En medio del coronavirus

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Re: En medio del coronavirus

Mensaje por Admin » 28 Mar 2020, 14:19

Daido escribió:
27 Mar 2020, 17:21
Coronavirus! COVID - 19! Estamos "En medio del coronavirus". Es que lo habeis olvidado? Estais fuera del tema. Un tema esencial! Volved al tema. Volved al aquí - ahora.

Gracias 🙏
Gracias por el intento de moderación, Daido. De todas formas, siendo tan pocos los que escribimos en el foro, nuestra politica de moderación está siendo bastante laxa, centrándonos en frenar el spam (mucho) y a los trolls (por suerte, hemos tenido pocos).

Las conversaciones siguen meandros y rápidamente cambian de tema, así que no nos obsesionamos con desviarnos mucho.

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Roberto
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Re: En medio del coronavirus

Mensaje por Roberto » 28 Mar 2020, 15:04

En relación a tu comentario, @Daido, hay dos cosas que no entiendo bien.

La primera es ¿a qué o quién te refieres cuando dices "estamos fuera del tema"?. No me parece que, excepto alguna disgresión normal en cualquier conversación, o en un foro, los participantes estuviésemos alejándonos tanto del tema de este hilo. De hecho en otros hilos los "alejamientos" son mayores del tema particular del hilo sin que pase tampoco nada por ello.

La segunda que me plantea dudas es la de clasificar, por lo menos en un foro que, como este, se pretende budista zen, al Covid19 como un tema esencial. Importante desde el punto de vista de la dinámica habitual. exterior, aparente, de nuestras vidas sí es, pero esencial, desde un punto de vista budista, no lo es en absoluto. Es simplemente un asunto circunstancial, mundano, samsarico, como cualquier cosa que aparece ante nosotros, pero esencial no es. Los temas circunstanciales, como es este del actual virus, desde un punto de vista esencial los convertiremos en oportunidades para el despertar, o en obstáculos, según como los afrontemos.

Volveré a traer aquí, para traer luz a lo que antes intentaba decir, las palabras de Dhammapada que escogí para la última entrega del blog Huellas del Zen:
Todos los estados encuentras su origen en la mente.
La mente es su fundamento y son creaciones de la mente.
Si uno habla o actúa con un pensamiento impuro,
entonces el sufrimiento le sigue
de la misma manera que la rueda sigue la pezuña del buey.
Todos los estados encuentran su origen en la mente.
La mente es su fundamento y son creaciones de la mente.
Si uno habla o actúa con un pensamiento puro,
entonces la felicidad le sigue como una sombra que jamás le abandona.
O por citar otras, que aun no siendo budistas, sino del filósofo español George Satayana (1863-1952), resuenan igualmente, por lo menos desde mi punto de vista, con aquello que planteo:
Vivimos dramáticamente en un mundo que no es dramático
O también, del mismo autor:
Tal como la principal preocupación del cuerpo animal es defenderse y propagarse a toda costa, así la principal y más duradera ilusión del espíritu es la ilusión de su propia importancia
En el budismo zen no nos preocupamos de las cosas cuerpo sino de las del espíritu, esencialmente para desvelar lo que de ilusorio hay en el espíritu, y para ello precisamente nos servimos del cuerpo, aun si preocuparnos por él.

Adán
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Re: En medio del coronavirus

Mensaje por Adán » 28 Mar 2020, 16:31

Tal como la principal preocupación del cuerpo animal es defenderse y propagarse a toda costa, así la principal y más duradera ilusión del espíritu es la ilusión de su propia importancia
Esa es buena ;)

Daido
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Re: En medio del coronavirus

Mensaje por Daido » 28 Mar 2020, 17:43

Estimado @Roberto, el sutra del corazón dice:
COVID-19 es vacío
Vacío es COVID - 19
COVID - 19 verdaderamente es vacío
Vacío es verdaderamente COVID - 19
El sexto Patriarca escribió:
El Zen es una transmisión especial fuera de toda doctrina
No se basa en palabras ni erudición
Apunta directamente al corazón humano
Lleva a ver la realidad (kensho) y vivir despierto (jobutsu)
El budismo zen no existe verdaderamente, aunque podamos llamarnos budistas zen, de un modo puramente convencional.

