cristianismo, que se denomina en una misma palabra, o concepto o religión corrientes antagónicas en sentido y forma.
Dentro del catolicismo, no es lo mismo un franciscano que alguien del opus Dei, o un seguidor del misticismo cristiano.
Por no decir la diferencia entre la múltiples corrientes existentes que existen en los protestantes. Y si aún damos más en esa brecha, los cristianos no trinitarios, como mormones y jeovas, que parece una religión distinta, aunque la base común sea la misma. Que cristo murió por nuestros pecados y por nuestra salvación.

Dentro del budismo también veo yo muchas diferencias, aunque todas se basen en la meditación, y en la consecución de la iluminación.

En este sentido lo de los jhanas, o su consecución como etapas necesarias al camino de la iluminación, y una meditacion como la de Dogen, o el zen en la cual no hay etapas, la práctica justa de zazen es despertar, aunque cabría diferenciar despertar y estado de Buda, estado de consecución absoluta, estado definitivo en el cual no hay regresión, y en el cual uno ya no vuelve a renacer en este mundo.

Mi cuestión es si Dogen creyó en ese budismo, o simplemente renuncio a que la practica fuera un camino hacia la iluminación. Entendiendo iluminación como algo distinto al despertar. Es decir como estado de Buda.
Abandono Dogen la búsqueda del estado de Buda?

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Roberto
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Re: La noble búsqueda (Majjhima Nikaya 26)

Mensaje por Roberto » 16 Abr 2020, 16:15

eduardo escribió:
15 Abr 2020, 09:49
Después de leer el sutra, que habla de la búsqueda e iluminación de Buda, texto tradicional dentro de una religión llamada budismo, que simplificando mucho, sería que el individuo debe de ir en pos de dicha iluminación, o estado de Buda.
En realidad, si leemos con atención los sutras (Canon Mahayana) y todavía más los sutta (Canon Pali), aunque aparezcan los términos "Buddha" (es decir, traduciéndolo, el Despertado) o "iluminación", en buena medida son términos referenciales, pero vacíos de significado. Prácticamente nunca se entra en qué significan concretamente, entre otras cosas porque no "significan" nada, no significan una cosa determinada, o si se quiere significan precisamente "nada". En las escrituras si bien a menudo se habla del Nirvana como meta, rara vez se explica, por no decir nunca, en qué pueda consistir dicho Nirvana en términos positivos. Lo que realmente mueve a Sakyamuni no es "iluminarse", sino encontrar la vía de liberación del dolor, y cuando por fin encuentra ese camino, según la literatura budista sagrada, es llamado El Despertado, porque se ha "despertado" a ese camino, que estaba ya antes ahí, pero no lo veía.

En realidad, en el budismo, como en todas las religiones, se alude a un punto referencial hacia el que tender (la iluminación, el nirvana, el cielo, el más allá, la vida eterna, etc.) pero, en la realidad de los que viven esos caminos espirituales lo importante es en que medida ayudan a quien las practica en su propia vida, que existe solo ahora. Lo importante es caminar el camino, no alcanzar un supuesto "final" del camino; el final del camino es entrar en él y no abandonarlo. La meta, siendo infinita no es alcanzable mas que en un tiempo infinito. Uno puede avanzar muchísimo por ese camino, de manera que a los demás nos parezca que está lejísimos, a alturas estratosféricas, pero siendo el camino infinito cualquier numero, si lo usamos como divisor de infinito, seguirá dando como resultado infinito. Es a lo inconmensurable, a lo inconcebible (como diría Vimalakirti), a lo que aspiran nuestros pasos. Y el campeón del mundo en el camino de la libertad, aunque su posición relativa a nosotros nos parezca inalcanzable, sabrá que el camino que queda tiene que recorrer todavía, es todavía inmensamente largo, pues dura hasta el fin de su vida. En el budismo el paso más importante es entrar en el camino, después de ese el siguiente paso importante es dar otro paso que siga manteniéndonos dentro, o nos devuelva a él, si nos hemos desviado, y repetir eso siempre, todo lo demás es literatura.
Budismo, como palabra, concepto o religión es una palabra muy amplia, que se desarrolla históricamente a lo largo de muchos siglos, es decir que puede haber o de hecho existe en el budismo, dentro de su seno, corrientes que difieren mucho entre sí.

