El Koan Mu

Para estudio de textos budistas en general y Zen en particular.
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Roberto
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Re: El Koan Mu

Mensaje por Roberto » 24 Jun 2020, 16:47

Sigo con las reflexione de Mauricio que preceden a aquello que dice sobre el koan del perro.

Pero antes, @eduardo , quería comentar sobre algo que dices respecto a la dificultad de distinguir, para nosotros occidentales, entre las distintas vías o religiones existentes en Oriente (dificultad que, según pienso, a veces también existe para, por ejemplo, los japoneses, ya que siglos de sincretismo han generado una amalgama en la que solo aquello que siguen muy en serio un determinado camino, son capaces de distinguir). Una cosa es no "conocer" detalladamente esas diferencias, lo cual no tiene mayor importancia, y otra cosa es llegar a la conclusión basada en conocimiento superficiales de que todo es lo mismo y que por tanto puedo crear en base mis conocimientos superficiales una mezcla arbitraria de estos y ofrecérsela a otros como un camino profundo y auténtico, cuando lo único en lo que puedo basarme es en mi libre arbitrio, en la superficialidad de mis caprichos seudo-espirituales, esta forma de proceder, típica de aquello que ha sido llamado a veces New Age, finalmente solo lleva al descarrío.

Si a uno los caminos espirituales le interesan solo desde fuera, no pasa gran cosa, pero si uno piensa comprometerse de verdad en seguir una determinada vocación espiritual, es importante que discierna si aquello a lo que aspira en su interior es, por ejemplo, a seguir una vía monástica contemplativa, o un camino misionero, pues no son lo mismo, y equvocarse sobre las propias intenciones y necesidades espirituales al final lo único que generará es un gran desasosiego y una gran inestabilidad interior.

Y ahora sí, paso a ofrecer otro fragmento de Mauricio, que sigue al anterior y precede a que entre en materia con Jishu y el perro, pues arroja algunas luces sobre cosas de las que aquí se ha estado hablando:
Podemos decir que el ámbito en el que es acogida y puesta en práctica la enseñanza budista, que no es una doctrina particular o un contenido secreto, es tan profundo que, cuando esa enseñanza es salvaguardada y trasmitida en su pureza original, todo el resto, es decir todo, puede tranquilamente cambiar. Es evidente como ello se presta a todo género de malentendidos y desviaciones. En una situación de ese tipo es posible que alguien reivindique el derecho de exponer la doctrina de los modos más excéntricos, justificando el comportamiento propio como la expresión personal del lenguaje alusivo, mediado, que permite hacer que la enseñanza esencial esté a salvo. Aparte de las excepciones siempre posibles, este es el caso en el que la “pureza original” es sustituida con aquello que poco antes he definido como “el resto”, en particular con la vanidad egocéntrica.

Problema aparentemente inverso, pero sustancialmente análogo, surge cuando, estando sordos a los ecos o intenciones del lenguaje alusivo, se piensa que la letra es al mismo tiempo significante y significado, es decir que, por ejemplo, el envoltorio cultural chino o japones -por tanto de matriz sobre todo confuciana, daoísta o sintoísta- de ciertas argumentaciones o modos de vivir del Chan chino o del Zen japonés son el Zen en sí mismo. Es el error que ocurre cuando se confunde el budismo con las formas contingentes en las que este aparece, error muy difundido porque permite tener de algún modo algo que enseñar o trasmitir a un público que, a su vez, está inclinado a detenerse en las formas.

Al discurso precedente está unida ciertamente la característica o la capacidad del budismo (y del Zen en particular) de vivir, sin perder la pureza de su identidad, dentro de cualquier cultura madura y su consiguiente capacidad de desplazarse, incluso rápidamente, de un área continental a otra. Sería interesante un análisis de la relación entre estas características y la relativa volatilidad del budismo, prácticamente desaparecido de la India, de China y también en profunda crisis en Japón. En este ámbito cultural, más próximo a la antropología que a la religión, ha de tenerse en cuenta la capacidad del ser humano de reinterpretarse, aun siendo y permaneciendo como un sujeto cultural específico, a la luz de cambios tan profundos que se sitúan más allá de la cultura e incluso más allá de la pertenencia a la especie, por tanto más allá de cualquier identidad que se pueda enunciar.

