Una introducción a la práctica del Zen Rinzai

Para estudio de textos budistas en general y Zen en particular.
oscar
Mensajes: 9
Registrado: 05 Ene 2019, 20:00

Re: Una introducción a la práctica del Zen Rinzai

Mensaje por oscar » 31 Ene 2019, 23:02

.
Última edición por oscar el 31 Ene 2019, 23:07, editado 2 veces en total.

oscar
Mensajes: 9
Registrado: 05 Ene 2019, 20:00

Re: Una introducción a la práctica del Zen Rinzai

Mensaje por oscar » 31 Ene 2019, 23:05

.
Última edición por oscar el 13 Feb 2019, 20:04, editado 1 vez en total.

liliana
Mensajes: 29
Registrado: 04 Dic 2018, 01:38

Re: Una introducción a la práctica del Zen Rinzai

Mensaje por liliana » 01 Feb 2019, 00:04

Carlos escribió:
31 Ene 2019, 21:52
_/\_ Que vaya todo bien, Liliana!
:) Sí; gracias estimado Carlos. _/\_

Avatar de Usuario
Pablo
Mensajes: 103
Registrado: 26 Oct 2018, 09:44

Re: Una introducción a la práctica del Zen Rinzai

Mensaje por Pablo » 01 Feb 2019, 15:11

Carlos escribió:
31 Ene 2019, 22:19
Creo que la cita del Dhammapada, especialmente los tres últimos versos, deben ser leídos en la misma clave que leemos, por ejemplo, el siguiente fragmento del Sutra del Diamante:

"Dime Subhuti: ¿ha logrado el Tathagata la iluminación perfecta que trasciende todas las comparaciones? De ser así, ¿hay algo sobre ella que el Tathagat pueda enseñar?

Subhuti respondió: "Tal como entiendo la enseñanza, la iluminación perfecta que trasciende las comparaciones no puede ser alcanzada ni atrapada, como tampoco puede ser enseñada ¿Por qué? Porque el Tathagata ha dicho que la verdad no es una cosa que pueda ser diferenciada o contenida, y por lo tanto, la verdad no puede ser atrapada ni expresada. La verdad ni es ni no es."
Carlos, ¿te importa elaborar sobre este comentario? No estoy seguro de entenderlo del todo. Quizás en un nuevo hilo, si lo ves pertinente ;)
Zazen en Madrid - https://pandazen.es

Jeff Shore - https://beingwithoutself.org

Avatar de Usuario
Pablo
Mensajes: 103
Registrado: 26 Oct 2018, 09:44

Re: Una introducción a la práctica del Zen Rinzai

Mensaje por Pablo » 01 Feb 2019, 15:15

oscar escribió:
31 Ene 2019, 23:05
Si. Parece haber en el Rinzai una noción lineal del tiempo y de progreso en él para llegar a un sitio determinado. Al estilo "Escalera Mística" cristiana. Donde todo está pautado y se debe rendir examen periódico frente la imagen, demasiado potente, de un maestro humano que, suponemos, llegó primero y conoce las respuestas. O sea, hay siempre una relación verticalista y jerárquica. Hay gente que gusta buscar refugio en eso. Hay otra que no.
Aunque no dudo que con el Japón imperial se haya dado mucha importancia a ese tipo de comportamientos que comentas, esa no es la raíz de la escuela ni mucho menos. Decir que "siempre hay una relación verticalista y jerárquica" me parece mucho generalizar, sobre todo porque esa no es mi experiencia en absoluto.
Zazen en Madrid - https://pandazen.es

Jeff Shore - https://beingwithoutself.org

Carlos
Mensajes: 77
Registrado: 04 Dic 2018, 09:53

Re: Una introducción a la práctica del Zen Rinzai

Mensaje por Carlos » 02 Feb 2019, 08:38

Diría, @Pablo, que los versos del Dhammapada si los interpretamos tan literal, tan superficialmente, si se me permite la expresión, como parece sugerir Jeff, no tardaremos en encontrar contradicciones o, por lo menos dificultades para interpretar otras palabras como las citadas del Sutra del Diamante...

En mi opinión, los versos del Dhammapada, que aparecen en el capítulo de La Vejez, anuncian que hay un despertar del sufrimiento, mal-estar, duhkka, que se describe en ese mismo capítulo mientras que en el Sutra del Diamante el diálogo entre Subhuti y Gautama nos muestra cómo es el despertar.

