Shikantaza

Para discutir problemas, técnicas y otros temas relacionados con la meditación.
eduardo
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Re: Shikantaza

Mensaje por eduardo » 06 Ene 2020, 12:59

Hola a todos

Siguiendo con la las reflexiones del fukanzazengi como texto fundamental de Dogen, y quizá el más comprensible de sus textos, según la traducción que manejo, el párrafo octavo dice así:

"Para ello abandona las prácticas basadas en la comprensión intelectual, deja de correr detrás de las palabras y de seguirlas al pie de la letra.
Vuélvete hacia dentro, dirige tu luz hacia el interior para iluminar tu propia naturaleza.
Cuerpo y mente abandonados se manifestará tu rostro original.
Si quieres alcanzar el despertar, debes practicar el despertar sin tardar."

La practica de zazen es dar un giro de 180 grados, la pared se convierte en un espejo, por eso no es lo mismo mirar al altar de un buda, que cara a la pared, sin desprestigiar nada, los pensamientos que se proyectan hacia fuera, regresan a nosotros como quien lanza un boomerang, podemos ver el recorrido del pensamiento, un movimiento que es de ida y vuelta, vuelve a su origen naturalmente, sin necesidad de hacer nada, tan solo reajustar la postura u tener la determinación de estar ahí.

por otra parte en estas vacaciones la lectura del tenzo kyokun me induce a varias reflexiones.

la primera de ellas, es que sí , es un puente desde zazen a la vida cotidiana, sobre todo mantener la alegría de vivir, el gozo, la benevolencia en eso que estamos haciendo, en esa no separación entre nosotros mismos, lo que estamos haciendo y la finalidad comunitaria de aquello que estamos haciendo.

Segunda reflexión, ya más personal, de alguna manera ese texto está hecho para la vida monástica, a mi me huele a sesshin zen soto, es lo que intenta hacer, reproducir la vida monástica en un fin de semana, las opciones se reparten como dice el texto, tesorero, tenzo, etc etc etc …
el resultado no me convence.

Tercera reflexión, ¿es igual nuestra vida a la del medievo japonés? Hoy las sociedades industrializadas nos hacen tener una vida mucho más tensa, los estímulos por segundo que recibe nuestro cerebro, no tienen ni comparación con la vida del medievo, por lo tanto.....ahí está el koan

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Roberto
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Re: Shikantaza

Mensaje por Roberto » 08 Ene 2020, 09:19

eduardo escribió:
06 Ene 2020, 12:59
[...] la lectura del tenzo kyokun me induce a varias reflexiones.

Segunda reflexión, ya más personal, de alguna manera ese texto está hecho para la vida monástica, a mi me huele a sesshin zen soto, es lo que intenta hacer, reproducir la vida monástica en un fin de semana, las opciones se reparten como dice el texto, tesorero, tenzo, etc etc etc …
el resultado no me convence.

Tercera reflexión, ¿es igual nuestra vida a la del medievo japonés? Hoy las sociedades industrializadas nos hacen tener una vida mucho más tensa, los estímulos por segundo que recibe nuestro cerebro, no tienen ni comparación con la vida del medievo, por lo tanto.....ahí está el koan
Hola @eduardo. En efecto el Tenzo Kyokun es un texto que Dogen escribió en un principio para la comunidad monástica, lo escribió en 1237, en Kōshōhōrin-ji, el primer monasterio puramente zen que existió en Japón, fundado por él, y posteriormente lo integró como el primer capítulo del Eiheishingi, es decir las Reglas del monasterio de Eihei-ji, el monasterio, fundado también por él, al que se trasladó posterior y definitivamente. Al margen de que lo escribiera dentro de ese contexto (monástico, japones, medieval, confuciano...) me parece relevante que lo colocase como primer capítulo de sus reglas monásticas, señalando así la importancia de una actividad aparentemente poco prestigiosa como la del cocinero, si bien básica e imprescindible, haciéndola paradigma de nuestra actitud frente a la vida. Hay que tener en cuenta, por otra parte, que el ambiente monástico japones, en época de Dogen, era de carácter elitista y erudito, dedicado al estudio de textos y a la realización de rituales normalmente orientados al bienestar de los patrocinadores de los monaterior, y por otro laso muy relajado y corrupto en los aspectos que tenían que ver con el día a día; en esos monasterios este tipo de actividades "vulgares" sobre las que pone la atención Dogen no eran prácticamente tenidas en cuenta. Dogen, en cambio, le da la vuelta a todo esto y sitúa nuestras actividades cotidianas en primer plano, no solo la cocina, sino incluso las de lavarse la cara o la de limpiarse el culo, siendo, creo, sino el único, uno de los poquísimos autores budistas que escribe textos religiosos sobre cosas así.

