El Zen en los tiempos del virus

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eduardo
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Re: El Zen en los tiempos del virus

Mensaje por eduardo » 19 May 2020, 13:17

Una pequeña puntualización. Donde he dicho imperfecto respecto a este foro, quería decir mas bien limitado, las limitaciones de la comunicación por internet. Es un término más adecuado que el de imperfecto.

saludos. :D :)

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Roberto
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Re: El Zen en los tiempos del virus

Mensaje por Roberto » 19 May 2020, 14:00

Si bien la situación generada por el Covid19 es y será un desastre socio-económico para muchos, lo cual es profundamente lamentable. No tendría nada de malo que el mundo del zen "oficial" europeo no pudiese recuperarse del golpe. Sería una óptima oportunidad para empezar todo desde cero. El zen no necesita de maestros ni de centros, sino de practicantes que busquen en si mismos con total honestidad. No es fuera, en otros o en Otro, donde hay que buscar la verdad, sino dentro de nosotros mismos. Es mejor unos pocos de estos que las multitudes absurdas que hasta ahora se apelotonaban bajo estructuras organizadas piramidalmente.

Aparte de mi zazen, aquellos que a mi más me han ayudado y todavía me ayudan a clarificar mi mirada interior, no buscan reunir seguidores a su alrededor ni construir centros. Para practicar juntos, no hace falta ser muchos o disponer de grandes locales, unas pocas personas, si está en su deseo, pueden encontrar fácilmente un metro cuadrado donde plantar sus zafutones.

Daido
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Re: El Zen en los tiempos del virus

Mensaje por Daido » 20 May 2020, 07:28

Plantar zafutones sí, pero no en un metro cuadrado. La distancia mínima, entre practicantes haciendo zazen, debe ser de 2 metros, por tanto la superficie por persona es de 4 metros cuadrados. Pero! Si se practica seshin en un templo, zendo o centro zen, y si ademas se duerme en el mismo zendo (en el Zendo Betania, duermen 60 personas en edificio de zazen), o bien en espacios compartidos, la carga viral sería altisima, suponiendo que hubiese una sola persona infectada (asintomatica, se entiende), después de pasar dias enteros compartiendo el mismo aire. Más aún, si se recitan sutras en común (cosa habitual) o se realiza la ceremonia de la Eucaristía, pongamos por caso. El peligro de contagio es mucho mas alto, cuanto mas tiempo se comparte un espacio cerrado, con personas potencialmente infectadas. Es por tanto desaconsejable hacer zazen en grupo.

La situación puede parecer poco halagüeña, en efecto. Máxime si se considera que, según la OMS y los expertos mundiales en el campo de la epidemiología, esta pandemia puede durar, no ya años, sino posiblemente décadas. El covid, se afirma, ha venido para quedarse. Cierto, pueden salir vacunas y tratamientos. Y con el tiempo se dará una inmunización de grupo. Pero eso puede llevar años, y como resultado, el zen (y otras prácticas espirituales) pueden cambiar completamente. En vez de tender hacia prácticas compartidas, podriamos ir hacia otras de tipo eremitico. El practicante de zen, solo en una ermita, (estilo Bodhidharma) podria ser lo habitual.

El que escribe, ha pasado 7 años de esa manera (con rupturas cortas, de manera periodica, eso sí), y puede decir que es un modo plausible de practicar. En el momento actual, viviendo con otra persona, en pequeño chalet, puede decirse que su forma de vida no es enteramente distinta de la de antes. El coronavirus no supone para él ningún reto especial, en el sentido de tener que aprender un nuevo modo de vida y de relacionarse. Muy al contrario. Vivir con distanciamiento social, resulta bastante sencillo para él. Pero quizás no lo sea tanto para quienes forman parte de sanghas monásticas. Para ellos, la fuerza radica en el grupo, lo mismo que los lobos, que viven en jaurias. Ahora tienen que entrar en el modo de vida solitario. Es esto viable?