Como en el cristianismo, que se denomina en una misma palabra, o concepto o religión corrientes antagónicas en sentido y forma.
Dentro del catolicismo, no es lo mismo un franciscano que alguien del opus Dei, o un seguidor del misticismo cristiano.
Por no decir la diferencia entre la múltiples corrientes existentes que existen en los protestantes. Y si aún damos más en esa brecha, los cristianos no trinitarios, como mormones y jeovas, que parece una religión distinta, aunque la base común sea la misma. Que cristo murió por nuestros pecados y por nuestra salvación.

Dentro del budismo también veo yo muchas diferencias, aunque todas se basen en la meditación, y en la consecución de la iluminación.
Probablemente sería más apropiado hablar en vez de "budismo", de "budismos". El término "budismo" en realidad tienen un origen occidental, en la antigüedad no existía, los practicantes se llamaban a sí mismos "hijos del Buddha" y términos similares. Por otra parte, antes de la edad actual, si un "budista", digamos tibetano, se hubiese encontrado con un budista zen, o con uno Theravada, dificilmente se habrían reconocido entre ellos como seguidores de la misma religión, habrían pensado que lo que el otro hacía no tenía nada que ver con lo que para él era "budismo". Es en la modernidad, en la era de la globalización, cuando se han encontrado y reconocido.

[/quote] En este sentido lo de los jhanas, o su consecución como etapas necesarias al camino de la iluminación, y una meditación como la de Dogen, o el zen en la cual no hay etapas, la práctica justa de zazen es despertar, aunque cabría diferenciar despertar y estado de Buda, estado de consecución absoluta, estado definitivo en el cual no hay regresión, y en el cual uno ya no vuelve a renacer en este mundo.[/quote]

Ya dije que el término jhana (entendidos como etapas sucesivas y progresiva hacia el despertar) es un término casi nunca usado en el budismo zen, y cuando lo es, a menudo es usado de una manera negativa, o bien dándole un sentido distinto al tradicional en el budismo Theravada. Es cierto, como señala @Pablo que Jeff Shore, budista zen de la escuela Rinzai, habla en el escrito enlazado de los jhana, si bien a lo largo del texto repite varias veces que “no es necesario pasar por estos estados”. Tambien señala, nada más comenzar el texto, que simplemente [el subrayado es mio] va a a “hablar acerca de algunas de las experiencias que se pueden tener cuando se hace meditación budista”, y después incluso advierte que si bien en muchas escuelas budistas los jhana “se analizan con gran detalle y todo debe ser experimentado en su orden correcto”, en cambio el budismo zen, entre otras escuelas, “rechaza esta idea. ¿Por qué? Debido a que uno puede estar muy preocupado por estos estados y sus logros, incluso estar enamorado de ellos, pero también atascado y obstruído por ellos.” En mi propia experiencia personal puedo reconocer haber atravesado en ocasiones por estados similares a los descritos, si bien nunca me ha interesado etiquetarlos, así como también por sus opuestos, por infiernos que casi diría que han sido para mi de más ayuda, puesto que me he esforzado en “soportarlos” sin abandonar mi zazen, que aquellos estados gozosos, pero, como todo, unos y otros, antes o después han desaparecido, han sido disueltos por el propio zazen, han sido olvidados.