En mi opinión el texto trasciende, si no nos quedamos solo en una lectura superficial y literal, al ámbito monástico y a la escuela Soto (que de hecho no existía en tiempos de Dogen), así como el tiempo de validez de un fin de semana o de una sesshin, es un texto atemporal, que contiene indicaciones válidas para todos, independientemente del marco en que se desenvuelva cada uno, y aplicable a todas las actividades de nuestra vida cotidiana.

Desde mi punto de vista el núcleo, lo importante por debajo de los aspectos superficiales y circunstanciales del texto, a lo que apunta es a la importancia de prestar atención y cuidar todas nuestras actividades, todo aquello con lo que nos encontramos, sin importar lo grande o lo pequeño que pueda ser. Promueve una actitud de no discriminación hacia las cosas, de no tratar con desprecio a una simple verdura, así como de no dejarse arrastrar por la fascinación cuando nos encontramos con un ingrediente selecto. No discriminación que no quiere decir que no sepamos diferenciar el trigo del jengibre, ni que, cuando un pesado desocupado ronda alrededor del puchero, con la intención de apropiarse para él de una parte cuando aun no toca, de aquello que es realizado para la comunidad, no estemos prontos para mandarlo a paseo.

Esta actitud de no discriminación egocéntrica, basada en nuestros deseos particulares, y en el cuidado de todo aquello con lo que nos encontramos en nuestra vida la resume muy bien Dogen en lo que llama las tres mentes: la mente magnánima que lo abarca y acoge todo sin discriminar, como el mar; la mente parental, o cuidadora desinteresadamente; y la mente alegre, o confiada y limpia ante aquello que nos depara la vida. Sobre las tres mentes (sanshin en japones), de las que habla Dogen en el Tenzo Kyokun, Shoaku Okumura escribió lo siguiente:
Sanshin

Según mi maestro, Uchiyama Roshi, las Tres Mentes es la forma en la que nuestro zazen funciona en nuestra vida cotidiana. Sanshin quiere decir literalmente tres mentes y pienso que estas Tres Mentes son lo contrario de los Tres Venenos. Los Tres Venenos son la avidez, la colera y la ignorancia, y las Tres Mentes, Dôgen Zenji nos lo enseña en el Tenzo Kyokun, son la mente alegre, la mente paternal y la mente magnánima. En japones: kishin, roshin y daishin.

Kishin, (喜心), el espíritu alegre, es por supuesto lo contrario de la cólera y cuando estamos llenos de alegría no tenemos necesidad de la mente alegre. Tenemos necesidad solamente cuando nuestra vida no es agradable. Cuando nuestra vida es agradable podemos simplemente estar contentos y no tenemos necesidad de la mente alegre, pero tenemos necesidad de percibir la alegría cuando nos encontramos en una situación difícil. La alegría, cuando tenemos dificultades, viene de los más profundo de nuestro corazón, de la percepción de que vivimos con todos los seres y no estamos separados. La mente alegre es muy importante y preciosa, es una joya.

La mente paternal o roshin, (親心) en japones (otra traducción podría ser mente madura), es la mente de los padres. Un padre puede experimentar la alegría ocupándose de los otros, de los hijos. Al contrario los niños experimentan bienestar solamente cuando se ocupan de ellos. Aquí está la diferencia entre mente paternal y mente infantil. La mente de una persona madura puede igualmente encontrar la alegría en ofrecer, en ocuparse de lo que es necesario hacer, en lugar de pedir que se ocupen de él. Y esto es, pienso, lo contrario de la avidez; ofrecer, ocuparse de los otros.