Cuidaros mucho. No desoigais las recomendaciones. Estamos ante una pandemia muy grave, sin ninguna duda. El COVID - 19 no es ninguna broma. No hemos pasado por una situación tan grave en toda nuestra vida.
Cuando dos o mas se reunen en mi nombre, Yo (el vacío) estoy con ellos
No lo olvideis

🙏

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Roberto
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Re: En medio del coronavirus

Mensaje por Roberto » 28 Mar 2020, 18:48

Yo sigo las recomendaciones, esa es mi dirección ahora, incluso en la medida de mis posibilidades y de mi comprensión procuro ampliarlas y convencer a otros de que las sigan. En cambio en relación al objetivo deseable de todo ello (que el Covid19 no me alcance, que no alcance a los míos, que aquellos que me son cercano y a quienes ya ha alcanzado salgan bien de esta...) procuro no caer en ilusiones, en pensamientos dependientes de mi deseo, no está en mi mano lo que mañana sucederá. El objetivo, que pasará mañana, no está en mi mano, en cambio mi dirección, ahora, sí y es en lo que pongo mi esfuerzo.

Os dejo un texto cortito de Dōgen, Shoji, cuya traducción literal es Vida-muerte. Dejo tiempo para que lo leáis, si os apetece, yo lo acabo de hacer y me ha parecido pertinente, para esta ocasión como para todas. De paso he revisado la traducción, ya un poco vieja, y mañana, cuando revise la traducción de los comentarios que respecto a este texto realizó Giuseppe Jiso Forzani, los colgaré aquí también. Que paséis buena noche. 🙏

Shoji - 生死
Vida y muerte
Eihei Dogen


Si en vida y muerte hay Buda, no hay vida y muerte. También se ha dicho, si en vida y muerte no hay Buda, no nos engañamos respecto a vida y muerte.

Estas son las palabras de dos maestros zen, Kassan Zen'e y Jozan Shin'ei , que van al corazón del problema. Puesto que son palabras de hombres que han conseguido la vía no han sido establecidas y pronunciadas en vano.

Quien aspira a separarse de vida y muerte tiene que aclarar verdaderamente este principio. Si se busca Buda en otro lugar que vida y muerte es como dirigir el timón al norte para andar hacia el país del sur, es como girar la mirada hacia el sur para ver la osa mayor. Dando así cada vez más cuerpo a la raíz de vida y muerte se pierde todavía más el camino de la libertad. En cambio cuando comprendes que la propia vida y muerte es el Nirvana, entonces no puedes odiarla en cuanto vida y muerte, no hay más desearla en cuanto Nirvana. Entonces por primera vez se realiza la condición de estar libres de vida y muerte.

Creer que de la vida se pasa a la muerte, esto es el error. La vida es un tiempo completo, hay un antes, hay un después. Por ello en el dharma de Buda al nacimiento se le llama no nacimiento. También la muerte (extinción) es un tiempo completo, a su vez hay una antes, hay un después. Por esto la muerte es llamada no muerte. Cuando se dice vida no hay otra cosa que vida, cuando se dice muerte no hay otra cosa que muerte. Por tanto cuando llega la vida, ésta sólo es vida; cuando llega la muerte, hace falta estar al servicio de la muerte. No odiar, no desear.

Esta vida y muerte es verdaderamente la Vida de Buda. Si reniegas de ella en verdad tú tiras la Vida de Buda. Si, mientras se vive, te apegas a la vida y muerte, también esto es perder la vida de Buda, es fijar el modo de ser Buda. Si no detestas, si no deseas, entonces por primera vez estás en el corazón de Buda. Pero no lo valores usando el corazón, no lo digas usando palabras.

