El entrenamiento en el Zen, de Zenkei Shibayama

Para estudio de textos budistas en general y Zen en particular.
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Roberto
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Re: El entrenamiento en el Zen, de Zenkei Shibayama

Mensaje por Roberto » 17 Jun 2019, 19:34

Pablo escribió:
17 Jun 2019, 11:11
Y en la escuela Rinzai se entiende que uno no puede hacer "zazen sin añadirle nada más" a menos que haya despertado. Mucha gente dice practicar "solo sentarse" cuando en realidad están soñando sentados. El "solo sentarse" de Dogen queda abierto como una flor después del despertar: esa es la interpretación Rinzai. Creo que eso no difiere del espíritu de lo que tú estás diciendo.
Bien, puede que esa sea la interpretación de la escuela Rinzai, no lo discuto, yo también he leído algo parecido dicho por Hakuun Yasutani (el "maestro" Rinzai de Philip Kapleau, el autor del famoso libro los tres pilares del Zen), incluso añadía que no se podía hacer shikantaza (el zazen de solo sentarse) más de media hora sin sudar muchísimo :shock: . Pero en cualquier caso no es lo que plantea Dogen, al que nunca le he oído (leído) plantear zazen como un proeza. Para Dogen no hay un despertar separado de zazen, ni un zazen separado del despertar.

En cambio, respecto a lo de que "Mucha gente dice practicar "solo sentarse" cuando en realidad están soñando sentados" estoy completamente de acuerdo, lo he constatado; por eso, para que nadie se llame a engaño, repito a menudo la coletilla de si zazen es zazen y no otra cosa, es decir, si no es un estar soñando/pensando con las piernas cruzadas, sino un continuo despertarse a nuestra realidad cuando estamos en zazen, que no es otra que la de ser cuerpo. Es a cada instante de vida que aparece nuevo y fresco ante nosotros, completamente uno e incomparable con cualquier otra cosa, a lo que hemos de despertarnos cada vez.

Es un proceso dinámico, que se reactiva instante tras instante, es decir, no nos despertamos y eso se convierte, por arte de magia, en una cualidad permanente que poseamos para siempre... porque no hay siempre, no hay un antes y un después, sino solo un ahora; y porque nadie es capaz de ser y poseer nada eternamente, cualquier cosa pasa y muere, incluido Sakyamuni Buddha, incluido tu, Shibayama o yo mismo.

Ese proceso dinámico, es cierto, no sucede el primer día en que uno se sienta. Cuando uno se sienta por primera vez es casi inevitable que uno no sepa bien qué está haciendo de verdad, ni porque, ni para qué, y que se se ponga a pensar como un loco, a soñar, a hacer mil cosas en su cabeza que lo llevan a otro lugar que este, que ahora, donde nada falta ni sobra. Lleva tiempo aprender a "girar la lámpara y dar un paso atrás" (como dice Dogen en el Fukanzazengi, es decir, volverse hacia la realidad de uno mismo y dejar los asuntos/pensamientos del mundo, que son todos); pero este "aprender" no es una cuestión de "entrenamiento", sino un proceso de conversión interior. No es un logro de algo, sino un darse cuenta de que la mejor opción es despojarse de todo, porque todo, incluida la oposición extravio-despertar es un peso que impide alzar el vuelo libremente. Es algo que se produce más allá de mucho o poco tiempo de "entrenamiento", de mucho o poco "esfuerzo", de nada que se pueda cuantificar, medir o comparar, y ni siquiera nombrar, pues es por otra dimensión que se accede ahí, por la puerta del silencio que nada rechaza ni nada busca.

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Pablo
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Re: El entrenamiento en el Zen, de Zenkei Shibayama