La mente magnánima, daishin, (大心), según Dôgen Zenji, es la mente de los grandes océanos y de las grandes montañas. Los océanos y las montañas son imperturbables, no pueden ser alterados. Las montañas permiten a todo tipo de plantas y de animales estar aquí, y son su sostén sin discriminación alguna. Los océanos aceptan todos los tipos de agua de todos los tipos de ríos, sin juicio, sin resistencia, y hacen un único océano sin separación ninguna. Esto es la sabiduría más allá de la discriminación. La sabiduría es un remedio para la ignorancia. Así, pienso que en mi práctica estas tres mentes son la manera en la que zazen funciona en la vida cotidiana.

Estas tres mentes deben ser la base de toda comunidad. En una comunidad zen, por supuesto, zazen es la base. Pero tenemos también necesidad de trabajar para sostener nuestra práctica. Cuando trabajamos con otras personas, o para otras personas, estas tres actitudes mentales son muy importantes. Estemos en nuestra casa o en el trabajo, trabajando con otros, esta actitud es una gran ayuda.

eduardo
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Re: Shikantaza

Mensaje por eduardo » 09 Ene 2020, 11:30

Explicado de este modo, por supuesto que tiene un gran sentido, ahora lo capto y lo entiendo.
Hola @Roberto entiendo que tiene una clara dimensión a la vida cotidiana, atemporal y de alguna manera universal, pues las tres mentes atemporales por cuanto no dependen del contexto histórico y de las circunstancias que nos toque vivir.

Aunque por supuesto en diferentes momentos serán más difíciles, pero cuando las cosas van de cara la alegría surge, pero mantenerla en situaciones adversas requiere de una comprensión del fondo de la vida.
Me explico, por muy singular y única que parezca ser nuestra vida, no creo que vayamos a padecer cosas que no han padecido otros, ya sean coetános, o antecesores en el tiempo, la vida es muy cruda, aunque estemos en esta sobreprotegida sociedad occidental, y aislada de alguna manera sobre todo en la conciencia colectiva, de lo crudo de la vida.

Si dependemos de los exterior, no es que seremos frágiles, sino inestables en el sentido de que serán y son nuestros apegos y su consecución, lo que determine nuestra vida. Nuestra alegría o nuestra tristeza.

En cuanto a la dignidad de todas las acciones de la vida incluso la más desprestigiadas socialmente, se ve cada día, por supuesto, se necesitan médicos y gente que recoja la basura por las noches. Todo hace falta. Todo es digno, y todo es necesario.

En mi caso particular siendo un operario de fábrica de trabajo aburrido y monótono, puede un ingeniero mirarme por encima del hombro, y yo creerme inferior, e incluso juzgarme de porque no estudié en su día, quizá por que fui un vago, pero nos necesitamos mutuamente.

A su vez yo puede creerme superior a la chica que limpia los baños y que seguramente le pagaran una mierda. pero si nadie limpiará los baños ¿Cómo estarían? Lo único que puedo hacer, la verdad es ensuciarlos lo menos posible, poner atención cuando meo, que es lo que hago, para que nadie tenga que limpiar de más, en este mundo de interdependencia.

En fin y así con un montón de cosas. Nuestra práctica tiene una dimensión social, por supuesto, sobe todo la atención, al presente que muchas veces se convierte en una acción concreta de salida de nuestro egocentrismo.

gracias por la aclaración.

