En medio del coronavirus

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david

Re: En medio del coronavirus

Mensaje por david » 31 Mar 2020, 08:57

Roberto escribió:
29 Mar 2020, 17:05
Frente al Covid19, nosotros, como budistas, hemos de atender 2 planos. Uno es el relativo, el samsárico, el de la compasión y el de las precauciones, el de las dualidades, en el que hay yo y hay tu, hay enfermedad o salud. Y simultáneamente no hemos de perder de vista el plano esencial, o absoluto, el nirvánico, el de ser Buddha, en el que esas dualidades son transcendidas, y no hay tu ni yo, ni enfermedad ni salud.

Es desde este segundo plano, el de ser Budda, desde donde se articula el Shoji (Vida y muerte) de Dogen, iluminando al mismo tiempo, al indicarnos la vía de superación de toda dualidad, también el otro plano, como proceder en el samsara, para no separarlo del nirvana.
Frente al covid19, como budista, prefiero seguir las direcciones generales: lavarme bien las manos, evitar el contacto físico, toser en el brazo, etc. Luego actuar, como siempre, siguiendo en la medida de lo posible el óctuplo sendero y dejarme de mayores especulaciones.

A lo mejor suena un poco simplón pero funciona. Me recuerda este poema de Layman Pang (traduzco libremente del inglés)
Mis quehaceres diarios son normales
Estoy en harmonía natural con ellos
Sin aferrarme a nada, sin rechazar nada
No encuentro obstáculo ni conflicto en ningún lado
Mis poderes sobrenaturales, maravillosa actividad:
Coger agua y cortar leña

...

My daily activities are not unusual,
I’m just naturally in harmony with them.
Grasping nothing, discarding nothing.
In every place there’s no hindrance, no conflict.
My supernatural power and marvelous activity:
Drawing water and chopping wood.

Daido
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Re: En medio del coronavirus

Mensaje por Daido » 31 Mar 2020, 09:18

Good for you!👏👏👏👏👏👏👏👏👏👏👏🙋

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Roberto
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Re: En medio del coronavirus

Mensaje por Roberto » 31 Mar 2020, 11:19

De esta crisis no sabremos qué saldrá, si colectivamente algo cambiara para mejor, y en general, como comunidad, seremos más conscientes de todo los que une y de como nos necesitamos unos a otros, o al revés, será peor y las diferencias, de riqueza, de ideología,de raza... se acentuaran y será pero todavía de lo que ya era.

Individualmente, según cómo cada cual haya aceptado, vivido e integrado este proceso, será lo mismo, aunque no necesariamente coincidente con las tendencias colectivas que salgan de todo esto: algo bueno se habrá desplegado, si hemos podido soltar un poquito más, o puede que lo contrario, si hemos intentado aferrar aquello que creíamos tener... o puede que ambas cosas.

Esta mañana he hablado por teléfono con un amigo español, miembro de lo que podría denominarse el zen oficial europeo, insititucionalmente hablando, pero con el que me unen unas cuantas cosas, y también me separan otras. Él compartía conmigo, y así se lo hacía saber también a su shamga (subsistente ahora por watshap o por teléfono), que esta era una oportunidad para depurar y profundizar la propia práctica de cada cual, especialmente en aquellos casos en los que esta es inmadura y dependiente de la de los demás... cosa que estoy seguro que en este foro no nos sucede, ¿o sí? :P

Compartíamos también la opinión de que zazen solo podía realizarse en persona, en el sitio en el que se está, y que on line solo se pueden compartir palabras, o imágenes, pero no un zazen viviente. A los amigos que conmigo se sentaban, en un mundo que ya no existe ni volverá y al que le sucederá otro, ayer, compartiendo algunas palabras con ellos, les envíe está poesía, de una escritora italiana, Mariangela Gualtieri, que se titula Nueve de marzo de 2020, el día en el que en italia se empezó el confinamiento y el día, supongo, en el que fue escrita. Ahora, que el tiempo parece detenido, esa fecha parece inmensamente lejana.