En cambio, abandonado y olvidado mi cuerpo y mi corazón me precipito en la casa de Buda, me dejo actuar desde el lado de Buda; y cuando obro de acuerdo a eso, sin forzar, sin consumir el corazón, libre de vida y muerte, me convierto en Buda.

Para convertirse en Buda hay un camino muy simple: no hacer el mal de ninguna forma, sin el corazón apegado a vida y muerte, prodiga la compasión [el afecto, la piedad] hacia todos los vivientes, honra lo que está en alto, se compasivo con lo que esta bajo, no tengas el corazón que odia, no tengas el corazón que anhela, no tengas pensamientos en el corazón, no estés inquieto, esto es lo que llamamos Buda. No buscar otra cosa.

eduardo
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Re: En medio del coronavirus

Mensaje por eduardo » 28 Mar 2020, 21:50

Admin escribió:
28 Mar 2020, 14:19
Daido escribió:
27 Mar 2020, 17:21
Coronavirus! COVID - 19! Estamos "En medio del coronavirus". Es que lo habeis olvidado? Estais fuera del tema. Un tema esencial! Volved al tema. Volved al aquí - ahora.

Gracias 🙏
Gracias por el intento de moderación, Daido. De todas formas, siendo tan pocos los que escribimos en el foro, nuestra politica de moderación está siendo bastante laxa, centrándonos en frenar el spam (mucho) y a los trolls (por suerte, hemos tenido pocos).

Las conversaciones siguen meandros y rápidamente cambian de tema, así que no nos obsesionamos con desviarnos mucho.
La verdad, que el pensamiento no es algo sistemático, sino que más bien divaga.
Y menos mal que divaga, sino no seríamos humanos, sino robots.
Lo bueno del diálogo es que nunca sabes cómo va acabar. En el intercambio improvisado de lo vivo.
De hecho Socrates, nunca escribió nada, el que escribió fue Platón, para beneficio nuestro, Socrates consideraba lo escrito algo muerto y el diálogo era lo vivo, el lugar del intercambio improvisado.
Hoy quizá leemos demasiado, porque quizás en lo cotidiano no encontramos muchas veces conversaciones interesantes, o no se pueda intercambiar con practicantes.
Desde nuestra casa, esta forma de comunicación imperfecta, con personas que no conocemos intercambiamos y nos vamos por los cerros de ubeda,
Que ojalá podamos irnos y dialogar e improvisar hacia donde la conversación nos lleve.
Que nos lleve también a la enseñanza por supuesto, y a la actualidad presente.

Carlos
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Re: En medio del coronavirus

Mensaje por Carlos » 29 Mar 2020, 01:00

"Para convertirse en Buda hay un camino muy simple: no hacer el mal de ninguna forma, sin el corazón apegado a vida y muerte, prodiga la compasión [el afecto, la piedad] hacia todos los vivientes, honra lo que está en alto, se compasivo con lo que esta bajo, no tengas el corazón que odia, no tengas el corazón que anhela, no tengas pensamientos en el corazón, no estés inquieto, esto es lo que llamamos Buda. No buscar otra cosa."
_/\_

eduardo
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Re: En medio del coronavirus

Mensaje por eduardo » 29 Mar 2020, 11:16

Vida muerte de Dogen y coronavirus.
No desear,, no odiar situarse en la ecuanimidad frente a la realidad.
El Buda no niega la existencia del ser ordinario, es decir del ser que odia y desea, como mecanismo de supervivencia,
Que haya vía de Buda significa, que existe la vía del ser ordinario, ambas son la cara y la cruz de una misma moneda.
Lo expresa también Dogen, en un poema cercano a su muerte.

A pesar de que haya encontrado el otoño que no esperaba ver,

La luna llena

Porque me impide dormir esta noche?.

Vivimos constantemente entre esa tensión entre realidad y deseo, es la vía humana.