Carlos
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Re: Shikantaza

Mensaje por Carlos » 12 Ene 2020, 21:06

A lo ya dicho por Roberto y Eduardo, me gustaría añadir un fragmento del capítulo "Ver el mundo sin sostener los valores del mundo", del libro de los comentarios de Uchiyama al Tenzo Kyōkun:

"Tener una mente magnánima quiere decir no tener prejuicios y evitar tomar partido. Cuando llevamos algo que pesa una onza [unos 29 gramos, n. d. t.] no pensamos que es ligero y, del mismo modo, cuando llevéis algo que pese alrededor de 50 libras [unos 23 kgs, n. d. t.] no penséis que es pesado. No os dejéis llevar ni por los sonidos de la primavera ni permitáis que el corazón se vuelva taciturno o melancólico al ver los colores del otoño. Ved los cambios de las estaciones como un conjunto y valorad la relatividad de lo ligero y de lo pesado desde una perspectiva amplia. Es así como deberíais escribir, comprender y estudiar el ideograma para magnánimo."

Normalmente gramo y kilogramo se usan como unidades de peso. Esta metáfora quiere decir, sin embargo, que tú no deberías ser zarandeado por los valores mundanos ni estar excitado solo porque es primavera, al encontrarte a ti mismo en circunstancias favorables. Igualmente solo porque es otoño uno no debería andar molesto ni tener ataques nerviosos. Por el contrario, ve las cuatro estaciones con sus circunstancias favorables, adversas, desesperación y euforia como el escenario completo de tu vida. Esto es lo que hay tras la expresión "mente grande."

Mencioné esto antes, pero puesto que esto es importante quiero enfatizarlo una vez más. Manifestar tu vida firmemente asentada en la gran mente no quiere decir que te vuelvas estúpido y mudo ni que esa vida carezca del "escenario" del despertar y la ilusión, el cielo y el infierno, el éxito y el fracaso, la felicidad y la infelicidad.

No obstante, vivir con la actitud de que todo lo que aparece en tu vida es el elemento de estabilidad es lo que Dōgen Zenji enseñaba como shikantaza: "Esta es la actitud del hombre que practica zazen y al mismo tiempo, es la postura (en el sentido más amplio de la palabra) de un hombre del Zen."

La razón de que encontremos el infierno o la infelicidad insoportables y corramos enérgicamente por escapar de ellas se debe a que nos aferramos fuertemente al deseo de la felicidad. Tradicionalmente en Oriente esto se ha interpretado como un demonio que juguetea contigo al igual que un gato lo hace con un ratón al que ha atrapado. Puede que nos arroje a una olla hirviendo o nos persiga hasta una montaña de agujas. Corremos despavoridos totalmente confundidos mientras el demonio se burla de nuestra propia confusión.

[...]

No obstante, puesto que cada cosa -en este caso, cada desgracia- es nuestra vida, lo que es especialmente esencial en estas circunstancias es recibir la adversidad con una actitud de ecuanimidad. Si caemos en el infierno, entonces requerimos la determinación de ver que el infierno es nuestra casa. Cuando estamos hirviendo en el caldero del demonio es justo ahí donde tenemos que hacer zazen. Cuando nos persiguen hasta una montaña de agujas, deberíamos tener el coraje de escalar esa montaña con nuestras manos incluso arriesgando nuestras propias vidas. Cuando ponemos toda nuestra energía vital en cualquier cosa que encontremos ningún demonio puede evitar rendirse. ¡Menuda manera de vivir!"

eduardo
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Re: Shikantaza

Mensaje por eduardo » 17 Ene 2020, 20:40

Hola
Siguiendo con el fukanzazenji, por si a alguno Le interesa, hay un párrafo interesante, en el cual Dogen nos habla de los dos ejes de la postura, el horizontal y el vertical

"coloca las orejas en la misma horizontal que los hombros y la nariz alineada verticalmente con el ombrigo."

Estos dos ejes nos hacen encontrarnos con la concentración natural, cuerpo y mente en unidad regresan.

La vertical hace que la respiración descienda hasta el hará, naturalmente, y la línea vertical, hace que el riego sanguíneo vaya a la parte posterior del cerebro, a la parte intuitiva. Se puede notar la energía en la nuca, y eso nos hace estar más lúcidos en zazen. Y menos enganchados a los pensamientos mecánicos del ego.

