El Koan Mu

Para estudio de textos budistas en general y Zen en particular.
eduardo
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Re: El Koan Mu

Mensaje por eduardo » 20 May 2020, 17:52

Hola respecto a esta última discusión, me gustaría hacer cierta aclaración.

De los tres puntos expuestos por @Roberto yo aclararía que si bien estoy de acuerdo, diría que para alguien que practica zazen, no existiría el tercer punto. De alguna manera la intelectualidad y la practica interactúan, no así si explícitamente desde un punto intelectual a secas pero el practicante puede recorrer la vía intelectual, tanto de los koan como de otros textos budistas. o no budistas.

Por otra parte creo que en el zen y en el mundo por denominarlo de alguna manera espiritual, hay como una especie de rechazo al pensamiento intelectual. Como obstáculo para la vía. No estoy de acuerdo con ese punto de vista. Muchos practicantes consideran el pensamiento intelectual como pura ilusión y algo que no transforma. Me encontrado con muchos practicantes que así lo han expuesto.

Yo lo considero altamente recomendable, no solo para acercarse a los textos zen, sino a cualquier texto. En un sentido estricto la Filosofía enseña a leer y a pensar. El pensamiento filosófico abre la mente. Hace recorrer todos los caminos del pensamiento y eso tiene una gran influencia en la vida cotidiana y en las decisiones que tenemos que tomar. Porque nos enseña a pensar. Para algunos la vía es simplemente no-pensar.

La practica de zazen no es inicua. influye en todo lo que hacemos, ya sea ver la televisión reflexionar sobre el mundo o trabajar, o leer filosofía.
Casi todo en esta sociedad esta hecho para no pensar y así nos va. La mente se vuelve vaga, tremendamente vaga, y busca excusas para no pensar.

El que no me crea, que coja el Parménides de Platón, y que haga dicho recorrido intelectual. Está a la altura del mejor de los koan. Pero sobre todo captar cada afirmación y cada negación y porque. Quizá no obtenga un fruto espiritual si por fruto espiritual entendemos solo el kensho o el satori, pero sin lugar a dudas, aprenderá a recorrer todos los caminos del pensamiento, y aprenderá quizá a pensar un bien escaso en nuestros días.

No se si alguien me esta entendiendo o puede estar de acuerdo con esto que estoy diciendo.

uno
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Re: El Koan Mu

Mensaje por uno » 20 May 2020, 18:30

dice.
esta es la mas seria de todas las preguntas.si tu dices si,si tu dices no,pierdes tu propia naturaleza autentica.
si tu dices si,si tu dices no,significa que estas con tus pensamientos y raciocinio activados,eso quiere decir que estas operando como ego,haz desbloqueado tu mente,haz dejado tu naturaleza autentica.
vuelves a apagar tu mente,estas como naturaleza autentica.
pero debo ser claro que eso no es cierto al 100 por ciento,solo es un acercamiento burdo,si alguien lo dice como si fuera cierto,solo es por ignorancia.
si trasciendes el yo ilusorio a la naturaleza autentica,ese yo ilusorio simplemente muere,desaparece.

eduardo
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Re: El Koan Mu

Mensaje por eduardo » 20 May 2020, 20:47

No se a que o a quien te refieres @uno
Pero haciendo caso a lo que dices dos cosas:
La primera ego y pensamiento, no es lo mismo, identificar el ego con el acto de pensar es un error. Lo que se llamaría ego no sería el pensamiento en sí mismo, sino una serie de hábitos del pensamiento cristalizados. Habría que ir a otra terminología que no sería precisamente el zen. En la tradición sufi, al ego que se denomina nafs, sería algo así como el yo dominante, los hábitos cristalizados del pensamiento.
El pensamiento que es más que el ego, en terminología sufi se denomina intelecto parcial. En los primeros pasos del camino sufi se utiliza el intelecto parcial para salir de los hábitos del ego, o nafs, o yo dominante.
Así que identificar el pensamiento con el ego es un error.