Lo podemos ver ahora, lo racional humano es salvar vidas y salvarse.
La racionalidad del universo es encontrar su propio equilibrio.
Zazen es práctica del despertar, como algo dinámico, como una forma de vivir.
Tanto el Buda, como el ser ordinario siempre estarán ahí, coexistiendo en uno mismo.
Muchos piensan que la vía de Buda, es conseguir el estado de Buda, la no aparición del ser ordinario.

eduardo
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Re: En medio del coronavirus

Mensaje por eduardo » 29 Mar 2020, 11:27

Genjo koan.

1
En el momento favorable en el cual todas las existencias
Son el dharma de Buda, hay nacimiento y muerte, Budas y seres sensibles, práctica y realización.

En el momento favorable en que ningún dharma tiene un si mismo permanente, no hay ni nacimiento ni muerte, ni Budas, ni seres sensibles, ni ilusión ni despertar.

Como la vía de Buda, desde el origen transciende la plenitud y la falta. Hay nacimiento y muerte, ilusión y despertar, práctica y realización, Budas y seres sensibles.

Aunque ameis las flores se marchitan, aunque odieis la mala hierva sigue creciendo.

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Roberto
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Re: En medio del coronavirus

Mensaje por Roberto » 29 Mar 2020, 17:05

Frente al Covid19, nosotros, como budistas, hemos de atender 2 planos. Uno es el relativo, el samsárico, el de la compasión y el de las precauciones, el de las dualidades, en el que hay yo y hay tu, hay enfermedad o salud. Y simultáneamente no hemos de perder de vista el plano esencial, o absoluto, el nirvánico, el de ser Buddha, en el que esas dualidades son transcendidas, y no hay tu ni yo, ni enfermedad ni salud.

Es desde este segundo plano, el de ser Budda, desde donde se articula el Shoji (Vida y muerte) de Dogen, iluminando al mismo tiempo, al indicarnos la vía de superación de toda dualidad, también el otro plano, como proceder en el samsara, para no separarlo del nirvana.

Os dejo a continuación el comentario que sobre este texto de Dogen realiza Giuseppe Jiso Forzani, responsable también de su traducción desde el original en japones al italiano.
Quizás la posibilidad de mirar cara a cara a la vida y la muerte, la predisposición a saber mientras estamos vivos que necesariamente moriremos, es una característica distintiva del ser humano respecto a las otras formas de vida. Ciertamente no la única, pero para nada irrelevante. También muchos animales sensibles, cuando están en situación de peligro o de grave enfermedad o condenados a una muerte inminente por el hombre o por otros animales, se dan cuenta de estar a punto de morir y manifiestan a su modo esta comprensión. Pero sólo el ser humano es capaz de pensar en la muerte, de darse cuenta, aunque esté lleno de salud y en la flor de la vida, de que antes o después ciertamente morirá, precisamente es más bien una de los pocas cosas verdaderamente ciertas de la vida, por lo que parece, esta de morir. No está excluido que ello sea el resorte de todo el desarrollo del pensamiento, de todo el actuar y el progresar del género humano, la conciencia del destino de no ser y el impulso que deriva de ello a dejar una huella en este ineluctable vacío.

La búsqueda religiosa, que es búsqueda de sentido más allá del sentido contingente de la misma vicisitud humana, no puede no partir de aquí, del conocimiento del límite en que estoy encerrado y de la consiguiente pregunta: ¿Por qué?, ¿por qué he nacido, si nacer significa morir?

Estamos ahí dentro, en esta contradicción, y no es bueno fingir que no es así. No es bueno, no por razones morales en el sentido del bien o del mal, no es bueno porque el único modo que tenemos para salir de la contradicción es aceptar el hecho de estar ahí dentro, una vez perdida la inocencia que nos permitió no percibirla como una contradicción. Pero atención, la religión se distingue de todo lo demás, es completamente diversa con respecto a las actividades, facultades y disciplinas humanas porque incluso situándose en el fondo ante el mismo interrogante que se plantea la filosofía, y en general la ciencia, ese porqué que está en la base de todo no se propone solucionarlo con una respuesta exhaustiva. Este es un punto muy importante, a mi parecer. Allí donde la religión descuida esta interrogación y no te obliga a estar delante de la misma se convierte en superstición, en técnica consolatoria, en fatalismo inconsciente. Allí donde pretende proveer respuestas exhaustivas en el plano de las explicaciones y del balance de resultados, se convierte en fundamentalismo y sectarismo, en ambos casos una medicina peor que el mal. Sólo si la religión tiene la humildad de reconocer que no sirve para nada en el plano de las respuestas exhaustivas, puede desarrollar su maravillosa e insustituible función: desnudar a esa pregunta de la angustia, y convertirla el limpio motor que hace girar la rueda de cada existencia.