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Roberto
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Re: Shikantaza

Mensaje por Roberto » 21 Ene 2020, 10:10

Gracias @eduardo por adelantar los puntos sobre la postura, tiempo habrá de llegar a eso, pero yo por mi parte prefiero saborear el Fukanzazengi por orden. Voy despacio con el texto de Dōgen, pero voy. Hoy quisiera añadir un nuevo fragmento, el siguiente del texto en el que me quedé la última vez, pero antes, puesto que el hilo con el paso del tiempo se ha convertido en madeja, tal vez sea mejor recopilar aquellos fragmentos que hemos visto hasta ahora. Son estos:
Ahora, cuando la investigamos, la verdad se encuentra originalmente en todo alrededor: ¿Por qué hemos de depender de la práctica y la experiencia? El vehículo real existe de manera natural: ¿Por qué hemos de hacer gran esfuerzo? Además, todo el cuerpo trasciende lejos el polvo y la suciedad: ¿quién podría creer en los medios de barrer y pulir? En general, no nos extraviamos del estado correcto: Entonces, ¿de qué sirven los pasos en puntillas del entrenamiento?

Sin embargo, si existen una milésima o una centésima de separación, la brecha es tan grande como aquella entre el cielo y la tierra; y si surge un indicio de desacuerdo, perdemos la mente en confusión. Orgullosos de nuestra comprensión y ricamente dotados con la realización, logramos estados especiales de discernimiento; alcanzamos la verdad; esclarecemos la mente; adquirimos el fervor que atraviesa el cielo; erramos por remotas esferas intelectuales, entrando con la cabeza: y sin embargo, hemos perdido casi por completo el vigoroso camino de liberarnos del cuerpo.

Además, [aún] podemos ver los rasgos de los seis años en los cuales el sabio natural del parque Jetavana estuvo sentado derecho. Aún podemos escuchar rumores de los nueve años que pasó enfrentando la pared de parte del transmisor del sello-mente del [templo] Shaolin. Los antiguos santos ya eran así: ¿cómo puede la gente no hacer el esfuerzo?

Por lo tanto, debemos cesar el trabajo intelectual de estudio de dichos y persecución de palabras. Hemos de aprender el paso hacia atrás de fijar la luz [hacia nosotros] y lograr que se produzca el reflejo. El cuerpo y la mente caerán naturalmente, y los aspectos originales se manifestarán ante nosotros. Si deseamos alcanzar la materia de lo inefable, debemos practicar la materia de lo inefable de una vez.
A los cuales sigue el que veremos hoy:
Por lo general, una habitación tranquila es apropiada para practicar [Za]zen, y el alimento y la bebida se deben ingerir con moderación. Arrojamos a un lado todas las complicaciones. Dejamos descansar las innumerables cosas. No pensamos ni en lo bueno ni en lo malo. No consideramos lo correcto y lo incorrecto. Detenemos el dinámico flujo de la mente, el deseo, la conciencia. Detenemos el análisis intelectual de imágenes, pensamientos y reflexiones. No nos proponemos llegar a ser un buda. ¿Cómo podría [esto] relacionarse con el sentarse o tenderse?
Hay muchas cosas en este párrafo.

La primera frase contiene una indicación sobre el lugar en el que practicar zazen, así como cierta recomendación relativa a nuestra alimentación. Respecto al lugar es sabido que en los templos, o más bien en los monasterios zen, residenciales o de entrenamiento, que son muchísimos menos que los templos (de hecho, en Japón, la mayor parte del clero zen no hace zazen), existe un lugar dedicado específicamente a zazen, el dojo (道場) o, más especicamente, zendo (禅堂). La existencia de un lugar adecuado y dedicado expresamente a la práctica, facilita en gran medida a esta. Esto, para nosotros que somos laicos y ni vivimos en un templo, quiere decir que es bueno, en la medida de lo posible, que dispongamos un lugar para la práctica, con un metro cuadrado bastará, con todo listo para acogernos durante el tiempo que hayamos decidido dedicar a la práctica de zazen, y si ello no es posible, por lo menos que el lugar en el cual nos sentemos sea siempre el mismo (más o menos. Yo, por ejemplo, uso dos lugares en mi casa, una habitación pequeña, con un altar también pequeño, y cuando hace mucho frío, junto a la chimenea) y que esté todo in situ (zafu y zafuton) para ser dispuesto rápidamente. De la misma manera es conveniente que busquemos aquellos momentos en que, por nuestro trabajo o por nuestras dinámicas familiares, sean más favorable para que nuestra práctica no sea interrumpida ni moleste a los demás.