Segundo si intentas matar el ego, este sale con más fuerza por otro lado, generalmente por la puerta de atrás. Es decir, como decía Jesucristo, "cuando el espíritu inmundo sale de un hombre, anda por lugares áridos buscando descanso, y al no encontrarlo se dice. Volveré a mi casa de donde salí.. Al volver la encuentra barrida y arreglada. Entonces va y trae consigo otro siete espíritus peores que el, entran todos y se instalan allí. Así el resultado final de aquel hombre resulta peor que el primero. (Lucas 11, 24-26)

Daido
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Re: El Koan Mu

Mensaje por Daido » 21 May 2020, 07:58

Excelente cita del Evsngelio, @eduardo. Nunca la habia abordado de esa manera, que propones y, ahora, me doy cuenta de que es una magnifica descripción de lo que hablamos, la muerte del yo, pero no sería de hecho eso, pues este parece regresar con mas fuerza y vuelve con otros siete espiritus inmundos que, los catolicos consideran los pecados capitales. En el Zen se habla de matar el "yo", efectivamente. Jesús decía "el que quiera venir en pos de mí, nieguese a sí mismo". Parecen hablar de lo mismo.

El ego es un descubrimiento más reciente, creo yo. Dogen creo que decía, que el zen era el estudio del yo, y que estudiar el yo, era negar el yo, lo cual suena muy parecido a lo que dijo Jesús. Pero el yo (o el ego, que supongo que es lo mismo), no se sabe exactamente lo que es, de ahi que el koan "quien soy yo?" (que al parecer tiene su contrapartida en la mistica cristiana, con una pregunta muy similar) sea un modo muy bueno de investigarlo.

El yo está siempre presente, y así lo expresamos en nuestra firma de hablar, en la que el yo esta siempre presente, como digo. Yo esto, yo aquello, yo lo otro... Pero no sabemos lo que es, ni sabemos donde mora. Le damos un lugar en el corazón (a donde nos señalamos, cuando decimos "yo") y, más modernamente, en la cabeza, donde pensamos que está sentado frente a un ordenador dirigiendo el proceso que llamamos vida. Nada más lejano a la realidad, sin embargo.

En la práctica, matar el yo es imposible, pues el que lo mata no sería otro que el mismo yo. Yo mato al yo? Eso es un contrasentido. Matar el yo seria mas bien, entonces, pasar del yo. Y como se hace eso? Pues nada mejor que el zazen para aprenderlo, ya que el zazen, en todas sus formas, no es otra cosa que pasar del yo. La practica de zazen es volver una y otra vez a lo mismo, sea la respiracion, sea contarla, sea el koan, o sea el shikantaza y, ahí, el yo no cuenta para nada, de tal manera que el zazen se convierte en una lucha terrible por no dejar que el ego retome las riendas.

El zazen es imprescindible en la practica del zen, aunque la practica del zen es mucho más que zazen, ya que abarca todas nuestras actividades, sea el hablar (recitar), el trabajo (samu), caminar (kinhin), y tantas otras que no tienen un nombre especifico. Todo consiste en hacer lo que toca, o no hacer (porque para el yo, eso es lo que es, ya que él no hace nada). Pero el yo nunca muere. Ni siquiera muere con el kensho, ya que regresa, como dice Jesucristo. Regresa además fortalecido, pues ahora es un ego "iluminado" (el peor que existe, con diferencia). Solo una practica constante y decidida puede vencer ese terrible ego. Y (suspira) el mundo de hoy está lleno de falsos maestros, con sus egos iluminados, fatuos y pretenciosos. Atención al ego iluminado! 👿

🙏

eduardo
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Re: El Koan Mu

Mensaje por eduardo » 21 May 2020, 09:24

Me alegro @Daido de que te haya gustado.

En otro orden de cosas, el tema del yo da mucho que hablar y muchas veces uno no se aclara, porque la palabra yo tiene muchas acepciones.