Mensaje por Pablo » 18 Jun 2019, 14:13

Roberto escribió:
17 Jun 2019, 19:34
yo también he leído algo parecido dicho por Hakuun Yasutani (el "maestro" Rinzai de Philip Kapleau, el autor del famoso libro los tres pilares del Zen), incluso añadía que no se podía hacer shikantaza (el zazen de solo sentarse) más de media hora sin sudar muchísimo :shock:
Bueno, ya se sabe que en Japón en verano hace mucho calor :lol:
Roberto escribió:Pero en cualquier caso no es lo que plantea Dogen, al que nunca le he oído (leído) plantear zazen como un proeza. Para Dogen no hay un despertar separado de zazen, ni un zazen separado del despertar.
Creo que hablamos de lo mismo pero con otras palabras. Tampoco el despertar se considera una proeza en el Zen Rinzai. Más que nada, porque no es algo que "yo" pueda conseguir.
Roberto escribió: Es un proceso dinámico, que se reactiva instante tras instante, es decir, no nos despertamos y eso se convierte, por arte de magia, en una cualidad permanente que poseamos para siempre... porque no hay siempre, no hay un antes y un después, sino solo un ahora; y porque nadie es capaz de ser y poseer nada eternamente, cualquier cosa pasa y muere, incluido Sakyamuni Buddha, incluido tu, Shibayama o yo mismo.
Hmm. De acuerdo en lo de no quedarnos con el despertar como una cualidad permanente que poseamos, ya sea permanente o no. Si el despertar es "algo" que "yo" poseo, entonces no es despertar.

Por otra parte, en mi experiencia, hay cosas que se abandonan y no vuelven. Como costras viejas que se desprenden de la piel. Gotama decía: "a causa de esto, aparece aquello; si esto desaparece, aquello también".

Tambien en mi experiencia, la práctica tiene la manía de deshacer todas nuestras creencias sobre la misma de tiempo en tiempo. Si dejamos que haga su trabajo, todos estos andamios intelectuales que nos montamos se derruirán solos. Y chico, qué liberación.

Con tu último párrafo estoy completamente de acuerdo :)

Antes de seguir con la traducción del texto de Shibayama, os copio su último poema (para los que no sepáis, es costumbre entre los maestros Zen escribir un "poema de muerte" antes de, oh sorpresa, morir).
El poema de muerte de Shibayama escribió: Llevando nieve y llenando el pozo,
He vivido así ochenta y un años.
En verdad no hay nada especial:
Duermo a pierna suelta.
Su estudiante Sumiko Kudo comenta: "Si uno intenta llenar un pozo con arena, da igual cuán poca arena uno lleve cada vez, el pozo acabará llenándose. Si, sin embargo, uno intenta llenarlo con nieve, sus esfuerzos nunca serán recompensados, no importa cuán duro trabaje. Aun así, un idiota sagrado como este es la imagen ideal del hombre en el Zen, y el maestro Shibayama vivió su vida llenando un pozo con nieve, intentando transmitir el Zen tanto en Japón como en el extranjero".
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Re: El entrenamiento en el Zen, de Zenkei Shibayama

Mensaje por Carlos » 19 Jun 2019, 21:55

Por otra parte, en mi experiencia, hay cosas que se abandonan y no vuelven. Como costras viejas que se desprenden de la piel. Gotama decía:"a causa de esto, aparece aquello; si esto desaparece, aquello también."

De eso se trata, del abandonar una y otra vez.

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Re: El entrenamiento en el Zen, de Zenkei Shibayama

Mensaje por Carlos » 24 Jun 2019, 20:05

Creo que hablamos de lo mismo pero con otras palabras. Tampoco el despertar se considera una proeza en el Zen Rinzai. Más que nada, porque no es algo que "yo" pueda conseguir.
Aunque lo parezca, por las palabras, siempre engañosas, no se está hablando de lo mismo. Porque no es lo mismo una práctica, un zazen que apunte al despertar, que una práctica en la que zazen y el despertar no son dos cosas distintas, el apuntar es al propio zazen, es un autoapuntar o mejor aún, no-apuntar. Mientras que el primero tiene una utilidad, se orienta en el terreno de las finalidades, limitando lo ilimitado, adquiere la formalidad propia de aquel que se "sienta para", es decir, cuya sentada tiene una finalidad, mientras que zazen cuando es solo zazen o la sentada que es solo sentarse encuentra en sí misma su finalidad.

Creo que la diferencia es fundamental, es decir, que verdaderamente nos encontramos ante dos orientaciones distintas y no ante una mera discusión de términos y aquello que lo hace fundamental, me parece que se encuentra en un aspecto que suele resultar exótico (al menos, para mí lo es :D ) como es el de las dos naturalezas o realidades en el budismo. En el texto de Shibayama, por ejemplo, se entiende muy bien lo que quiere decir desde la realidad relativa, que sería la de aquella persona que al ver los interrogantes que plantea la condición humana, decide que no queda otra que sentarse. Sin embargo, esto no es todo porque sabemos que, zazen, es decir, la práctica en su realidad absoluta, no pertenece al terreno temporal, ni al de la causalidad, a nada humano en definitiva, por lo que ver las cosas solo desde el lado relativo nos limita, contamina nuestra práctica, convirtiéndola en una "práctica para"(lo que sea), perdiendo su libertad.