No me extenderé sobre la alimentación, pues es un asunto obvio, excederse con la comida tiende a producir somnolencia. Dōgen, en otros textos, recomendaba comer ¾ de nuestra capacidad estomacal… aunque no se si él mismo practicaba esto muy estrictamente, ya que en todas las representaciones que de él existen suele aparecer más bien gordito; si añado esta anécdota, tonta por otra parte, es para subrayar que incluso aquellos que son considerados como “santos” dentro de nuestras propias tradiciones espirituales, han vivido su propio camino en medio de contradicciones. Somos humanos, y si estas contradicciones no se dieran: 1) la práctica continuada ya no sería necesaria, y 2) en realidad ya no seríamos humanos, y por tanto ya no serviríamos como ejemplo para nadie.

Sobre el resto de frases de este párrafo iré hablando en post sucesivos.

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Re: Shikantaza

Mensaje por eduardo » 21 Ene 2020, 14:22

Hola @Roberto, perdona, no era mi intención adelantarme, pensaba que ya nadie estaba interesado en ello, eso por una parte.
Por otra la traducción que tienes es bastante mejor que la mía, ya lo comenté anteriormente, y creo además que explicas las cosas mejor que yo.

Dicho esto, si nuestra práctica es solitaria con un metro cuadrado basta, yo suelo hacer zazen, al lado de mi cama, frente a la mesilla.
Creo que es importante practicar siempre en el mismo sitio, luego se nota, la energía de zazen queda en el lugar.

He sido en ese sentido un practicante errante, mi casa es grande, tenía habitaciones vacías luego.... Nació el primer hijo, me traslade a otra. Nació el segundo, a otra, nació el tercero, y ya me quedé donde estoy ahora, y ya llevo 5 años fijo al lado de mi cama.

Lo del altar tengo una pequeña estatua de buda en el cuarto, lo del incienso se acabó desde que no tengo cuartos libres.

Respecto a los dos últimos puntos totalmente de acuerdo.
Me gustaría comentar, que lo más importante es la determinación personal, antes pensaba que el grupo era fundamental, ahora no tanto.
Antes creía que había que transmitir la práctica, que la sangha es importante, que practicamos porque el buda lo hizo, ahora sigo pensando lo mismo pero ya no creo que la Azi, de la cual fui socio, sea la única manera de hacerlo, pero antes era más joven, más ingenuo y más idealista de lo que soy ahora.

Saludos

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Re: Shikantaza

Mensaje por Roberto » 21 Ene 2020, 15:15

Hola @eduardo. No hay ningún problema en que adelantes párrafos, este hilo, como cualquier otro del foro, no es propiedad privada mía, de hecho ni siquiera lo he creado yo, sino @Daido. De hecho, dada mi lentitud extrema, discípulo de las tortugas debería ser mi nombre dharma, si tuviese alguno, es normal que se me adelanten :lol: .

Respecto a la trasmisión, yo también creo que es algo importante en el budismo, sin embargo hay que diferenciarla con extremo cuidado (lo cual, me temo, rara vez se hace) del proselitismo.

Nosotros somos occidentales, por ello, si nos sentamos con honestidad y constancia aquí, en nuestro pequeño metro cuadrado de tierra occidental, ya estamos de hecho trasmitiendo zazen a occidente.

Yo antes, en el grupo de mi pueblo, he de confesar que intentaba convencer a las personas de... mis "creencias" :mrgreen: . Hoy en día intento ya no hacerlo, no es bueno ni para los demás ni para mi mismo, al contrario. Como decía Uchiyama (y salvando, pos supuesto, las distancias entre él, que fue un aguila, y yo que soy un gorrión), el nunca miraba en dirección a sus discípulos, sino hacia el buddhadharma

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Re: Shikantaza

Mensaje por eduardo » 22 Ene 2020, 15:02

En ese caso @Roberto algún comentario haré, o algún párrafo adelantarse.