En la Filosofía occidental desde el inicio de la modernidad, Descartes por ejemplo identifico el yo con el acto de pensar, si famoso pienso luego existo. Cogito ergo sum. David Hume dijo aquello de que el yo es un haz de representaciones, una ilusión, pero eso planteaba un problema, o lo plantea, si vemos el yo como un haz de representaciones, su consecuencia es que seríamos todos esquizofrenicos.

Kant intento resolver ese problema a su manera, conceptualize el yo transcendental, un yo que no tiene características personales, es simplemente la unidad de las representaciones, es lo que las coloca, lo que lo pone en orden, lo que sabe que un hecho ocurrió, lo que es presente, o lo que es una imaginación sobre el futuro.

En el ámbito budista, en ciertas escuelas tibetanas por ejemplo la que representa el dalai lama, nunca afirma que el yo sea una ilusión, sino que lo especifica muy bien al decir es como una ilusión. Donde pone el énfasis, es como bien dices que el yo no puede encontrarse y cuando piensas quien soy yo, no hay ninguna respuesta ni ubicación, eso puede llevar a uno a cierta experiencia de asombro.
Ahora bien, también está la sensación de yo, de percibirse como entidad permanente nítida mente vivida. Es decir, como una entidad que no cambia, y atribuir el atributo de un yo permanente que existe por si misma tanto al yo personal, como a los otros.
Una práctica que propone el dalai lama, es estar atento a cuando alguien te alaba y cuando alguien te insulta. En esos casos la sensación de yo estable y que existe por si mismo se intensifica, y es esa falsa idea la que hay que abandonar.
Sentimientos como el odio se fundamentan en la falsa idea de que yo y los demás existimos de manera intrínseca, es decir estables y por nosotros mismos, cuando en realidad solo existimos en relación de interdependencia.
En resumen según la escuela del dalai lama, en vistas a su enseñanza sería más acorde, ami modo de ver que el yo es más una abstracción que una ilusión. Porque la ilusión no consiste en el yo en sí mismo, sino en la manera en la cual lo percibimos.

Desde mi experiencia puedo decir que en la enseñanza de muchos maestros zen, y muchos practicantes identifican ego y pensamiento. O ego y racionalidad sin ningún término intermedio.

Lo que antes quería decir, es que por ejemplo el sufismo si introduce ese matiz y distinción entre nafs e intelecto parcial, que sería la racionalidad. Luego estaría el intelecto puro el corazón y el espíritu. Pero eso ya es otra historia.
Lo que quiero decir que esa ausencia de terminología en el zen, por lo menos el que yo conozco, crea una enorme confusión entre los practicantes, que hacen percibir la racionalidad de un modo peyorativo. E incluso al yo, como algo que hay que matar.

Me he ido por lo cerros de ubeda no, sino lo siguiente, estábamos en Mu.
Mis disculpas.

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Roberto
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Re: El Koan Mu

Mensaje por Roberto » 23 May 2020, 08:41

La filosofía occidental va en busca de ontologías, de definir cómo son las cosas estableciendo categorías de opuestos. En cambio no es eso lo que busca el budismo. Su maneras de expresarse tienen siempre una finalidad soteriológica, no ontológica. El budismo apunta a proporcionar los medios para liberarse de duhkha, del sufrimiento, no ha establecer una filosofía o un sistema que explique como son las cosas hay fuera. Sus afirmaciones son siempre provisionales, puras indicaciones circunstanciales, que después hay que hacer propias, digerir y metabolizar, expresándolas de una manera completamente original con la propia vida.

En realidad al budismo el yo no le interesa gran cosa. De hecho no es de eso lo que hablaba Skyamuni, sino de atman, de aquello que podríamos traducir más o menos como un "alma" inmortal, permanente e independiente de las cosas y de los acontecimientos. Lo que decía era simplemente que en todo aquello que constituía nuestra experiencia, nuestra realidad de vida, en aquello que percibíamos, sentíamos, imaginábamos, pensábamos, no podíamos encontrar ese atman, pues todo aquello era impermanente y en última instancia fuente de insatisfacción.