Respecto a los “estados definitivos en los que ya no hay regresión” y en los que “uno no vuelve a renacer en este mundo”, son metáforas del budismo antiguo para nombrar lo innombrable, más en realidad no indican a “algo” o a “alguien”, pues el camino budista no pasa por alcanzar “algo” o por convertirse en “alguien”, sino más bien por todo lo contrario
Mi cuestión es si Dogen creyó en ese budismo, o simplemente renuncio a que la practica fuera un camino hacia la iluminación. Entendiendo iluminación como algo distinto al despertar. Es decir como estado de Buda. Abandono Dogen la búsqueda del estado de Buda?
Está por último esta cuestión. Dogen prefería usar, en vez de “iluminación” la palabra “realización”, y no, Dogen no abandonó esa búsqueda, instante tras instante, a lo largo de toda su vida. De hecho aparece en muchos de sus escrito, e incluso uno, Bussho, (literalmente Naturaleza de Buddha está dedicado ex profeso a ese tema.

Carlos
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Re: La noble búsqueda (Majjhima Nikaya 26)

Mensaje por Carlos » 16 Abr 2020, 17:27

A lo ya dicho por Roberto me gustaría añadir, aunque más bien sería recordar, porque las palabras son suyas también, lo siguiente:
- El plano prescriptivo (en el que se señalan metas ideales, cuyo objetivo no es tanto describir realidades tangibles, como proporcionar unas ciertas direcciones hacia las que orientar el camino, al margen de que la meta, entendida como una "cosa", como un "lugar concreto", exista o no, que no existe)
- El descriptivo (donde aparecen indicaciones concretas para el practicante y que nacen y apuntan a la realidad cotidiana del practicante)
- El mitológico, o condicionado culturalmente (que contiene mitos y expresiones circunstanciales, dependientes de la época y el lugar en los que cada discurso ha sido producido; y que a menudo contamina, o sirve de soporte, para expresar los dos planos anteriores, siendo por otra parte, en muchos casos prescindible sin que cambie la estructura del edificio. Véase, por ejemplo, la cuestión de los renacimientos)
- etc.


Me parecen un buena leyenda para recorrer el mapa que son los textos budistas cada vez que nos extraviamos por hacer una incursión demasiado filosófica, por así decir ;)

Y en cuanto a esto:
En este sentido lo de los jhanas, o su consecución como etapas necesarias al camino de la iluminación, y una meditacion como la de Dogen, o el zen en la cual no hay etapas, la práctica justa de zazen es despertar, aunque cabría diferenciar despertar y estado de Buda, estado de consecución absoluta, estado definitivo en el cual no hay regresión, y en el cual uno ya no vuelve a renacer en este mundo.
Al margen de desgranar lo condicionado culturalmente y lo prescriptivo, de lo descriptivo, es decir, de aquello que sí que nos toca hacer de manera efectiva en nuestra práctica, en nuestras vidas, me gustaría recordar, un sutta mencionado hace poco también por Roberto ;), el Anattalakkhana sutta https://www.bosquetheravada.org/textos/ ... lta-del-yo, en el que se nos recuerda que ninguna forma, sensación, percepción, formación mental o consciencia (pasada o futura, interna o externa, remota o próxima, etc) son satisfactorias puesto que son impermanentes...¿De qué forma podríamos hablar de "estados de consecución absoluta" o "estados definitivos en los que no hay regresión" sino es de una manera prescriptiva, o bien, metafórica u orientativa, si se quiere?

eduardo
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Re: La noble búsqueda (Majjhima Nikaya 26)

Mensaje por eduardo » 17 Abr 2020, 10:36

Hola, entendido, perfectamente esplicado. Saludos, @Roberto @Carlos, @Pablo.

Siempre he creído, que la transmisión del zen, era la transmisión viva de la práctica, de un modo ajustado de practicar, que debe ser realizado, como experiencia, la función de cualquier practicante de bien es orientar y no dirigir la práctica. En ese sentido me encuentro desfasado respecto al zen oficial.

Respetando todas las posturas, a mi personalmente, os jhanas y en general muchos suttas, no hacen más que marearme la cabeza, o interiormente me fomentan la codicia, por una parte, me meten de nuevo en el mundo de la consecución del logro.
O un modo de examinar y calibrar la practica.