Por lo demás, es cierto, honestidad y constancia, es lo que se necesita.
A propósito de otras cosas y en relación a shinkantaza, el tema espiritual está repleto, es como ir al supermercado, todo luces y promesas.
EL mundo de la meditación, esta de moda, no me parece mal, pero evidentemente no es Lomismo.
El mindfulness arrasa ahora mismo, y no me parece mal, en lo que no estoy de acuerdo es que se publicite por una parte como proveniente del budismo y por otra que se deslige de cualquier espíritu religioso,
Dicho de otra forma, en los carteles que veo es puro marketing, por una parte realizo que es milenario porque me conviene y por otra me desligo de cualquier enseñanza que tenga que ver con una tradición porque nome conviene.

Es lo que yo he visto en algunos carteles, sin más, es mi opinion

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Re: Shikantaza

Mensaje por Roberto » 24 Ene 2020, 15:48

Respecto a lo que dices @eduardo, estoy de acuerdo, pero no solo en el mindfullnes, sino también en el budismo oficial se da ese tipo de confusión y de negación de la raíz. El segundo discurso del Buddha, el Annattalakkhana sutta (ver aquí: https://suttacentral.net/sn22.59/es/baron), suele pasarse por alto, no solo en el mindfullnes, sino también por muchos enseñantes y practicante occidentales nominalmente adscritos al budismo zen, cuando es central para la comprensión y la correcta practica del budismo. De esa forma se contrapone un yo bueno, o sano, a un yo malo, o enfermo, y el objetivo es que el primero se imponga sobre el segundo. Para el budismo, en realidad, ambos son un error, un obstáculo para la liberación, aunque en un momento dado, estratégicamente, en el proceso, un yo bueno y sano es preferible; pero al final, e incluso de entrada si de zazen estamos hablando, también a ese yo hay que dejarlo desaparecer.

Prosigo, ahora, con la siguiente frase del último párrafo de Fukanzazengi en el que me quedé -aunque, como ya dije, yo llevo mi ritmo, pero cada cual puede llevar aquel ritmo que le parezca apropiado ;):
Arrojamos a un lado todas las complicaciones. Dejamos descansar las innumerables cosas.
Durante zazen dejamos apartadas las preocupaciones, deseos, temores, calculos, etc. que acompañan nuestra vida cotidiana. Como decía un enseñante francés, junto al que practiqué y estudié durante años, esos asuntos, cuando nos descalzamos para entrar en la sala donde vamos a hacer zazen, los dejamos junto a los zapatos.

En teoría es de eso de lo que se trata, sin embargo todos sabemos que a menudo, esos asuntos no se quedan allí quietecitos, sino que nos siguen hasta nuestro zafu.

En cualquier literatura espiritual hemos de distinguir dos enfoques, uno es el prescriptivo (cómo deberían ser las cosas) y el otro el descriptivo (cómo son en realidad). Entiéndase en la frase anterior que de lo que estamos hablando no es en realidad de cómo son o cómo deberían ser las "cosas", sino de nuestra percepción subjetiva del proceso, lo único que cuenta desde un punto de vista espiritual, interior, íntimo. El Fukanzazengi, en buena medida, dejando al margen las frases que componen el primer párrafo, es sobre todo de caracter prescriptivo, como en buena medida gran parte de toda la literatura budista extremo-oriental. Sin embargo Dogen, en otros textos también nos indica la realidad vista desde el otro enfoque, es decir desde un punto de vista descriptivo, por ejemplo en este párrafo del Genjokoan
[...]El Budismo es originalmente trascendente sobre la abundancia y la falta [...pero...] incluso si todo esto es verdadero las flores caen, aunque las amemos, y las malas hierbas crecen, aunque las odiemos
Este punto de vista descriptivo, a mi modo de ver, podemos verlo reflejado todavía con mayor claridad en las siguientes palabras de Sodo Yokoyama, uno de los principales discípulos y herederos de Kodo Sawaki.
Sawaki rōshi, mi guia espiritual durante muchos años, hablando de sí mismo solía decir: “Yo soy el ser eternamente engañado. Nadie está tan engañado como yo. Tengo la palma de oro del engaño. Esto está perfectamente claro para mi durante zazen.”