Nueve de marzo de 2020

Mariangela Gualtieri


Esto es lo que te quiero decir,
hemos de pararnos.
Lo sabíamos. Todos sentíamos
que nuestro quehacer era demasiado furioso.
Estar dentro de las cosas.
Todos fuera de nosotros.
Agitar cada hora, hacerla rendir.

Teníamos que pararnos
y no lo lográbamos.
Había que hacerlo juntos.
Reducir la velocidad de la carrera.
Pero no lo lográbamos.
No había esfuerzo humano
que pudiese detenernos.

Y puesto que esto
era un deseo tácito común,
como un inconsciente querer,
tal vez nuestra especie ha obedecido,
ha desatado las cadenas que mantienen blindada
nuestra simiente.
Abriendo las fisuras más secretas
y dejándola entrar.


Tal vez por esto hubo un salto entre especies,
desde el murciélago hasta nosotros.
Algo en nosotros quería abrirse de par en par.
Quizá, no lo sé.

Ahora estamos en casa.

Es increíble lo que sucede.
Y hay oro, creo, en este tiempo extraño.
Tal vez haya regalos.
Pepitas de oro para nosotros. Si nos ayudamos.
Hay ahora una llamada muy fuerte de la especie,
y como especie debe pensarse cada hombre ahora.
Un destino común nos mantiene aquí.
Lo sabíamos. Pero no demasiado bien.
O todos nosotros o ninguno.

Es poderosa la tierra. Vive de verdad.
Yo la oigo pensando un pensamiento
que no conocemos.
¿Es esto lo que está sucediendo?
Consideremos si no es ella la que se mueve.
Si la ley que sostiene bien guiado todo el universo,
si cuanto sucede, me pregunto,
no es la plena expresión de esa ley
que también nos gobierna,
al igual que a cada estrella,
a cada partícula del cosmos.

Si la materia oscura fuera este
estar juntos en un solo ardor de la vida,
con la escoba muerte que viene
para equilibrar cada especie.
Mantenerla en su tamaño, en su sitio, guiada.
No somos nosotros los que hemos hecho el cielo.

Una voz imponente, sin palabras
nos dice ahora que nos quedemos en casa,
como niños que han hecho una trastada, sin saber cuál,
y que no tendrán besos, no serán abrazados.
Todo el mundo dentro de un detenerse
que nos devuelve dentro,
quizá a la lentitud de los antepasados antiguos, de las madres.

Mirar más al cielo, teñir de ocre a un muerto.
Hacer por primera vez el pan.
Mirar bien una cara.
Cantar lentamente para que un niño se duerma.
Estrechar por primera vez con la mano otra mano,
sentir fuertemente la química, que estamos juntos.
Solo un organismo.
Toda la especie la llevamos dentro de nosotros.
Dentro de nosotros la salvamos.

A ese apretar la palma con la palma de alguien,
a ese simple acto que nos está prohibido ahora,
volveremos con una comprensión dilatada.
Estaremos ahí, mas atentos, creo.
Nuestra mano será más delicada dentro del quehacer de la vida.
Ahora sabemos lo triste que es estar alejados un metro.

eduardo
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Re: En medio del coronavirus

Mensaje por eduardo » 31 Mar 2020, 12:45

Por comentar algunas cosas que dice @Roberto está claro, que esto nos cambiará de alguna manera la vida.
Colectiva mente no se, la incertidumbre se abre, en lo personal por supuesto también queda la incertidumbre, porque en el fondo uno nunca sabe como afrontará las cosas en el futuro, por la misma razón de que el presente, también es cambiante, en un mismo día se despliega todo un abanico de estados de ánimo.
Pero quiero referir mi reflexión, al apego, y a la motivación de la práctica.
En la práctica de grupo siempre se cruzan, 'otras motivaciones' que no tienen que ver con la práctica, una de ellas tiene que ver con el lugar que queremos en la práctica, o con la necesidad de reconocimiento. O el seguimiento a un maestro, o la sensación de pertenecer a una vía espiritual, que de alguna manera, nos desconectan de la desnudez de la práctica.
La motivación debe nacer del interior y debe venir del propio espíritu del despertar, ese que todos tenemos dentro.
En relación a los apegos, creo, que la situación de sobreabundancia capitalista, puede habernos inducido a un falso desapego, dejamos unas cosas por otras, que nos alega del sentimiento de pérdida, sustituimos rápidamente la pérdida, por otra cosa, otro objeto.
Ahora, toca lidiar, con lo que de alguna manera puede ser una vida monástica, que la vida nos impone.