Durante años me ha interesado el budismo intelectualmente, he ido perdiendo ese interés, a medida que he ido practicando. No quiere decir que no lea nada sobre budismo, pero soy mucho más selectivo.

En este sentido este sutra, tiene elementos históricos, o aparentemente históricos de interés, pero más que noble búsqueda, yo hablaría de noble encuentro, con la practica justa o con un modo justo de practicar.

No hay que pasar por alto, que después de eso, el Buda histórico, no dejo de practicar zazen y de enseñar durante 40 años. Es decir que lo que transmitió fue una práctica. Algo vivo a lo cual tenemos necesidad de volver.

Desde mi punto de vista como practicante, pienso que el encuentro con la practica es un noble encuentro, que en cierta manera, es una experiencia de conversión, que reorientar de alguna manera nuestra vida.
No tanto en un aspecto externo de gran cambio que nuestros semejantes perciben, pero si internamente, donde la practica reorienta. Nuestra forma de vivir y mirar el mundo.
Por supuesto teniendo en cuenta, que siempre estamos haciendo camino al andar. Parafraseando a Machado.
Practicante no hay meta, es la practica la meta y nada más, practicante no hay meta, se hace meta al practicar.

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Pablo
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Re: La noble búsqueda (Majjhima Nikaya 26)

Mensaje por Pablo » 18 Abr 2020, 14:16

Roberto escribió:
16 Abr 2020, 16:15
En las escrituras si bien a menudo se habla del Nirvana como meta, rara vez se explica, por no decir nunca, en qué pueda consistir dicho Nirvana en términos positivos.

Aunque en los textos Pali es cierto que se pone el énfasis más en la definición de Nibbana en términos negativos (la ausencia de malestar), hay muchos ejemplos donde sí se usan términos positivos. Si no recuerdo mal, en este libro de Ajahn Amaro hay una recopilación de este tipo de enseñanzas:
https://forestsangha.org/teachings/book ... pa%C3%B1ol
Roberto escribió:Lo importante es caminar el camino, no alcanzar un supuesto "final" del camino; el final del camino es entrar en él y no abandonarlo.

El problema de hablar en estos términos es que luego uno puede pensar que basta con sentarse una vez al día, que total la meta es infinita y se hace camino al andar.

Y esto NO es lo que propone Gotama, ni el resto de escuelas budistas.

El punto de partida del budismo es el sufrimiento o malestar. Mientras haya malestar, hay que seguir buscando la liberación. Sí, buscando. Gotama lo llama en este discurso "la noble búsqueda". No hay nada malo en querer liberarnos de nuestras ataduras (al contrario, pensar que la búsqueda de la liberación es mala en sí misma no es más que nuestras propias ataduras intentando que nadie las toque). Y si algo nos enseña el ejemplo de Gotama es que no hay que contentarse con migajas: él mismo consiguió igualar a dos grandes maestros de meditación (incluso le dieron la transmisión!) y no se dejó contentar, porque era consciente de que la raíz del malestar seguía en su interior.

Gotama no es el Despierto porque descubriese un camino. Su despertar es el abandono completo del malestar. Y como él, tantos otros maestros que le han sucedido a lo largo de la historia. Esto no quiere decir que fueran seres humanos perfectos: Gotama habla en muchas ocasiones de cómo el karma del pasado sigue aflorando en su vida (en términos modernos, eso se puede traducir en que hábitos de comportamiento ignorantes siguen apareciendo después de despertar). Lo que no existe ya es la sed que está detrás del malestar. El maestro chino Zongmi decía que la luz del sol acaba con la oscuridad de un plumazo, pero que la nieve tarda en derretirse.