Avatar de Usuario
Roberto
Mensajes: 98
Registrado: 28 Oct 2018, 17:03
Contactar:

Re: Una introducción a la práctica del Zen Rinzai

Mensaje por Roberto » 02 Feb 2019, 22:43

Hola @Pablo, de nuevo; a través tuyo recibo unas amables preguntas de Jeff. Gracias a ambos por este intercambio, que espero sirva también a alguien más.

(Pr.1) Jeff (hola Jeff); me preguntas que como entiendo las siguientes preguntas del Dhammapadha (utilizaré otra versión a la de Jeff, por comodidad, aunque sustancialmente idéntica).

153. A través de muchas vidas he errado en el samsara buscando, pero no encontrando, al constructor de la casa. Sufrimiento total en este volver y volver a nacer.

En realidad no hay ninguna casa, se trata tan solo de un espejismo construido por nuestras ilusiones, alimentadas por los tres venenos. Por eso no encuentra a ningún constructor. Los ladrillos de esa casa están construidos solo con nuestros pensamientos.

154. ¡Oh, constructor de la casa! Ahora te he percibido. No volverás a construir esta casa. Todas las vigas han sido quebradas. Se ha aniquilado el soporte central. Mi mente ha alcanzado lo incondicionado.
Habiéndolo alcanzado, representa el fin del apego.


Lo que se percibe aquí es que el constructor es a su vez una ilusión, algo construido. Por tanto, siendo un fantasma, no puede mas que construir una casa ilusoria, un fantasma dentro de un fantasma. Su soporte central, la viga maestra, es la ilusión del ego, que da origen al ciclo de producción del sufrimiento, y son sus cimientos, sus raíces, el odio, el anhelo y la ignorancia, según la terminología clásica. Percibir es darse cuenta, dejar de ignorar cuál es la mecánica de ese ciclo de producción del dolor. Y como pista de trabajo, los antiguos, pero también Hui-Neng, decían que la ignorancia es el peor de los tres venenos, pues es la raíz de los otros dos.

Es a la comprensión de esa mecánica, conocida como pratityasamutpada, a lo que el Buddha se despierta, y simultáneamente se despierta a la manera de deshacer el determinismo de ese ciclo infernal, se despierta a cómo hay que nadar a contracorriente en ese rio que nos arrastra, a lo que hay que hacer para interrumpir ese ciclo, es decir, en términos simples y muy condensados, descubre el óctuple sendero, o en terminología zen, mas sintética aun: la Vía… aunque yo prefiero, en vez de Vía (término un tanto romano, imperial, como la Vía Appia o la Vía Augusta), denominarla el sendero, pues los senderos reales no existen si no se anda por ellos -sean personas o animales, que también construyen senderos-; pues cuando no se anda por ellos la maleza crece y desaparecen.

Lo que quiero decir, aquello en lo que creo y la forma en la que intento orientar mi práctica, que en realidad es muy pobre y llena de manchas, es que a lo que hay que despertarse no es a un “algo”, a un “alguien”, ni a una “esencia”, sino a un modo de proceder interior. Ese modo consiste en qué hacer con nuestros pensamientos discriminativos cada vez que surgen, o, en términología Yogacara, cada vez que florece una semilla. Y, como estamos vivos, como vivimos en el samsara, siempre quedan semillas y brotes nuevos. Por ello el camino es infinito, ilimitado; si acaso, biográficamente, lo que tiene es un comienzo.

Por eso del mismo Buddha, del Perfecto, se dice que el nirvana que alcanzó, hasta el momento de su muerte en que entró en el Paranirvana, era un nirvana con residuos, con manchas subyacentes, simplemente por el hecho de estar vivo. Por esto también el Buddha no dejo de practicar nunca.

Lo incondicionado es abandonar lo condicionado. Lo condicionado es aquellos pensamientos que surgen unos detrás de otros, condicionados unos por otros, atrapándonos en bucles de malestar. Abandonar esos pensamientos es abandonar lo condicionado.

Lo incondicionado no es nada, no es un ente, es simplemente el proceso de abandonar lo condicionado; lo llamamos lo incondicionado por motivos soteriológicos, para alentarnos a seguir la Vía, o usando la estrategia usada en el Sutra del Diamante, negando y afirmando simultáneamente la misma cosa, para indicar con palabras algo que está más allá de las palabras.