Daido
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Re: En medio del coronavirus

Mensaje por Daido » 31 Mar 2020, 14:13

Debido al COVID - 19, los grupos físicos no existen, y no veo que exista el menor problema para sentarse con un grupo virtual, nada que suponga romper con la "ortodoxia". Uno puede sentarse solo en casa, tal y como hace habitualmente, y dedicar luego una hora más a conectar con una sangha o comunidad virtual. En tales grupos se dedica media hora a practicar en silencio, tras hacer una corta lectura, y luego otra media hora, tras realizar otra corta lectura, a hacer "sacred sharing" (compartir sagrado), en el que las personas hablan si se sienten movidos a hacerlo, o escuchan con el máximo respeto.

Francamente, me resulta chocante que exista esta opinión tan negativa por parte de algunos foristas, a compartir un rato de práctica por internet. La práctica virtual no es igual que la practica en grupo, o la práctica solitaria, eso puedo decirlo con seguridad, pero no es contradictoria en absoluto con ella. Uno se sienta igual, y puede apagar la pantalla durante la primera parte, meditando "solo". Despues, puede seguir sentado con las piernas cruzadas o sentarse mas relajado, y compartir. Qué tiene de malo compartir? No solo no tiene nada de malo, sino que tiene mucho de bueno.

Tras llevar un tiempo practicando con una comunidad virtual, Meditation Chapel, se me ofreció la posibilidad de ser el facilitador, para hacer un espacio de zazen en español. Se me sugirió que se hiciese no solo para budistas, sino también para cristianos, que tengan interés en el zen, lo cual me pareció bien. Mi visión del Zen no es sectaria, en este momento, y está abierta a todas las creencias. Yo creo que desdeñar una posibilidad así, puede no ser sabio, en los tiempos del coronavirus. Ya estamos bastante aislados en casa, como para cerrarse a esa ventana por donde ayudar y ser ayudados. No hay posibilidad de juntarse en grupo ni la habrá en Dios sabe cuanto tiempo, y creo que es una ayuda. A mí, entrar a meditar con esa comunidad virtual, me ayudaba ya antes del coronavirus, y ahora más todavía.

Una cosa para terminar: la misión del facilitador no es guiar, ni tan siquiera hablar. Se le insiste que, cuando participe, lo haga como uno mas y, si es posible, hable el último, y hable menos. Bueno, ya he dicho demasiado. Alguno creerá que vengo a hacer proselitismo. Hasta otra.

eduardo
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Re: En medio del coronavirus

Mensaje por eduardo » 04 Abr 2020, 09:07

La cifra de muertos sigue creciendo en este país, que se está cerca ya de Italia. Suponiendo que la cifra de muertos en China sea la verdadera, y a la espera de lo que suceda en América o de lo que está sucediendo ya.

Una situación que nadie se esperaba. Algunos expertos igual sí, pero como siempre caso omiso, como, a los científicos que avisan del cambio climático.

En fin, pero no es esa la reflexión que quiero hacer. Ayer me llegó una invitación para hacer zazen en línea, desde Barcelona, por medio de un grupo que ya conocía.

He recordado la última aportación a este tema por parte de @Daido y lo entiendo perfectamente, y respeto también tu postura y la postura de muchos que ahora se acogen al zazen en línea, pero quiero hacer una reflexión personal, con mi punto de vista, sin intención de ir en contra de nadie.