eduardo
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Re: El Koan Mu

Mensaje por eduardo » 25 Jun 2020, 14:52

No se si capto muy bien esto que dice Mauricio, por una parte que el budismo, no es ni doctrina, ni secreto, ni contiene un mensaje secreto. Pero aparte de ello, diferenciar la forma de la esencia, a mi por lo menos me cuesta.
Supongo que tener un altar y encender incienso es forma, que más o menos puede ser cultural. Tampoco veo nada malo en ello.
Otra cosa es por ejemplo el creer que el zen viene con todo el pack, maestro, discípulo, dojo, kesa, funciones, el que dirige el zazen, la ceremonia el hannya shingyo y todo lo demás.
Europa y occidente puede crear otras formas, o no crearlas, si se entiende que las formas van a tapar la esencia.
También es verdad que las formas, las funciones en las ceremonias, o dentro del dojo, acaban generando diversos estatus, relaciones de poder no muy sanas. O diferencias o categorías entre diversos practicantes, como sucede con las ordenaciones, que parece un requisito para formar parte de una shanga.
Hasta que punto el zen en esencia es una estructura piramidal o debe serlo, es una buena pregunta, que como practicantes debemos hacernos.
Yo estoy en esa pregunta, y a veces me respondo y pienso, que como en toda pirámide, el que tiene la capacidad de dar otro rumbo, es el que está arriba de la pirámide, y ves en muchos casos, posiciones ambiguas, que dicen, por una parte son estructuras que pueden ser prescindibles, pero por otra.... Que bien se ve el panorama desde arriba.

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Roberto
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Re: El Koan Mu

Mensaje por Roberto » 26 Jun 2020, 12:16

eduardo escribió:
25 Jun 2020, 14:52
[...] diferenciar la forma de la esencia, a mi por lo menos me cuesta [...]
La diferencia entre forma y esencia es arbitraria, un producto de nuestra especulación. Siendo el budismo básicamente un camino a recorrer, ese camino, con sus cuestas, sus partes llanas, sus recobecos, su asfaltado o falta de asfaltado, etc. ha de ser material, concreto. La vía necesariamente ha de encarnarse en determinadas formas, aquellas formas que constituyen nuestra vida, pero al mismo tiempo ha de ir "más allá" de esas formas. Ir más allá de esas formas (que sería, por así decir, la esencia) no quiere decir ir desde las formas a otro lugar -no hay otro lugar más que este que pisamos- sino no estar apegado a esas formas; saber que son transitorias, impermanentes e interdependientes.

El problema, como bien señalas, es que el zen, hoy en día, en Europa, se ha confundido con unas determinadas formas de origen japones y, por otra parte, arcaicas. Siguiendo así, sin ser capaz de reiniciarse desde cero, dando lugar a algo nuevo y fresco, el zen en Europa está destinado a desaparecer... o a convertirse en un reducto al que huir, durante un rato, algunos pocos freakes, que por lo demás, según dices, son cada vez más viejos.

Yo aunque creo en la importancia de compartir de vez en cuando la práctica con la de otros, no frecuento el zen oficial, me reúno con la gente de mi grupo, ajena a ese mundo y, de vez en cuando (aunque en la etapa actual no veo el momento ni el modo de poder hacerlo, pero algo se nos ocurrirá :) ) con algunas pocas (muy pocas, 4 o 5) personas, con las que organizamos un retiro; algunas de las cuales son también ajenas a ese mundo fósil, y otras provienen de él pero han entrado en una relación crítica que le ha llevado a apartarse del mismo de alguna manera.

En esos retiros procuro que las líneas guía sean las siguientes:
- No hay un maestro "instituido" como tal, el maestro es zazen. Aunque si que puede haber alguien que organice, pues la intendencia existe, pero ya está.
- No hay "roles" privilegiados, sino que las distintas tareas se asumen por turnos y entre todos: encargarse de marcar los tiempos con la campana, cocinar, fregar, asear el lugar, etc.
- Transcurren en silencio y sin apenas ceremonias; Hay un pequeño Buddha en alguna esquina de la estancia donde se hace zazen y se le enciende incienso, hacemos sampai como agradecimiento al comienzo del retiro y al final, y gasho antes y después de comer (comida normal) y nada más.
- No hay otra aportación económica que el coste a escote de la comida y, en su caso, del lugar si fuese alquilado (cosa que no ha sido necesaria, pero que tal vez en un futuro, tengamos que plantear por la crisis del coronavirus, para no compartir estancias sino tener cada cual una "celda" individual)

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Re: El Koan Mu

Mensaje por Roberto » 26 Jun 2020, 12:55

A ver, con el ejemplo anterior, en el que cuento cual es mi manera de hacer las cosas, es decir "mi forma", tampoco quiero decir que esa sea necesariamente LA FORMA, no pretendo ser tan presuntuoso.

Pero si creo que para que el zen comience a florecer entre nosotros occidentales (que exactamente lo que quiere decir, más que "entre", es "dentro" de nosotros, de cada cual), el camino en el que creo es el del retorno a un zazen lo más esencial, desnudo y puro posible, y a confrontar y esforzarse en ver cómo ese zazen puede iluminar el resto de nuestra vida.