Esto, según mi interpretación, es lo que creo que dice el Buddha en el Sutra de Shalistamba, que es un sutra del Mahayana temprano, y en el que leemos:

“Oh Bhiksus, aquel que ve el surgimiento condicionado (pratityasamutapada), ve la doctrina (Dharma); aquel que ve la Doctrina ve a Buddha”, estableciendo así una equivalencia entre estos tres términos

Y, poco después, leemos: “¿Qué es la doctrina? Es el noble Óctuple Camino, a saber: la correcta opinión, el correcto pensamiento, la correcta palabra, la correcta acción, la correcta forma de vida, el correcto esfuerzo, la correcta atención, la correcta concentración (samadhi). Este camino llamado por el Bhagavant “Noble Octuple Camino”, asumido con el único fin de la obtención del fruto, el nirvana, es la Doctrina”.

A pesar de lo esclarecedor de estos párrafos del Shalistamba, se podría, si se quiere, establecer cierta separación aparente entre “camino” y “fruto”, aunque en realidad la manzana no es sin el manzano y viceversa, manzana y manzano son uno, solo nuestro pensamiento los separa.

Si vamos a un texto anterior (o aparente y convencionalmente anterior, pues las fechas de redacción del Canon Pali y los primeros textos Mahayana en realidad son coincidentes, siglos I-II a.C., según dicen los estudiosos), el Sangarava Sutta (AN 10.117), esta separación, esta duda se desvanece, ya no está . Encontramos allí lo siguiente:

«Entonces, el brahmán Sangarava se acercó al Bienaventurado e intercambió con él cordiales saludos. Una vez concluidos sus amables saludos y palabras de bienvenida, se sentó a un lado y dijo al Bienaventurado:
“Maestro Gotama, ¿qué es la orilla de este lado? ¿Qué es la otra orilla?”.
“Brahmán, el incorrecto punto de vista es la orilla de este lado y el recto punto de vista es la otra orilla, la incorrecta intención es la orilla de este lado y la recta intención es la otra orilla, la incorrecta forma de hablar es la orilla de este lado y la recta forma de hablar es la otra orilla, la incorrecta acción es la orilla de este lado y la recta acción es la otra orilla, la incorrecta forma de vida es la orilla de este lado y la recta forma de vida es la otra orilla, el incorrecto esfuerzo es la orilla de este lado y el recto esfuerzo es la otra orilla, la incorrecta atención consciente es la orilla de este lado y la recta atención consciente es la otra orilla, la incorrecta concentración es la orilla de este lado y la recta concentración es la otra orilla, la incorrecta sabiduría es la orilla de este lado y la recta sabiduría es la otra orilla, la incorrecta liberación es la orilla de este lado y la recta liberación es la otra orilla. Uno, brahmán, es la orilla de este lado y lo otro, la otra orilla”.»


Recordemos que, en el budismo, con “esta orilla” se alude al samsara, al mundo condicionado, al mundo de nacimiento, muerte y dolor, a pratityasamutpada; y con “otra orilla” al mundo incondicionado, a la liberación del dolor, al nirvana.

Encontramos pues, aquí, algo que muy condensadamente, siglos después, Dogen formulará con una expresión sintética Shusho Itto, 修証一等, (pongo estas referencias porque Jeff sabe japonés, yo desgraciadamente no) y que podríamos traducir como “práctica y realización son unidad”.

Resumiendo, con mis propias palabras; puesto que el despertar solo puede darse aquí y ahora, concibo a este como un proceso dinámico, como una acción interior mantenida instante tras instante, no como algo estático. La meta es una ilusión más, que puede tener una función soteriológica, actuar como un mapa, pero la verdadera meta es el camino, la vía en si misma.

Aclaro que cuando digo Vía, me refiero a una Vía real, vivida, realizada interiormente, de verdad; no la vía como una forma exterior, un comportamiento a imitar, una regla a seguir, una norma; cosas todas ellas que pueden tener, no lo niego, su utilidad en un contexto dado, para una persona concreta: la de mantenernos cerca, la de que no nos alejemos mucho para estar en las mejores condiciones posibles para dar el salto. Pero el verdadero salto no tiene que ver con ninguna adecuación a un estandar, no tiene que ver con lo condicionado, con lo concebible con nuestro pobres pensamientos, pues es un salto dentro de lo inconcebible.

(Pr.2) Pregunta a continuación Jeff: Cuando mencionas que "abandonar cuerpo y mente no es otra cosa que zazen", ¿te refieres a que está limitado a la postura formal de zazen, o es algo que está vivo y funcionando en todas las actividades?