Algo parecido afirmaban en su época los Upanishad, los textos mas elaborados y sutiles del hinduísmo de su época, y que dieron pie a corrientes de práctica religiosa como el Vedanta Advaita. La diferencia es que en estas corrientes lo que se decía es que si atman no se encontraba en aquello que percibíamos, sentíamos, imaginábamos, pensabamos, es por que en realidad atman era "otra cosa"; mientras que el Buddha simplemente dice que en lo que percibimos, sentimos, imaginamos y pensamos no encontramos ningún atman, permanente e inmutable, sino simplemente fenómenos impermanentes y con frecuencia insatisfactorios, sin afirmar una "alternativa" pues, para su objetivo, esa realidad y el modo de tratar con esa realidad, son suficientes para el fin propuesto, la liberación de duhkha.

Existe un sutra (tendría que buscar la referencia) en el que el Buddha, ante la pregunta "¿existe un yo?", responde "no eso lo que yo digo", para poco después, ante la pregunta opuesta "¿no existe un yo?", responde igualmente "no es eso lo que yi digo", clasificando a ambas preguntas como especulativas y que no conducen a la liberación del malestar. Es lo mismo que en lo que responde Joshu a las dos preguntas opuestas realizadas por sus discípulos.

Al budismo zen no le interesa "saber" que es lo que sea o deje de ser el yo, si es una ilusión o una abstracción u otra cosa, si lo podríamos clasificar en este apartado o en aquel otro, lo que le interesa es la realización en uno mismo de la verdad que libera. Para ello propone medios muy concretos y directos, cuya forma ideal encontramos en la práctica de zazen, que es practicado sin afán de provecho personal, más allá de me me gusta(no me gusta, quiero/no quiero, /busco esto/no busco esto, etc., y, para cuando no estamos sentados, propone como paradigma la actividad del tenzo, del cocinero, que no realiza su trabajo atendiendo a sus gustos, a su beneficio o a su prestigio, sino para la comunidad, para aquella realidad que es de su incumbencia, en ese momento, y a la cual se amolda y obedece más allá de sus preferencias personales. Es decir, frente a problemas especulativos (¿el yo es esto o lo otro?, ¿es diferente el yo del verdadero?, etc.), propone "acciones" muy concretas. "Dice el discípulo: ¿Maestro, qué es la naturaleza de Buddha?. Replica el maestro: ¿Has comido ya tu arroz?. Responde el discípulo: "Sí". Le dice el maestro: "Pues ve a lavar tu cuenco".

Esto no quiere decir, como señalaba @eduardo que mantienen algunos practicantes, el oponerse al mundo del intelecto, o a la palabra. Basta observar, por ejemplo, a Dogen, que escribió una obra monumental; eso sí, no al modo de quien escribe un tratado de filosofía, para simplemente satisfacer el intelecto, sino como orientaciones concretas dirigidas a practicantes de la vía, en las que el exponía en palabras su propia experiencia religiosa, en las que hacía, también, del decir en palabras, del testimoniar, experencia religiosa, práctica de la vía.

uno
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Re: El Koan Mu

Mensaje por uno » 23 May 2020, 17:24

anteriormente comente una frase del maestro mumon.
lo hice para tratar de entender el razonamiento mental que utiliza.
ahora esta escrita la palabra atman.
que tratara de decir esa palabra.
primeramente si alguien lo escribe con base,es decir sin ignorancia,significa que su mente a ordenado escribir algo de lo que tiene un recuerdo,de un evento en el que no participo.
escribir sobre lo incondicionado,lo no manifestado,lo que sobrepasa el budismo,no es facil,las letras no pueden ser escritas sobre algo que trasciende lo mental.
por eso hay tan poca escritura y muy relativa.
para empezar los antiguos lo llamaban algo asi como alma,pero eso no es equivalente al alma que imaginamos.
su equivalencia seria el espiritu.
alma seria dentro de lo condicionado.
espiritu lo incondicionado.
simplemente hay que vivirlo,el hombre no lo va a vivir porque lo busca,eso es un regalo,incluso a alguien que nunca busco nada.
en la vacuidad de este universo se manifiesta el alma.
en la vacuidad del universo del alma se manifiesta atman.
ahi es casa,lo abandonamos para trabajar y ahi retornamos para volver a ser el oceano.
ahi lo dejo,escribir mas no tendria sentido,son cosas sin conprension de la mente.