Personalmente no puedo entender, algo así como zazen en línea.

Puedo entender la retransmisión de una eucaristía, donde lo fundamental es escuchar lo que se cree que es palabra de Dios. Y aunque esa eucaristía no pueda ser sacramental, existe la comunión espiritual, donde cuando no se puede comulgar físicamente, se hace espiritualmente, es decir, para el creyente en el momento en el que el cura consagra el sagrado cuerpo. Entras en comunión, para los que no creen, eso no tiene sentido, para los que creen si.

Poniendo, otro ejemplo, el de las Iglesias protestantes, donde no hay sacramentos, lo importante es escuchar la palabra de Dios, además el padtor vive de los diezmos de los fieles, así que es normal, que pueda retransmitir se un culto evangélico a puerta vacía. Con la predicación del pastor. Dicho de otra forma. Que el protestante no se libra del pastor, ni en tiempos de confinamiento.

En la practica de grupo, una de sus ventajas, es la sinergia energética que se genera en un lugar de meditacion, donde varias personas en silencio, se concentran, generando cierto ambiente. Pero dicho ambiente es presencial, y exclusivamente presencial, aquí lo de la comunión espiritual, como en el catolicismo como que no tiene sentido. Tampoco creo que en el zen pueda haber predicación alguna.

Poniendo otro ejemplo, puede que esté psicológica mente hecho polvo, y pueda recurrir a una video conferencia con un psicólogo, no será igual que lo presencial, pero tiene sentido.

Lo de zazen en línea, mi cabeza no puede entenderlo. En el zen se habla mucho de aceptación, y creo que lo más coherente es que no se pueda practicar en grupo, y lo virtual en este mundillo, no es viable, para alguien como yo, es algo ridículo.

Para otros mis palabras significará resignación, más que aceptación, pero en el fondo lo que pienso, es como con el pastor, que no nos libramos de las palabras de los iluminados, ni en tiempos de confinamiento.

eduardo
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Re: En medio del coronavirus

Mensaje por eduardo » 04 Abr 2020, 10:08

Profundizando un poquito más, en esta reflexión, si observamos, cuáles son los sentidos directamente relacionados, primero con Internet, evidentemente, en lo virtual predomina el sentido visual por encima de todo, después el sonido.

En un dojo, el sentido visual es el menos importante, el sonido hace de palabra a la hora de marcas los tiempos y lo que viene después, inicio de kin hin etc... Sutra.. Hannya shingyo... O lo que sea.
El aroma, el sentido del olfato también es importante, el incienso su aroma ayuda a la concentración y a la calma mental.
Lo visual se desconecta, la mirada se deja posada delante de uno mismo, otros sentidos ganan relevancia, en la vida cotidiana estamos en lo visual, de hecho nuestra cultura occidental es extremadamente visual, en comparación con las culturas orientales. Ya Aristóteles en su obra Metafísica, recoge o expone que la vista es el órgano principal.
No es que quiera contradecir a Aristóteles, solo quiero exponer el predominio de lo visual en nuestra Cultura, que en estos tiempos de Internet, se hace todavía más evidente.
En los centros tibetanos lo visual y el color tienen su importancia, alguna vez que he estado en alguno de ellos, me ha dado la impresión de que están excesivamente iluminados. En comparación con el zen. Yo prefiero meditar con poca luz, serán manías.
Puedo comprender también que se retrasmita una sesión de mantras, porque lo principal ahí es el sonido.

Puedo entender la preocupación de los lugares de ocio, de los bares, que se preguntarán y después de esto que?
Se habituara la gente a quedarse en casa y dejará de venir a los bares?

Igual está reflexión se la estarán haciendo, muchos directores de zazen, y después del confinamiento, seguirá viniendo la gente a los dojos?
Bueno el tiempo lo dirá, peto en un zazen en línea, lo único que perdura es la batuta del director de orquesta, y quizá su miedo a dejar de ser importante.