En la vida y muerte hay Buda, entonces no hay vida y muerte. El verdadero sentido de la vida y muerte no está fuera de vida y muerte, en algún firmamento no tocado por la corrupción, no es ahí a donde debemos dirigir la mirada y la esperanza. El verdadero sentido de vida y muerte está dentro de vida y muerte, en ese no sentido que es nacer para morir, morir por haber nacido. Entender que ese no sentido, tan evidente e innegable, es todo lo que hay y que precisamente por ello es ahí donde se puede encontrar el sentido. Al mismo tiempo, no hay Buda en la vida y muerte y por lo tanto no puedes engañarte acerca de ellas. Cuando decimos que el significado de la vida y la muerte está dentro de su no sentido no debemos pensar en quién sabe qué forma oculta de huída. Todo lo que nos imaginamos como sentido para equilibrar y consolar la falta de sentido que la realidad dice es sólo el producto de nuestra imaginación, el buda que no existe. Sólo cuando nos rendimos al hecho de que no hay buda que nos exima de vivir la vida y de morir la muerte, entonces vida y muerte se muestran en su verdadera luz. En otras palabras diría: si no aceptamos el no sentido de nuestra vida y muerte, si no paramos de construir alternativas y vías de fuga, entonces, de verdad, vida y muerte no tienen sentido. Si no paramos de buscar respuestas, no haremos las paces nunca con la pregunta. Ahí está, religión es quizás solo esto, no una respuesta sino la paz encontrada dentro de la pregunta.

Quizás deberíamos replantear nuestros conceptos de libertad, de meta, de paz. La solución al problema de vida y muerte, lo que Dogen llama librarse de vida y muerte, no tiene nada que ver con lo que nos imaginamos; no es como librarse de un deudor extinguiendo la deuda, algo que primero hubo y de lo que te libras cuando ya no hay más. Esta vida y muerte es la Vida misma de Buda, he ahí el sentido de la libertad. Para mí, esto no es otra cosa que decir que Dios se hace hombre, nace y muere como hombre y que este hecho, justo este hecho, es él más allá de la vida y la muerte, la resurrección

Quizás no se puede aprender a morir, tal como no se aprende nunca a vivir. El hecho de que suceda lo que se sabe ya no vuelve la sorpresa menos sorprendente. Pero podemos educarnos a nosotros mismos a recibir la paz que viene de la casa de Buda[...] El deseo de olvidar la muerte, en tanto que comprensible, no debe ser tratado con excesiva indulgencia. Sería oportuno y saludable si la muerte fuese sólo el fin de la vida, el fin de todo, el fin y basta ya. Ella es en cambio, al mismo tiempo, inconfundible con la vida e inseparable de ella, por lo que olvidando la muerte se olvida la vida. No olvidar la muerte no quiere decir estar pensando en la muerte, actividad a menudo funesta, cuando no inútil, quiere decir estar en concordia, morir con la muerte, vivir con la vida, ir más allá de la contradicción, atravesando la herida, porque esta es la única vía de paso.

Para el que, para profundizar, desee una posible pista, propongo la siguiente reflexión.