Sí. Perfectamente viable. Esto puedo decirlo sin temor a equivocarme. Gracias a Internet, se puede mantener contacto habitual con otros practicantes, compartiendo incluso prácticas presenciales, virtualmente hablando. No es lo mismo, naturalmente. Es diferente. No mejor, ni peor. Diferente. Por otro lado, el maestro, en el Zen, es necesario, aunque haya quienes digan lo contrario. No es necesario si se hace veinte minutos de zazen al día, pero si se practica en serio, la guía es muy importante. Es necesario encontrar un guía, y dejarse guiar. Esto lo dicen casi todos los que practican Zen. Ir por cuenta propia suele llevar al extravío, y al cansancio. De una manera u otra, la guía es impescindible, al menos de cuando en cuando. Pero bueno, esto es otro tema.

🙏

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Roberto
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Re: El Zen en los tiempos del virus

Mensaje por Roberto » 20 May 2020, 10:24

Por eso yo hablaba de "pocos", 4, 5 o 6 personas. Obviamente ese número de personas no da para mantener centros, pero es que los centros no son necesarios para mantener vivo el zen, solo son necesarios los practicantes. De hecho el zen, en sus primeros tiempos, más o menos hasta el 4º patriarca, fue en buena medida eremítico, lo cual no quiere decir necesariamente solitario. A menudo 3 o 4 personas, aisladas en medio de las montañas, se reunían en torno a un enseñante.

Recuerdo que cuando subía a Francia a practicar con Eric Rommeluere, por decisión de Eric, con objeto de poder "personalizar" la relación y que organizar un retiro no se convirtiese en una cuestión de "gestión" de masas, el número máximo de participantes eran 15 personas, y la sala para zazen era muy grande y fácil de airear. Había algunas habitaciones compartidas, pero si incluso eso se eliminara, pienso que en aquel lugar hoy en día podrían seguir realizando retiros, manteniendo a la vez las medidas de seguridad, unas 9 o 10, personas. Hoy en día Eric está en otro lugar, muy cercano a donde yo acudía, y he visto que para junio, julio y agosto tienen previstos retiros-

Nosotros, en el grupo de la Cañada, tenemos previsto retomar las sentadas semanales probablemente a partir de junio. La realizaremos en el patio de mi casa, que es muy grande, con lo cual, además de estar al aire libre, hasta unas 6 o 7 personas podremos sentarnos sin problemas incluso a 4 metros de distancia entre un zafuton y el otro.

Por otra parte, aquí, en Europa, apenas existen samghas monásticas (de verdad, en un sentido serio y fuerte del término). Las pocas que existen -y siento decirlo, pero, desde el punto de vista de una opción monástica de vida, las realmente serias son las 3 o 4 que hay Theravada- que yo sepa, no se han disuelto. Acabo de mirar, por ejemplo, el monasterio Theravada de Santacittarama, en Italia y, durante la fase más cerrada del confinamiento, ha habido laicos que se han confinado junto a los monjes (ya que estos, de acuerdo al Vinaya-las reglas monásticas thervada, no pueden cocinar), y hoy en día vuelven a ser posibles las visitas y las estancias, evidentemente de pocas personas y con las medidas adecuadas (los monjes viven en cabañas individuales en el bosque, los visitantes también disponen de celdas individuales, y la sala de meditación es suficientemente grande).

La cuestión no está entre 1 practicante solitario o 60 practicantes a la vez; claro, si hablamos desde un punto de vista espiritual, si hablamos desde un punto de vista económico, entonces sí, o reúnes multitudes o no te salen las cuentas.

Por eso, aunque suene fuerte y provocador, decía que desde el punto de vista espiritual, lo mejor que podría pasar es que todo se fuera al traste desde el punto de vista de la sostenibilidad económica, tal y como está establecida esta hoy en día en el zen europeo; es decir, estructuras piramidales en las que una serie de "seguidores" aportan su esfuerzo monetario para procurar la subsistencia de unos pocos "maestros" y, a veces, de algunos, pocos, discípulos principales de estos que les sirven de asistentes.

De esta manera podría verse con más nitidez si, una vez substraída toda esa parte, digamos "monetaria", del asunto, después desde el punto de vista espiritual subsistía algo o no. Si subsistía algo, gloria bendita, si no quedaba nada, tampoco pasaría gran cosa, eso lo que querría decir es que lo que había antes, en realidad no valía la pena.

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