Daido
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Re: El Koan Mu

Mensaje por Daido » 24 May 2020, 07:51

Es muy cierto, tal y como sostiene @uno, que escribir sobre lo incondicionado, ( él dice, con muy buen criterio, a continuacion, "lo que sobrepasa el budismo", y es que la percepción de lo incondicionado, efectivamente, sobrepasa el budismo), escribir sobre eso, como él dice acertadamente, no es fácil. Y es que, cómo afirma a continuación, "las letras no pueden ser escritas sobre algo que trasciende lo mental". Pues no, no pueden. Cualquier cosa que se diga de eso, sería tan pobre y tan limitado (cuando no pura y llanamente, falsedades) que uno se plantea si verdaderamente tiene sentido decir algo sobre "eso". Lo primero que a uno se le ocurre, es que no, que es mejor callarse y no decir nada. Pero comprendo que haya quienes no han callado, porque callar puede ser aún peor que hablar. Y seguramente fue por eso, que Dogen no pudo resistirse a escribir esas colecciones de diatribas, en las que muchas veces se percibe la frustración de aquel que no puede, por mucho que lo pretenda, encerrar en conceptos aquello que "trasciende lo mental". Pero ahí queda eso: el shobogenzo y todo lo demás. (Conceptos - de calidad, eso sí- para que coman los intelectuales del zen? No me atrevo a decir tanto, y lo dejo entre paréntesis)

El Mumonkan no guarda relación con eso. No es alimento intelectual (los intelectuales lo convierten todo en conceptos, cierto), aunque esté escrito con palabras. Son palabras, sí, pero palabras que señalan más allá de las palabras. Palabras que empujan a dejar atrás las palabras, lo cual es verdaderamente difícil. No solo difícil, sino virtualmente imposible, salvo que se tenga la ayuda de alguien (el Maestro), que haya ido él mismo más allá de las palabras, y haya trascendido el mundo de la forma, entrando en el "vacío" (palabra pobre y vulgar, que no puede competir con otras de altos vuelos, Dios, Padre, Espíritu Santo....)

A lo que íbamos: el Mumonkan no es un libro filosófico, conceptual, sino una herramienta de trabajo, con 48 koans estructurados siempre del mismo modo: 1. El caso. 2. El comentario. 3. El poema. Cada koan son de hecho tres koans, cada uno de los cuales tiene idéntico poder: llevar al practicante de zen a la experiencia del kensho. Y una vez obtenida, a profundizar en ella. No hay más misterio que ese. Todos y cada uno de los koans estan escritos con ese fin, no para ser estudiados e interpretados desde un supuesto punto de vista "zen", que no es mas que una nueva trampa del ego (pero más peligrosa y sutil, puesto que es "zen").

🙏

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Re: El Koan Mu

Mensaje por Roberto » 24 May 2020, 10:47

En efecto @Daido los koan no son sino herramientas para el practicantes de la vía, y en efecto apuntan con palabras a algo que está más allá de las palabras (aunque, lo absoluto, también incluya las palabras, pues sino no sería absoluto). Otra cosa es que la única manera de abordarlos sea a través de la observación de hua-tou, la cabeza de palabra, o de frase, que es una manera de abordarlos que no aparece hasta Dahui, en el s. XII, 6 siglos después de que el chan comenzase en China. Linji/Rinzai, por ejemplo, no los usaba así, ni tampoco Dogen. Existen distintas maneras de abordar la literatura religiosa con una finalidad religiosa, no solo existe una manera. Afortunadamente, pues así es la manera de ser del texto religioso, que ofrece múltiples facetas a las distintas sensibilidades de los caminantes espirituales que a él se dirigen. Dogen, por ejemplo, aborda el koan de Joshu y el perro de manera distinta a Dahui, pero no lo hacía por una veleidad conceptual o filosófica, sino que lo hacía en el contexto de sermón, predicado por un monje, para una audiencia de monjes que habían decidido dedicar sus vidas a la búsqueda y a la práctica religiosas.