Esta pregunta es más simple… por lo menos más simple de responder :D :oops: .

Mientras exista contradicción entre el zazen formal (sentado) y el resto de actividades, nuestro zazen no es más que un zazen incompleto. El único zazen completo es el zazen de las 24 horas: el zazen de cocinar, conducir el coche, sentarse de vez en cuando a hacer zazen con otras personas, sentarse solo, lavar los platos, trabajar, criar a los hijos (bueno, en mi caso, cuidar a los nietos :) ) poner el lavavajillas, regar las plantas, dar de comer a las tortugas, pagar los impuestos…

Sin embargo, realizar ese zazen de las 24 horas, es a menudo más fácil de decir que de hacer, en mi caso ciertamente es dificil, implica una cierta atención interior mantenida, que a veces flojea, y sospecho que si alguien dice que para él no lo es, miente, es que ya se ha extraviado, es que se piensa "poseedor" de la Vía. El samsara planta continuamente nuevas semillas en nosotros, y nosotros, cuando esas semillas brotan, no siempre somos capaces, por lo menos yo, de dejar que se disuelvan tan rápido como aparecen, atrapándonos con frecuencia en bucles de dolor.

Por ello el zazen formal sigue siendo imprescendible para mí, de manera cotidiana, para mantener abierta y clara esa fuente -que no es en realidad ninguna fuente, que es nada, inefable, indecible, inatrapable- fuente desde la que simultaneamente aparecen esas semillas, y en la que a la vez se desvanecen, se van por donde han venido, cuando no las alimentamos. Este zazen en mí actúa, o intento que actúe, pues no siempre se consigue, como aquel lugar que es el centro de todo. Y, es curioso, incluso cuando no se consigue, por lo menos es mi experiencia, si hay buena voluntad, también vale

Cuando nos apartamos de esa vía, de ese zazen, estando sentados o cuando estamos haciendo cualquier cosa, cuando como sucede a menudo nos extravíamos, es ahí, a lo que he llamado fuente -pero que también podría denominar silencio interior, caída libre sin obstáculos, misterio más allá de las palabras, o nada- es ahí a donde hemos de retornar. No importa el nombre que le demos (zazen, koan, nembutsu, solo mente, ni mente ni buda...), solo importa la dirección hacia la que hemos de dirigirnos, que es la dirección de nuestra propia vida tal como esta aparece nueva instante tras instante, sin enmascararla.

(Pr.3) La tercera pregunta que Jeff me dirige es: Me gusta tu noción de "caída libre", nunca lo había pensado así. Pero, ¿qué sería una estación final realmente? Importantes maestros Soto chinos, como Boshan, afirman una y otra vez que es esencial demoler la gran duda de una vez por todas. ¿Consideras que esto es una posición herética? ¿Qué haría que un maestro Soto enfatizase esto en la dinastía Ming? ¿Es relevante ahora?

Una estación final en realidad no es nada, porque no existe. Si acaso existe una estación de partida en la que nosotros, realmente, entramos, la Vía. Como dije antes, por entrar en la Vía no entiendo una serie de practicas convencionales. Por ejemplo: realizar una serie de rituales que le convierten formalmente a uno en monje, acudir con regularidad a un determinado sitio a hacer zazen con otros, practicar tales o cuales rituales, ser vegetariano, proclamarse a los cuatro vientos budista, vestirse de tal o cual manera, estudiar textos budistas, repetir mantras, etc.; todo eso son cosas que, si acaso, pueden servir a alguien para que no se aleje mucho de las fronteras de la Vía, aunque a veces, puede que incluso con frecuencia, ni eso consiguen. Todas esas cosas son como pasear por el anden, distintas a coger efectivamente el tren.

De Boshan en realidad no se casi nada, no hay ninguna obra suya traducida al español, que yo sepa. Es lamentable la escasez de obras budistas, serias, en castellano,y por desgracia no se inglés y aun menos chino. Tan solo he leído un fragmento suyo que existe en una texto tuyo (de Jeff) que @Pablo tradujo al castellano. En ese texto Boshan plantea una serie de preguntas: “¿De donde vienes antes de nacer?, ¿A donde vas después de morir?, las cuales son para mí preguntas metafísicas, sin sentido ni interés, por tanto, así formuladas, no demasiado relevantes, aunque puede que para otros si lo sean. Yo, si acaso, las formularía de otra manera.