Al mismo tiempo, estas dos realidades no son dos cosas distintas pero tampoco son una, así que, como dice Dōgen "tenemos que ser capaces de ver lo de aquí, desde allí, al igual que ver lo de allí, desde aquí"
Por otra parte, en mi experiencia, hay cosas que se abandonan y no vuelven. Como costras viejas que se desprenden de la piel. Gotama decía: "a causa de esto, aparece aquello; si esto desaparece, aquello también".
Más que "se abandonan y no vuelven" yo diría que aprendemos a que no vuelvan...al menos, en mi experiencia :)

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Re: El entrenamiento en el Zen, de Zenkei Shibayama

Mensaje por Pablo » 27 Jun 2019, 16:53

Carlos escribió:
24 Jun 2019, 20:05
Aunque lo parezca, por las palabras, siempre engañosas, no se está hablando de lo mismo. Porque no es lo mismo una práctica, un zazen que apunte al despertar, que una práctica en la que zazen y el despertar no son dos cosas distintas, el apuntar es al propio zazen, es un autoapuntar o mejor aún, no-apuntar. Mientras que el primero tiene una utilidad, se orienta en el terreno de las finalidades, limitando lo ilimitado, adquiere la formalidad propia de aquel que se "sienta para", es decir, cuya sentada tiene una finalidad, mientras que zazen cuando es solo zazen o la sentada que es solo sentarse encuentra en sí misma su finalidad.
Insisto: no hay diferencia entre hacer "zazen para" y hacer "zazen por zazen", o como queráis llamarlo. Sí, en la superficie. No en el fondo, si ambos caminos se practican con todo nuestro ser.

No hay diferencia entre la realidad relativa y la realidad absoluta, como bien dices después. Pero vaya, podemos volver a discutirlo dentro de 20 años ;)

Ahora sigo con la traducción.
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Re: El entrenamiento en el Zen, de Zenkei Shibayama

Mensaje por Pablo » 27 Jun 2019, 16:54

En este fragmento Shibayama nos cuenta la famosa historia de Tokusan (Deshan en chino), uno de los maestros más conocidos de la dinastía Tang.
Zenkei Shibayama escribió: En los días de los primeros Maestros Zen, no había métodos fijos de entrenamiento, pero naturalmente pasaban por su propia oscuridad espiritual interna, seguida por el momento del despertar religioso. Todos ellos eran verdaderos genios religiosos que podían alcanzar el satori por sí mismos. Tokusan Sengan (782-865), por ejemplo, pasó por un proceso típico de búsqueda y entrenamiento en un momento en que no se habían establecido los métodos y disciplinas de entrenamiento Zen. También era un hombre muy educado, y por esta razón su búsqueda en el Zen presenta un ejemplo interesante.

Tokusan vivía en el distrito montañoso noroccidental de China, donde realizó estudios académicos de budismo durante algún tiempo. Allí se convirtió en una autoridad en el Sutra del Diamante y obtuvo reconocimiento público por su erudición. Un día escuchó que en el sur de China los budistas Zen se estaban volviendo influyentes, hablando de "transmisión fuera de las Escrituras, y de no depender de las letras". Esto no podía ser aprobado por los eruditos. Se sintió indignado ante tal enseñanza. Como estaba orgulloso y confiado de su capacidad como filósofo budista, declaró: "¡Voy a derribar la guarida de los demonios Zen y exterminarlos!" Así, este defensor del Sutra del Diamante emprendió su viaje hacia el Sur, llevando consigo todas las notas y registros de su largo estudio del Sutra del Diamante. De alguna manera, un ser humano no puede estar plenamente satisfecho con el conocimiento intelectual o la comprensión por sí solo. En la profundidad de su personalidad siente que le falta algo. Esta búsqueda interior tan profunda se llama verdadera investigación religiosa. Tokusan estaba, de hecho, empezando a dar el primer paso en su formación religiosa aquí. En el entrenamiento, el impulso o la búsqueda interior es necesaria.