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Re: El Koan Mu

Mensaje por Carlos » 28 Jun 2020, 16:28

"En el budismo todo puede cambiar, salvo una cosa. Pero esa cosa, un proceso dentro de nosotros, no tiene una forma exterior “propia” y por ello tiene necesidad de expresarse con las nuevas formas de aquello que, por contra, puede cambiar. Sucedió así cuando el río budista se vertió en las inmensas llanuras chinas, se repitió la misma continuidad en medio de las diferencias cuando desde China el Zen fluyó como un arroyo en Japón. Es necesario que este salvaguardar la identidad básica, aquello que no podemos omitir si queremos que el budismo sobreviva, sea garantizado incluso ahora, mientras las enseñanzas de Śākyamuni traban amistad con las gentes y las culturas de Occidente.

Con el fin de que esto suceda es necesario identificar con claridad el mensaje de base original, de manera que pueda ser expresado con las nuevas formas, las de nuestro mundo. Por otra parte es necesario discernir claramente si y cómo las viejas formas lo expresan, en su contexto, de manera que no importemos mecánicamente escenarios o costumbres de otras culturas con la convicción de que, en virtud de su origen geográfico y temporal, son de matriz budista. Igual que no todo aquello que llega de Roma es cristiano católico, igualmente rara vez aquello que llega de Japón es de matriz zen (véase nota 1)."
:D _/\_

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Re: El Koan Mu

Mensaje por Roberto » 29 Jun 2020, 14:10

Ya ha pasado algún tiempo desde que empece a ofrecer los preliminares que realiza Mauricio Y. Marassi antes de abordar el koan de Joshu, el perro y los dos díscípulos. Este es el siguiente fragmento de esos preliminares, que pienso tienen también su enjundia, y la próxima vez entraremos ya directamente con lo que Mauricio dice sobre el koan (lo hago fragmentando el siguiente trozo de Mauricio, pues inserto mis propios comentarios).
Podemos decir que el ámbito en el que es acogida y puesta en práctica la enseñanza budista, que no es una doctrina particular o un contenido secreto, es tan profundo que, cuando esa enseñanza es salvaguardada y trasmitida en su pureza original, todo el resto, es decir todo, puede tranquilamente cambiar.
En este fragmento Mauricio nos recuerda que el budismo no es una doctrina, ni tampoco coincide necesariamente con unas determinadas formas. Ambas, doctrinas y formas, tienen, o bien un sentido soteriologico, es decir son enunciaciones provisionales encaminadas bien a animar a la práctica, bien a proporcionar un marco comprensible y comunicable entre distintas personas; también, por otro lado, esas doctrinas y formas pueden estar preñadas de contenidos relacionados con una determinada cultura. Sin embargo, en tanto via a recorrer orientada a la liberación del sufrimiento, esos contenidos y esas formas pueden cambiar, y cambian de hecho cuando el budismo se mueve en el tiempo, en el espacio y en las culturas, adquiriendo rasgos nuevos, renovados, sin que por ello cambie en lo profundo el mensaje original.
Es evidente como ello se presta a todo género de malentendidos y desviaciones. En una situación de ese tipo es posible que alguien reivindique el derecho de exponer la doctrina de los modos más excéntricos, justificando el comportamiento propio como la expresión personal del lenguaje alusivo, mediado, que permite hacer que la enseñanza esencial esté a salvo. Aparte de las excepciones siempre posibles, este es el caso en el que la “pureza original” es sustituida con aquello que poco antes he definido como “el resto”, en particular con la vanidad egocéntrica.
Este "cambiar" tampoco hay que interpretarlo como una puerta abierta al libre arbitrio, al capricho propio. Cosa que sucede con frecuencia: "puesto que YO ya se lo qué es el zen, puedo hacer lo que ME de la gana, y eso será también zen, por que lo digo YO". Si bien en el Mahayana la libertad de las formas, e incluso la iconoclastia, son mucho más frecuentes que en el budismo Theravada, esa libertad ha de estar justificada por el bien de los demás, por el deseo de seguir sirviendo más estrechamente a la realidad en la que uno está inserto, aunque ello conlleve transgredir alguna "norma", no por que uno quiera desde su capricho egocentrico. Esto último no es hacer gala de libertad para si y para los demás, sino, con la apariencia de libertad es puro egocentrismo, puro encarcelamiento en el propio yo.
Problema aparentemente inverso, pero sustancialmente análogo, surge cuando, estando sordos a los ecos o intenciones del lenguaje alusivo, se piensa que la letra es al mismo tiempo significante y significado, es decir que, por ejemplo, el envoltorio cultural chino o japones -por tanto de matriz sobre todo confuciana, daoísta o sintoísta- de ciertas argumentaciones o modos de vivir del Chan chino o del Zen japonés son el Zen en sí mismo. Es el error que ocurre cuando se confunde el budismo con las formas contingentes en las que este aparece, error muy difundido porque permite tener de algún modo algo que enseñar o trasmitir a un público que, a su vez, está inclinado a detenerse en las formas.
Cuando el budismo se encarna, momentáneamente, dentro de unas determinadas doctrinas y formas, y dentro de una determinada cultura, aparte de servir estas formas como vehículos facilitadores para aquellos pertenecientes a esa cultura a los que el mensaje va dirigido, dichas formas sirven también como medio hábil para expresar, aludiendo, a algo que está más allá del mensaje aparente. Sin embargo, aquí, en Occidente, con mucha frecuencia hemos confundido la forma (a menudo japonesa) con aquello que hay detrás de esas formas, que por otra parte son apropiadas para otras culturas, pero no necesariamente para la nuestra.
Al discurso precedente está unida ciertamente la característica o la capacidad del budismo (y del Zen en particular) de vivir, sin perder la pureza de su identidad, dentro de cualquier cultura madura y su consiguiente capacidad de desplazarse, incluso rápidamente, de un área continental a otra. Sería interesante un análisis de la relación entre estas características y la relativa volatilidad del budismo, prácticamente desaparecido de la India, de China y también en profunda crisis en Japón. En este ámbito cultural, más próximo a la antropología que a la religión, ha de tenerse en cuenta la capacidad del ser humano de reinterpretarse, aun siendo y permaneciendo como un sujeto cultural específico, a la luz de cambios tan profundos que se sitúan más allá de la cultura e incluso más allá de la pertenencia a la especie, por tanto más allá de cualquier identidad que se pueda enunciar.
El budismo, en lo que tiene de profundo y en tanto que religión universal, no tiene que ver con lo "indio", lo "tibetano", lo "chino" o lo "japones", pues se dirige a problemas básicos y fundamentales de todo ser humano y propone camino liberadores que no se restringen al ámbito de los asiáticos; en caso contrario, ¿qué interés tendría para nosotros occidentales? Aparte del de pertenecer a un club de freakes, como, por ej., esos clubs que se reúnen para disfrazarse de soldados de s. XVIII y rememorar batallas, y servir de entretenimiento antiestres durante un rato.