Si tuviese que responder con palabras a lo que Boshan plantea, y faltándome más contexto pues para saber qué quiere decir alguien realmente haría falta leerlo más extensamente, respondería: que vengo de una nada, voy a una nada y, en medio, es también nada lo que hay; o bien que puedo construir con mi pensamiento alguna ilusión respecto a donde vengo y a donde voy, y que puedo rellenar lo que hay en medio con infinitas ilusiones, construidas con mi mente, pero vacías de sustancia alguna. O también que aquello de donde vengo, aquello a lo que voy, y aquello que soy ahora, sea una nada o una ilusión, es todo lo que existe, es mi todo, mi universo entero. No importa lo que piense o no piense sobre esas cosas, solo son mis pensamientos, nada, sino lo que hago con ellas.

Cuando empecé a practicar, al principio de una manera autodidácta, yo solo, por ensayo y error, fue movido por un encuentro casual con una descripción de zazen que encontré en un libro (y digo casual porque yo no solía leer esas cosas, las cosas "espirituales" no me interesaban en absoluto), del que se derivó una especie de amor a primera vista, repentino, contra todo pronóstico, pero que aun perdura. Después seguí, esporádicamente, con algunos buenos amigos, algunos de los cuales me sirvieron y otros no tanto. Pero desde aquel entonces me pregunté, o así es cómo mejor se me ocurre nombrar esa pregunta: ¿Qué era eso que llamaban zazen? (¿se puede llamar a eso un koan?), y me puse a indagar, a investigar con mi propio cuerpo y mi propia mente sobre cual era el secreto que allí se escondía. Y también, supongo, al comenzar a intentar algo aparentemente muy simple y encontrarme con que en realidad no resultaba para nada fácil, tras esa pregunta sobre “”¿qué es zazen?”, apareció, como la segunda cara de la misma moneda, como su cara oscura, una segunda pregunta: “¿qué es lo que me obstaculiza” para que lo que parece simple me resulte difícil.

Afortunadamente llegó el momento en que aquellas preguntas se desvanecieron, no porque las haya respondido, sino porque ahora se que zazen no es un “qué”, sino un “cómo”. En realidad no es posible decir de verdad qué es zazen, porque dijésemos lo que dijésemos ya no sería zazen; aunque sí que podemos "hablar" sobre ello, incluso debemos hacerlo a veces, si puede ayudar a alguien, pro en realidad, cuando hablamos de zazen, solo podamos hablar de y desde su periferia.

Y sin embargo aquel tiempo transcurrido en tinieblas, tampoco fue un tiempo perdido, era de alguna manera el mismo zazen que ahora.

Por ultimo, por terminar, y también por compasión hacia @Pablo, que tendrá que traducir esto, un último apunte, marginal, respecto a la cuestión que nombra Jeff de que Basho fuese o no fuese un maestro Soto.

Eso es algo que personalmente no me interesa especialmente. Es cierto que en mi trayectoria personas que han desarrollado su práctica dentro del marco de la iglesia japonesa Soto, han tenido gran influencia en mí, pero yo no me siento ligado particularmente a esa iglesia, cuya actuación, por lo menos aquí en Europa me parece desviada y prescindible; o, por decirlo con pocas palabras, en general no veo mucho budismo ahí. Mi posición, como occidental, respecto a estas clasificaciones, es similar a la de Kosho Uchiyama, el cual, despidiéndose de algunos italianos que habían practicado largo tiempo en Antai-ji, les dirigió en su partida estas palabras:

«Cuando volváis a Italia no habléis de Zen Sōtō o de Zen Rinzai. Eso son dos divisiones características de la cultura sino-japonesa. No tiene sentido exportarlas. Nacerán con naturalidad diferencias y variedades de expresión, modos originales y variados para vivir la verdad expresada según el budismo en la lengua y en las costumbres de Italia, de Occidente. Dejadnos a nosotros orientales nuestros problemas. Cuidar solo de mantener clara la fuente. Las diferencias y las contradicciones serán entonces riqueza».

Perdonad por lo extenso de estas palabras. 🙏
Última edición por Roberto el 04 Feb 2019, 14:10, editado 3 veces en total.

Avatar de Usuario
Pablo
Mensajes: 103
Registrado: 26 Oct 2018, 09:44

Re: Una introducción a la práctica del Zen Rinzai

Mensaje por Pablo » 04 Feb 2019, 10:07

La leche, @ Roberto!