Creo que es importante no confundir (y digo esto porque yo lo he hecho muchas veces) la entrada en el camino con el despertar. Son dos cosas distintas. Y después de despertar, sí, para los practicantes Mahayana sigue habiendo una práctica infinita. Pero no hay que confundir las dos. Como suele decir Jeff: la práctica nunca puede completarse, y a la vez tiene que ser completada.

Si confundimos estos dos puntos, nos estamos haciendo un flaco favor y faltamos al respeto a generaciones de practicantes que han venido antes que nosotros.

Y pensar que el abandono de la sed y la ignorancia son metas imposibles es ponernos la zancadilla antes de empezar a correr. Si seguimos el ejemplo de Gotama, y nos damos por completo a este camino, el fin de la sed es inevitable.
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Roberto
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Re: La noble búsqueda (Majjhima Nikaya 26)

Mensaje por Roberto » 18 Abr 2020, 16:45

¡Hay! @Pablo. La literatura religiosa está llena de santos, de himalayas, de infinitos. Su vuelo es estratosférico.

Pero yo simplemente soy un ser humano y nunca me he encontrado con nadie que no sea otro ser humano. Cuando he creído un poco en ello, es porque estaba atontado, pero me ha bastado mirar con atención, quitándome las legañas y limpiando mis ojos, para ver que me había equivocado. En, ¿yo qué se?, Mauricio, o en Jiso, ni tampoco en Uchiyama, ni en Sawaki, o en tu querido maestro Jeff, ni siquiera en Dogen, soy capaz de ver otra cosa que seres humanos. Sacos llenos de mierda y huesos, como decían, un tanto bruscamente, los antiguos maestros. Será que soy correoso, difícil, alguien con poca fe.

Te confesaré una cosa. Cuando leí, por ejemplo, la biografía, de S. Suzuki, inmediatamente me atrajeron sus defectos, por ejemplo cuando se durmió en el tren que le llevaba a un funeral del cual era el maestro encargado, o cuando le entró un ataque de pudor/coquetería porque se le rompió la dentadura, negándose a ver a sus discípulos hasta que se la hubiesen arreglado. O cuando Mauricio me contó que Uchiyama era incapaz de servir el te sin que se le derramase, con lo "importantisima" :lol: que es esa ceremonia en Japón. Esas cosas me dan confianza y me hacen pensar en que tal vez, también yo, pueda intentar andar por ese camino, en cambio, si me hablan de las olimpiadas, de batir records, me hecho para atrás; el deporte de competición nunca me llamó.

Del zen me atrae la humanidad de muchos de sus protagonistas, unos, ciertamente, con el vuelo de un águila, otros, como yo, simples gorriones. Pero incluso para las águilas las estrellas siguen estando muy lejos. Para santos ya están suficientemente llenos los sutras, allí están bien.

Nos gusta llenarnos la cabeza con grandes cosas, pero si podemos hacer medianamente bien alguna, ahora, en este mismo momento, ya podemos darnos por satisfechos. Parecerá poca cosa, para aquel que tiene las aspiraciones de un águila, pero para mi, sin embargo, a pesar de todo, aunque sea renqueando, este camino está lleno de sentido y me importan poco, cada vez menos, mis "logros"; esas cosas os las dejo a los jóvenes :lol: Ya no miro a lo lejos, sino que intento observar mis pies, mirar dónde se posan, para no tropezar, y ahí está todo, ¿dónde iba a estar si no?.