O quizá sea que me he levantado con el pie izquierdo, y no pueda ver el enorme altruismo de muchos directores de orquesta.
Quién sabe?

Daido
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Re: En medio del coronavirus

Mensaje por Daido » 04 Abr 2020, 10:34

Hola, @eduardo. En Meditation Chapel no hay director de orquesta. Hay facilitadores, y no son directores de orquesta disfrazados.

🙏

eduardo
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Re: En medio del coronavirus

Mensaje por eduardo » 04 Abr 2020, 11:52

Hola @Daido lo respeto,
Simplemente no va conmigo,

Buena práctica y buen confinamiento

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Roberto
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Re: En medio del coronavirus

Mensaje por Roberto » 04 Abr 2020, 13:00

@eduardo, creo que la cuestión aquí esté en que Meditation chapel no es un lugar donde se practique zazen, sino una comunidad virtual cristiana, en la que vía internet practican en grupo una variante de la lectio divina (aunque estén abiertos a la asistencia de practicantes de otras religiones, faltaría más, son post-Vaticano II, pero siempre dentro de sus parámetros) la cual tiene, o puede tener, aspectos comunitarios.

Dentro del cristianismo, ya desde su fundación, la noción de comunidad, de Iglesia, es fundamental, constituyendo uno de los pilares de esa religión. El "agape" (https://es.wikipedia.org/wiki/Agap%C4%93) es el tipo de amor al que se invita en el cristianismo, es una de sus bases, y su celebración de facto, en la que se reúne la comunidad, material o simbólicamente, para compartir una comida, nuevamente material o simbólicamente (por ej. de solo palabras), era el punto álgido entre los cristianos de los primeros siglos,

No hay nada que oponer a esto, de hecho puede ser profundamente alentador, profundo y reconfortante par aquellos que sigan ese tipo de espiritualidad.

Igualmente, si observamos los grupos zen existentes en Occidente, podemos constatar cómo, con frecuencia, muchos de los que allí se agrupan no es tanto el budismo -entendido como Vía del Buddha, no como comunidad o iglesia- lo que están buscando, como otro tipo de cosas que tienen que ver con la construcción de la personalidad y la búsqueda de apoyos personales a través de las proyecciones grupales.

Sin embargo no es todo esto lo que yo en algún post he cuestionado en algún comentario. Me parece perfecto que quien sienta la necesidad de reunirse, de compartir con otros, de sentirse miembro de una comunidad concreta, lo haga en estos tiempo virtualmente, ya que es la única forma de saciar esa necesidad actualmente. Yo, de hecho, tampoco estoy aislado en el plano de la palabra de aquellos con los que "antes" compartía físicamente momentos de mi vida, hablo por teléfono con mis hermanos, por el mismo medio, o por watshap, con algunas personas de mi shanga y también con otras personas con las que he compartido zazen, con algunos ex-compañeros de trabajo, me junto dos veces a la semana por video-reunión con mi profesor de italiano y con mis compañeros de clase, o escribo y dialogo aquí con vosotros...

Me parece bien que también quien necesite que otros les den consejos, o necesiten rezar o cantar sutras y mantras junto a otras personas -actos todos con una dimensión social, aunque sea en potencia- lo haga ahora frente a una pantalla. En mi caso, como casi nunca canté sutras con otros, ni de pequeño recé tampoco, como nadie me enseño esas cosas y si alguna vez lo hice fue porque las normas del lugar donde me encontraba lo pedían, pero sin sentir yo necesidad ni encontrar sentido en aquello, pues ahora sigo sin hacerlo.

Pero zazen es algo de otra índole. No es un acto grupal, sino lo más intimo y personal que nadie puede hacer. Aunque físicamente pueda ser realizado junto a otros, se mueve en lo secreto, en lo invisible y en el silencio. Por tanto pienso que la cuestión no está en sí podemos realizarlo o no on-line. Serán otras cosas las que se compartan a través de las redes, si se desea, pero respecto a zazen no es la cuestión si se puede o no, es que directamente es, con o sin redes, imposible de compartir.

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