Vuelvo en un par de días con la respuesta xD
Zazen en Madrid - https://pandazen.es

Jeff Shore - https://beingwithoutself.org

Carlos
Mensajes: 77
Registrado: 04 Dic 2018, 09:53

Re: Una introducción a la práctica del Zen Rinzai

Mensaje por Carlos » 04 Feb 2019, 22:46

Diría, Pablo, que los versos del Dhammapada si los interpretamos tan literal, tan superficialmente, si se me permite la expresión, como parece sugerir Jeff, no tardaremos en encontrar contradicciones o, por lo menos dificultades para interpretar otras palabras como las citadas del Sutra del Diamante...

En mi opinión, los versos del Dhammapada, que aparecen en el capítulo de La Vejez, anuncian que hay un despertar del sufrimiento, mal-estar, duhkka, que se describe en ese mismo capítulo mientras que en el Sutra del Diamante el diálogo entre Subhuti y Gautama nos muestra cómo es el despertar.
Releyendo este último mensaje, hay algo, parte en la forma, parte en el fondo, que no me termina de gustar, quizás algo que resulta un tanto críptico o hermético.

De otra forma se podría decir que los versos de La Vejez que citaba Jeff y que acaban con "la mente, libre de todas las condiciones, ha alcanzado el fin de la sed." presentan ese matiz temporal "...ha alcanzado el fin de la sed..." en contraposición al sufrimiento, al nacimiento-vejez-enfermedad-muerte del que se habla en los versos anteriores mientras que los versos con los que se cierra el capítulo, suponen la presentación del cese de ese mismo sufrimiento. En todo caso, como decía Roberto hay un antes "biográfico", un antes del cesar/despertar/observar pratityasamutpada como en la equivalencia que hacía también Roberto, pero para que este sea, tiene que realizarse una y otra y otra vez...

Esos versos del Dhammapada, me recordaron enseguida la cita que puse del Diamante porque me parece que apuntan a ese mismo cesar, a ese despertar, como acción, que cuando se da, cuando está presente supone ese "fin de la sed", pero que muestran más claramente que no solo se trata de una acción, sino que es una acción sin final, como decía Roberto, que siempre estamos renovando, por eso no puede ser "ni diferenciada ni contenida, ni alcanzada ni atrapada para ser enseñada" porque no pertenece a ninguna dimensión temporal, ni humana, por eso es acción salvadora de nuestra condición, dicho un tanto en términos cristianos.

Por otro lado leyendo y releyendo el último y extenso (gracias;)) mensaje de Roberto se me ocurrió que esto:" Encontramos pues, aquí, algo que muy condensadamente, siglos después, Dogen formulará con una expresión sintética Shusho Itto, 修証一等, (pongo estas referencias porque Jeff sabe japonés, yo desgraciadamente no) y que podríamos traducir como “práctica y realización son unidad” suena a una equivalencia similar a la que podemos encontrar en estas otras palabras: "...si pudierais detener esta mente que corre sin parar buscando algo, no diferiríais de los budas y de los patriarcas ¿Queréis saber quienes son los budas y los patriarcas? No son distintos a vosotros. La gente que tengo delante de mi, escuchando estas palabras, son el Dharma."

Avatar de Usuario
Roberto
Mensajes: 98
Registrado: 28 Oct 2018, 17:03
Contactar:

Re: Práctica y Cotidianidad

Mensaje por Roberto » 05 Feb 2019, 12:29

(Nota del Admin: He movido este mensaje de Roberto a este tema, donde corresponde).

Gracias por tu intervención @Carlos , pero yo no creo que Jeff interprete esos versos literalmente. Eso es una suposición. Jeff simplemente se limitaba a preguntarme a mí que cómo los interpretaba. Puede que en el fondo estemos en posiciones, por lo menos en algunas cosas, bastante parecidas.

Es por eso que añadí, al final, lo que Uchiyama dijo a sus estudiantes italianos, cuando estos regresaba a su país. Creo que es un buen mensaje para navegantes (occidentales), aunque puede que la navegación nos lleve todavía unos pocos... siglos :mrgreen:

Como complemento a ese comentario de Uchiyama, si bien en un marco japonés estricto, y con objeto de remarcar que las diferencias de enfoques en realidad pueden ser más cosa de las "escuelas" que de los practicantes, os propongo esta lectura:

http://huellaszen.blogspot.com/search/l ... zan%20Kato

La multiplicidad de enfoques y acercamientos a lo verdaderamente importante que nos propone el budismo, no tiene porque ser dispersión y oposición, sino riqueza al alcance de nuestras manos.

Responder