Corregía ayer unos párrafos de una cita de Uchiyama que recoge Jiso, en sus comentarios al Bussho (La naturaleza de Buddha) de Dogen. En ellos Uchiyama hablaba de la contradicción existente en los seres humanos reales (no en la literatura, pero la literatura, aun religiosa, es literatura) entre lo que queremos ser, o pensamos que deberíamos ser, y lo que en realidad somos, y decía Uchiyama allí (entresaco los párrafo, y el subrayado, que creo esencial, es también mio):
[...]desde el momento en que abrimos los ojos a la existencia y nos volvemos conscientes, surge en nosotros el anhelo del placer de este mundo. Eso puede conducirnos a la ruina; pero a la vez se despierta en nosotros una especie de anticuerpo, e incluso la búsqueda del valor absoluto para no perdernos. Así pues sentimos tendencias opuestas: ¡Aquello que ahora nos gusta, y aquello que es la verdadera forma de nuestro ser! Esta es la contradicción […] Mientras existe el sentido del quehacer que llamo el cómo debemos ser, al mismo tiempo existe el hecho real de no estar en condiciones de conseguirlo. Sin embargo, mientras que existe esta condición contradictoria, existe también de todos modos el reclamo de cómo debemos ser. Por ejemplo, aquellos que siguen la vía de la práctica religiosa en el Zen, piensan: “Hago zazen con todo mí mismo porque deseo obtener la iluminación”. Sin embargo, haciendo esto, precisamente por el hecho de buscar y perseguir la iluminación, ocurre por contra que la iluminación se desvanece y vuela lejos, quién sabe dónde, dejándonos atrapados en nuestro deseo de iluminación. Este es el punto doloroso. ¡Sondeémoslo hasta el fondo! […] Sin importar cuánto lo intentes, la contradicción de hecho no se resuelve, sino que persiste perturbando la intimidad de la vida. ¡Es una contradicción total! [...] Nos convencemos a nosotros mismos de ser irremediablemente personas comunes y, por tanto, de no poder alcanzar Buddha (el ser que vive el verdadero modo de ser). ¡No podemos de ninguna manera alcanzar Buddha! Sin embargo, si dejamos de lado ese pensamiento, y si volvemos a la realidad de la vida tal como es, pues bien, incluso el hombre común alcanza Buddha y vive la vida como debe de ser. Sí, porque el Buddha al que se debe volver, el punto definitivo al que se debe volver, no son otra cosa que la vida misma tal como es. Es importante abrir los ojos y mirar decididamente este punto. El motivo por el cual los discursos y los sermones de los monjes budistas no llegan casi nunca a ser sermones de budismo es que ellos, sin superar esta contradicción entre lo existente y el verdadero modo de ser, solo se limitan a hacer bellos discursos sobre cómo deberían ser las cosas. En cambio un sermón budista debe tomar su comienzo desde la vida auténtica tal como es, que precede a la contradicción, que precede la división en dos de la existencia que llamamos el todo que vive y del verdadero ser y hacer que llamamos naturaleza auténtica. En cualquier sitio donde nos encontremos, en cualquier situación en la que acabemos, puesto que nosotros vivimos la vida, la cual es tal como es, en esa vida que vivimos tenemos también la dirección al punto definitivo y la llamada al fundamento. Hablar de naturaleza auténtica es poner en práctica día tras día esta profundización. Ello no tiene nada que ver con el éxito o el fracaso, con una voluntad débil o fuerte, se trata tan solo de tener que volver siempre al punto al que se tiene que volver. Se trata de profundización. Por ello, con tenacidad, no hay nada más que volver a la vida tal como es.
Última edición por Roberto el 19 Abr 2020, 17:18, editado 1 vez en total.

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Re: La noble búsqueda (Majjhima Nikaya 26)