Tokusan planeó primero ir a Ryotan en el centro de China, ya que el famoso Maestro Zen Soshin vivía en una montaña allí. Cuando llegó al pie de la montaña encontró una casa de té a la orilla del camino y pensó que podría tomar un bocadillo antes de subir a la montaña. Se lo pidió a una anciana en la casa de té. Ahora, la merienda en el idioma chino se dice tenjin, que significa literalmente "iluminar la mente". Aparentemente, esta anciana de la casa de té no era una mujer común y corriente. Ella le preguntó a Tokusan: "¿Qué tienes en la caja sobre tus hombros?" "Oh, sí", contestó Tokusan, "Tengo un sutra muy valioso llamado el Sutra del Diamante". En esto, la actitud de la anciana cambió. "¿Ah, sí?", dijo ella, "Entonces tengo una pregunta que hacerte. Si puedes responder a mi pregunta, te daré un almuerzo. Sin embargo, si no me das una respuesta satisfactoria, lo siento, pero tendrás que irte sin un bocadillo". Tokusan era un erudito orgulloso y seguro de sí mismo. Respondió: "Está bien. Puedes hacerme cualquier pregunta". La mujer dijo: "En el Sutra del Diamante está escrito que 'La mente pasada es inalcanzable; la mente presente es inalcanzable; y la mente futura es inalcanzable'. Dices que vas a iluminar tu mente. ¿Qué mente, ahora, vas a iluminar?" Tokusan no pudo responder a la pregunta de la anciana. "Las Tres Mentes Inalcanzables" es un famoso pasaje del Sutra del Diamante en el que se aborda la experiencia del despertar en relación con el tiempo. En otras palabras, aquí se discute el tiempo religioso, o el tiempo interior, frente al tiempo físico. Como erudito capaz, Tokusan bien podría haber explicado la inalcanzabilidad de las tres mentes desde el punto de vista intelectual o filosófico. Sin embargo, la anciana aquí presente no estaba pidiendo una explicación lógica al respecto. Ella quería ver la verdad de "Las tres mentes inalcanzables" en el hecho de tomar una comida. El autor de la pregunta estaba definitivamente haciendo la pregunta desde una perspectiva diferente. Desde el punto de vista del entrenamiento Zen, la pregunta de la anciana sirvió para despertar la investigación religiosa de Tokusan, o búsqueda espiritual, que había estado creciendo dentro de él sin ser notada. La sincera búsqueda humana de la felicidad no siempre se dirige hacia el exterior, hacia el campo científico. Puede ser dirigida hacia adentro y ser una investigación religiosa tan significativa.

Tokusan tuvo que admitir su incapacidad para dar la respuesta y por sugerencia de la anciana de la casa de té decidió estudiar Zen con el Maestro Ryotan. No se sabe cuánto tiempo estudió con Ryotan, ni qué tipo de proceso de búsqueda interna pasó. Ciertamente, sin embargo, su búsqueda espiritual despertada dentro de sí mismo debió haberle llevado a la última extremidad. Entiendo que en Occidente hay un dicho: "La extremidad del hombre es la oportunidad de Dios". Tokusan debe haber estado en su extremo. Un día el Maestro Ryotan y Tokusan estaban pasando la noche juntos. Ryotán dijo: "Está oscureciendo. Será mejor que vuelvas a tu casa". Tokusan dijo "Buenas noches" al Maestro, y salió. Sin embargo, volvió al Maestro y le dijo: "Está muy oscuro fuera". Entonces el Maestro encendió una vela para dársela a Tokusan y justo cuando Tokusan extendía la mano y estaba a punto de agarrar la vela, Ryotan sopló vehementementemente la llama. En ese momento, de repente, Tokusan se despertó.

La crónica sólo registra que "se despertó y se inclinó ante el Maestro". En la extremidad de la no-mente, del no-mismo, donde ni el cielo ni la tierra existen, de repente se dio el momento de romper a través de esta mente de la no-mente. Él fue revivido como el Gran Ser del no Ser. Revivir en el Zen significa esta experiencia de despertar interior. Tradicionalmente se le llama kensho (ver la naturaleza), o más simplemente, satori (despertar). También se llama la apertura del ojo espiritual, o el descubrimiento del Ser Verdadero. Tokusan ya no era el monje erudito que había sido el día anterior. A la mañana siguiente tiró todas sus notas y registros del Sutra de los diamantes que había traído consigo, quemándolos frente al monasterio. Declaró: "Cualquier conocimiento o aprendizaje es como una gota de agua caída en un valle cuando se compara con la profundidad de la experiencia". El comentarista sutra Tokusan fue revivido como un Hombre Zen Tokusan.
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