¡Qué extraño fenómeno el zazen! Parece que precisamente ideas y fantasías de todo tipo, pensamientos de poca monta, todas las ilusiones de las cuales está compuesta la naturaleza de las personas ordinarias, tienen durante zazen la tentación de nacer y florecer. Así mismo, como consecuencia, nace el deseo de desembarazarse de estos pensamientos, un deseo imperioso al cual se armonizan nuestros esfuerzos. Estas sensaciones, estas experiencias mentales no existen para aquellos que no practican zazen.

¿Por qué. Apenas nos sentamos sobre el zafu, enderezamos la espalda y nos dedicamos a zazen, los pensamientos se suceden uno tras otro, sin cesar? El motivo, que podemos comprender al hacer zazen, reside en el hehco de que cada uno de nosotros, sea principe o mendigo, es un persona ordinaria. La tentación de alejar ese tipo de pensamientos porque las ilusiones interfieren desconsideradamente con nuestro bienestar y el de los demás, es también ella una pulsión nacida al interior de nuestro zazen. De manera impropia llamamos Buddha a este zazen que nos guía en nuestro camino.

Según la correcta enseñanza, la simple consciencia de ser seres que viven en la ilusión, consciencia que surge durante la práctica de zazen, hace en realidad de nosotros despertados, buddha. Es zazen el que nos enseña que también nosotros estamos en la confusión y en la ignorancia, liberándonos, así, del engaño. Precisamente en el momento en el que prácticamos zazen y observamos con atención todas las ideas, los pensamientos que salen a flote, nos damos cuenta de cuan ordinarios, normales somos, y de como no hay nada de lo cual estar orgullosos y de lo presumir. No hay otra cosa que hacer que permanecer en silencio alejados del primer plano. En definitiva, esto es todo aquello que somos.

El satori consiste en despertarse a la realidad de nuestra ilusión, de nuestro engaños. He ahí, entonces, por muy pequeño que sea, el deseo de parar esos movimientos auto-engañosos. Este es el modo en el que las personas ordinarias son salvadass por el zazen. De esta forma, más allá de toda duda, realizamos nuestra ordinariedad en la práctica de zazen y todo alejarse de zazen, del Buddha, dará curso a la incapacidad de llegar al fondo de nuestras ideas ilusorias, perderemos la orientacion, no hallaremos fuera del camino. Podemos decir que este mundo está extraviado porque no está en condiciones de ocuparse de sus propias ilusiones. Extraviarse, perderse significa trasmigrar en los seis mundos (infernal, de los espíritus insaciable, animal, de los espíritus combativos, humano y celeste). Todo los problemas del mundo (políticos, económicos, etc.) nacen en situaciones en las que está ausente la consciencia de nuestra ordinariedad.

Sawaki rōshi, mi difunto maestro, solí decir: “Aquello que no son conscientes de su ordinariedad, desde un punto de vista religioso son estúpidos, de manera, además, cómica”
El diablo… es decir la ilusión, cuando es vista como diablo diablo no puede ya exhibir más sus poderes y desaparece espontaneamente.

Shakyamuni se despertó, más allá de toda dua, a la realidad de ser una persona ordinaria. Por esto se convirtió en un buddha y comenzó a vivir la vida de un buddha. Cuado realizamos nuestra ordinariedad somos un buddha y cuando somos un buddha no importa cuantas fantasías o pensamientos irrelevante surja, no son de todos modos un impedimento para un buddha por lo cual no constutyen ya un obstáculo. Las ilusiones que no nos obstaculizan ya son llamadas sueños. La vía del Buddha, la vía de la paz, es trasformar las fantasías en sueños.

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