Mensaje por Roberto » 18 Abr 2020, 16:53

Por cierto @Pablo, gracias por el libro de Ajahn Amaro que me has recomendado, me pondré con él en cuanto pueda. La cita que lo encabeza tiene buena pinta, yo la suscribiría sin quitarle ni una coma.
Una dificultad con la palabra Nibbāna es que su significado está más allá del poder de las palabras para describirlo. Es, esencialmente, indefinible.
Otra dificultad es que muchos budistas ven Nibbāna como algo inalcanzable –tan elevado y remoto que no seríamos lo suficientemente merecedores siquiera de intentarlo–. O vemos Nibbāna como una meta, como algo desconocido, indefinido, que deberíamos de algún modo tratar de alcanzar.
Muchos de nosotros estamos condicionados de esa manera. Queremos alcanzar algo que no tenemos ahora. Entonces vemos Nibbāna como algo que, si trabajamos duro, conservamos nuestra sīla, meditamos diligentemente, nos ordenamos como monásticos, consagramos nuestras vidas a la práctica, entonces la recompensa podría ser que quizá alcanzáramos Nibbāna –aunque no estemos seguros de lo que es–.
Ajahn Chah solía definir Nibbāna como “la realidad del no apego”: materializando la realidad del no aferrarse. Esto ayuda a ponerlo en un contexto porque el énfasis está en el despertar a cómo nos aferramos y agarramos con palabras como Nibbāna o budismo, o práctica o sīla, o lo que fuere.

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Re: La noble búsqueda (Majjhima Nikaya 26)

Mensaje por Carlos » 19 Abr 2020, 22:16

O cuando Mauricio me contó que Uchiyama era incapaz de servir el te sin que se le derramase, con lo "importantisima" :lol: que es esa ceremonia en Japón.
:lol: :lol: :lol: _/\_

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Re: La noble búsqueda (Majjhima Nikaya 26)

Mensaje por Carlos » 19 Abr 2020, 22:37

El punto de partida del budismo es el sufrimiento o malestar. Mientras haya malestar, hay que seguir buscando la liberación. Sí, buscando
Sí, buscando...aquí y ahora
Como suele decir Jeff: la práctica nunca puede completarse, y a la vez tiene que ser completada.
_/\_
Y pensar que el abandono de la sed y la ignorancia son metas imposibles es ponernos la zancadilla antes de empezar a correr
Es que son metas imposibles en lo humano, Pablo, su posibilidad deviene en el momento en que dejamos caer tal condición, es decir, cuando se nos presentan como metas sin meta, por decirlo de otra manera.
La búsqueda está aquí, la meta solo se encuentra aquí, el fin de la sed solo puede presentarse aquí.

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Re: La noble búsqueda (Majjhima Nikaya 26)

Mensaje por Pablo » 20 Abr 2020, 10:49

Roberto escribió:
18 Abr 2020, 16:45
Pero yo simplemente soy un ser humano y nunca me he encontrado con nadie que no sea otro ser humano. Cuando he creído un poco en ello, es porque estaba atontado, pero me ha bastado mirar con atención, quitándome las legañas y limpiando mis ojos, para ver que me había equivocado. En, ¿yo qué se?, Mauricio, o en Jiso, ni tampoco en Uchiyama, ni en Sawaki, o en tu querido maestro Jeff, ni siquiera en Dogen, soy capaz de ver otra cosa que seres humanos. Sacos llenos de mierda y huesos, como decían, un tanto bruscamente, los antiguos maestros. Será que soy correoso, difícil, alguien con poca fe.
Es que el final de la sed es algo que solo puede saberse desde dentro. No sé qué tiene que ver que Uchiyama derramase el té con que hubiese acabado con el malestar :?
Carlos escribió:
19 Abr 2020, 22:37
Es que son metas imposibles en lo humano, Pablo, su posibilidad deviene en el momento en que dejamos caer tal condición, es decir, cuando se nos presentan como metas sin meta, por decirlo de otra manera.
La búsqueda está aquí, la meta solo se encuentra aquí, el fin de la sed solo puede presentarse aquí.
Y sin embargo cada vez que caigo en la trampa de creerme eso que decís, los tres venenos tienen rienda suelta y dominan cada acción. Y mientras tanto la verdadera motivación detrás de la práctica queda silenciada bajo un "la vida está bien tal y como es", cuando la verdad es que no es así (no es así aquí y ahora, no ayer o mañana).

No voy a discutir más con vosotros sobre esto, porque sé lo que opináis y al final es absurdo que intentemos convencernos mutuamente. Pero no puedo daros la razón, porque creo de verdad que mantener esa opinión es perjudicial para la práctica.
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