El esquema que viene a continuación replantea las cuatro oraciones que están en juego en esta encrucijada:

1. Si no existe Buda en la vida y muerte, no existe ni vida ni muerte.
2. Buda en la vida y la muerte significa no ilusionarse sobre vida y muerte.
3. Si en la vida y muerte existe Buda, vida y muerte no existe.
4. Si en la vida y muerte no existe Buda, no nos engañamos acerca de la vida y muerte.

La primera frase dice que si no se introduce la distinción (arbitraria) “Buda/no-Buda”, si no se dilucida una particular concepción o idea llamada Buda, si no se da lugar a esa fractura, que se origina inevitablemente en el momento en que se nombra Buda, con lo que de ello se sigue (dar realidad a "algo llamado Buda" significa implícitamente reconocer realidad a "otra cosa" que es “no-Buda”), entonces las cosas quedan como en realidad son. No hay ni vida ni muerte, porque el nuestro llamar vida a la vida y muerte a la muerte sólo depende del hecho que valoramos la vida sobre la base de la muerte y viceversa. Pero la vida no es el segundo de dos término que se confrontan en una relación de comparación, ni la muerte es el fin de la vida. El valor y el sentido de la vida está en la vida, el valor y el sentido de la muerte está en la muerte. Si por tanto no se da origen a esa ambivalencia que se produce diciendo "Buda/no-Buda" no se origina siquiera aquella ambivalencia que se origina diciendo "vida/muerte" y no existe ni vida ni muerte.

La segunda frase dice que nosotros en un cierto punto de nuestra existencia nos damos cuenta que antes o después moriremos. Empezamos a distinguir vida y muerte (aunque lo que llamamos muerte no es la muerte sino la experiencia de la muerte ajena en nuestra vida o la idea de la muerte que nosotros tenemos en vida). Esta distinción engendra la búsqueda de solucionar la contradicción inherente en el hecho de que se muere porque se nace o bien de que se nace para morir. Descubrir que dentro de esta contradicción, y no en otro lugar, hay Buda (porque no hay otro donde que este, ni otro cuando qué ahora), es decir la superación, la soldadura de la contradicción y de aquello que la desata, el descubrimiento de que aquella distinción tan razonable es en realidad engañosa.

La tercera frase (que combina la segunda premisa con la conclusión de la primera) dice que verificar que Buda está en la vida y muerte y no en un mundo, en una realidad aparte; significa el desmantelamiento del problema de la vida y de la muerte. Buda en la vida y muerte significa que toda la vida es Buda, toda la muerte es Buda. La muerte no es es el después de la vida, la vida no se convierte en muerte. La vida es todo el tiempo de vida, su principio y su después son siempre vida. La muerte es todo el tiempo de muerte, su principio y su después son siempre muerte. Esto resulta inconcebible porque nuestra valoración de vida tiene lugar a partir de un concepto de muerte que está basado precisamente sobre la vida (y no podría ser de otra manera). Así como nuestra evaluación de la muerte adviene a partir de una concepción limitada de la vida, limitada justamente por la idea de nacimiento y la muerte. Pero Buda no valora sobre la base de los conceptos, meramente vive la experiencia.

La cuarta frase (que conjuga la premisa de la primera con la conclusión de la segunda) cierra el círculo y nos dice que la medicina puede ser veneno. Esa misma idea fuerza que salva, se convierte en el obstáculo donde se tropieza si no es asimilada, disuelta y digerida de modo que se transforme en vida viviente. Quien cree en la medicina en si y no como instrumento para sanar, demuestra creer en la enfermedad más que en la curación. La enfermedad es temporal, la curación (la salud - salus - salvación) es eterna. Quien cree en Buda (el que cura, el salvador) como entidad lo cosifica y hace de este un objeto de veneración en el tiempo. Quien en cambio comprende la verdadera naturaleza de Buda (que es la suya propia) despliega Buda en la propia vida y no se engaña sobre la verdadera naturaleza de vida y muerte.

Con esta cuádruple declaración cada una de las vías de fuga se bloquea, no podemos hacer otra cosa que estar donde estamos y aquí, en nuestra vida y muerte, resolver la gran cuestión de la vida y la muerte.

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