Respecto a lo que dice @uno, tal vez no ha entendido bien el punto de vista del budismo en relación a atman. En efecto traducir atman por "alma", como también traducirla como "espíritu" o por "yo", son traducciones aventuradas, dependientes de la espesura histórica que acumula la tradición ligüística y espiritual en la que hemos nacido, distinta a la Oriental. Para los hindús, seguidores de los Veda y de los Upanishad, Dios, a diferencia de lo que sucede en occidente, no es un concepto "personal", pues Dios no es "persona", cosa que por ejemplo en el Cristianismo sí es. Por tanto el atman tampoco es personal, aunque sí comparta otras acepciones con nuestro concepto de alma (el hecho de ser trascendental, permanente, independiente de los fenómenos, etc.). Pero no es esto lo que afirma el budismo, sino más bien su contrario, su negación. El budismo no predica atman sino anatman, que es la negación de atman. No porque se decante por la existencia de un atman como tampoco por su inexistencia, disquisición que no le interesa, ya que no necesita de la creencia en ningún atman para plantear en la práctica aquello que es su único fin, la liberación de duhkha, del malestar inherente a la existencia humana.

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Re: El Koan Mu

Mensaje por Roberto » 24 May 2020, 11:02

Prosigamos, ahora, con el comentario de Jiso Forzani al fragmento ed Dogen sobre el koan de Joshu y el perro. Habiamos visto hasta ahora aquellas aportaciones, traídas por el propio Jiso, de Mumon y de Nishiari Zenji, y ahora es Jiso el que habla. Las aportaciones de Jiso las dividiré también en dos partes; en la primera Joshu está con el primer discípulo, aquel al que le respone "No, "No existe", y en la segunda parte Joshu está con el discípulo al que le responde "Si", "si existe":
Para concluir, quisiera llevar la atención sobre una frase del texto:

«Es sabido que a nadie le gusta tropezarse, aunque solo sea por error, con situaciones peligrosas. A pesar de ello aquel monje tenía el vicio de tratar a su maestro, que practicaba la vía desde hacía treinta años, como un santo solo a medias.»

Es un punto mucho más importante de cuanto pueda parecer a primera vista, porque atañe a la relación entre maestro y discípulo, entre guía espiritual y persona guiada, entre sacerdote y laico… un cuestión en la que están en juego roles, susceptibilidades, juegos de poder, formas de dependencia. Nuestro monje no teme exponerse probando la verdadera comprensión del maestro con una pregunta provocativa, pero pura. Hoy en día abundan los casos en los que la relación entre maestro y discípulo, sobre todo en ámbito religioso, es vivida en términos de monótona aquiescencia, de sumisión acrítica que satisface el sentido de identidad del maestro y la cómoda desresponsabilización del discípulo; excepto después, cuando la relación se resquebraja, pasando a la crítica integral, a la demonización del ídolo hasta ayer idolatrado. Esta oscilación entre dependencia total y total iconoclastia, entre veneración y desprecio, lo dice todo sobre la falsedad de esas relaciones. Nunca como hoy el ejemplo de Joshu ha sido tan precioso y estimulante.