eduardo
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Re: El Koan Mu

Mensaje por eduardo » 29 Jun 2020, 20:54

Antes de que continues de lleno con el koan Mu, decir que el tema de las formas, es un tema complejo, entramos de lleno, en el problema de que es cultural y que no dentro el budismo.
Mi experiencia personal, ahora que practico un zazen informal y solitario, por circunstancias de la vida, prescindió del incienso, aunque tengo una pequeña statua de Buda. Hago gassho antes de empezar la práctica y al terminar.
A veces hago sampai, otras veces no, sin embargo creo que dentro de un zazen desnudo, cierta forma es importante, nos sitúa en la practica. El altar también me parece importante, porque nos recuerda que la práctica viene de Buda, y el incienso también me parece importante, crea un ambiente de práctica.
Prescindo de ello por circunstancias, pero que en una práctica grupal puede tener su importancia, a la hora de crear ambiente y armonizarse.
Cuando he estado en centros no zen, en uno de ello, se podía entrar y salir cuando se quisiera, la Postura era libre, y no había ni tiempo, ni campana, y me descolocaba, como que no había un ambiente de práctica, parecía todo informal, uno entra se sienta un rato y se va, y luego entra otro. Y así.

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Re: El Koan Mu

Mensaje por eduardo » 29 Jun 2020, 21:01

Si pudiera encender incienso lo haría e incienso japones, que me gusta, sin embargo tampoco es imprescindible, lo que es imprescindible es una voluntad de práctica.
Claro, si nos ponemos a pensar el Buddha no encendió ningún incienso. Que sepamos. O quien sabe?

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Re: El Koan Mu

Mensaje por eduardo » 29 Jun 2020, 21:03

Aunque según tengo entendido el incienso servía también para medir el tiempo, en una época sin relojes.

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Re: El Koan Mu

Mensaje por Roberto » 01 Jul 2020, 13:58

No decía otra cosa aquí: viewtopic.php?f=4&t=63&p=1515#p1503 (nosotros también nos inclinamos con las manos juntas al principio y al final de zazen, y hacemos sampai al principio y final de los retiros). Para hacer la vía real, alguna forma real hay que darle. Gasho y sampai son formas practicadas en todos los budismo de todos los tiempos y lugares, no hay nada malo en asumirlos nosotros también, son gestos universales entre los practicantes budistas. Incluso las formas hiperritualizadas del zen (probablemente, en cierta medida, también asumidas y practicadas por Dogen... era japonés, medieval, etc.) pudieron y pueden tener algún valor, tanto colectivo como individual, para un o unos practicantes determinados. Otra cosa es confundir esas formas con aquello que quieren vehiculizar, y que no depende de ninguna forma concreta; pararse en ellas sin ir más allá, cosa que por desgracia, en Japón y también aquí, sucede a menudo.

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