En cuanto al perro, quien ha visto un perro al que un humano -llamándose su amo- impone una vida de no perro -tratándolo como la caricatura de un humano- sabe qué quiere decir creer que el perro tenga una naturaleza auténtica, entendida como distinta del ser perro. ¡Pobre perro, caricatura de sí mismo y de algo distinto a sí mismo! Esto es verdaderamente preocupante: acabar como un perro al que se le hace creer que es otra cosa que un perro. El perro tiene la naturaleza del perro y hacer de perro es su auténtica naturaleza. No hay otra cosa. Así es para el hombre, para la mujer. Sin embargo cada uno de nosotros, antes o después, se pregunta: ¿Quién soy? ¿Cómo hago para ser yo mismo? Esta pregunta puede ser el comienzo de una búsqueda vana, hacia extrañas distracciones, hacia formas de actuar sobre las que modelar mi ser, a la búsqueda de mí mismo, de mi verdadero yo, convirtiéndolo en algo que es distinto a mí mismo. Es el reino de la ficción, de la proyección, de la idolatría y de la hipocresía. La misma pregunta puede ser en cambio el signo de una búsqueda realizada, si parto de mí mismo para volver a mí mismo; desde mi límite que es la solemne certeza de mi muerte, y observo aquí, en el espacio y en el tiempo de mi vida, el verdadero aspecto de mi rostro. Si me convierto al verdadero mí mismo, si encuentro en mi ser desnudo el sentido de mi deber ser. Si mi libertad la encuentro aquí, entonces la muerte ya no es el enemigo a eliminar, la vida ya no es la amante de la que depender. Ya no sirven ídolos, ni pequeños ni grandes, ya no sirven roles detrás de los que esconderse, no sirven proyecciones mentales cubiertas con la piel de la fe o del amor; ya solo sirve un corazón sincero y cada instante de la vida, únicos materiales del continuo camino que no se agota sino recorriéndolo.

Pero, si el principio por el cual cada cosa es sí misma haciendo de sí misma, no existiendo otra naturaleza auténtica fuera de esto, se convierte en un enunciado, en un nuevo estereotipo, entonces el sentido profundo se pierde. Por ello no podemos nunca parar de interrogarnos. ¿Qué es la naturaleza auténtica del perro? ¿Qué es la naturaleza auténtica del asesino? ¿Qué es la naturaleza auténtica del santo? ¿Qué es mi naturaleza auténtica? Mi mente inventa respuestas, afirma y niega, pero ¿qué es mi mente? Todos los átomos de mi cuerpo, cerebro incluido, cambian sin parar. Cada día tomo del ambiente circundante millones de átomos y descarto otros millones. En el transcurso de cualquier mes todos los tejidos de mi cuerpo, cerebro incluido, cambian enteramente, y están constituidos hoy por átomos que antes estaban en el aire, en los ingredientes del alimento, en el agua… ¿Eso que llamamos yo es esto? Yo digo que puedo observar todo esto y valorarlo, pero en realidad estoy completamente dentro de este movimiento incesante. ¿Existe quizá otro lugar donde resida la respuesta intacta del bullir de la vida y de la muerte, un lugar en el que reposar? ¿O bien la respuesta que da reposo es sumergirse en la pregunta, agotándola al andar hasta el fondo de ella, instante tras instante, y allí dejarse llevar sobre el impulso que regenera?

Releamos ahora la respuesta final de Joshu con el comentario de Dōgen, porque ha de observarse con atención:

«Joshu responde: «Por el hecho de que la mente la hace ser otra cosa». El sentido de la respuesta está aquí, hacer que una cosa sea otra, no es diferente al hacer de la mente. Pero además el hacer de la mente, a su vez, no es otra cosa que el hacer a una cosa ser otra. ¡Por tanto el cachorro es no! ¡La naturaleza auténtica es no! Si el hacer de la mente no ha encontrado todavía al cachorro, ¿cómo puede el cachorro encontrar la naturaleza auténtica? Junte o separe las manos, desde principio hasta el final queda la labor del hacer de la mente.»

El perro es el perro. Esto diría todo del perro si fuese posible decirlo sin ni siquiera decir perro. Decir perro es actividad de la mente e implica decir naturaleza auténtica de perro. Pero ni perro ni naturaleza auténtica añaden nada o dicen nada más del perro mismo, por esto son nada. Sea que pensemos el perro en sí mismo, sea que pensemos el perro como naturaleza auténtica, esto es actividad de la mente. Sabiéndolo podemos decir perro, decir naturaleza auténtica, decir nada, y diremos siempre la misma cosa.

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