En recuerdo de Tupanaoscar

Para discutir problemas, técnicas y otros temas relacionados con la meditación.
Daido
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En recuerdo de Tupanaoscar

Mensaje por Daido » 09 Jun 2020, 09:25

@tupanaoscar fue un miembro de este foro. Un chico de 24 años, que vivía en Londres, cuya lengua era el español. Vino buscando ayuda, desesperadamente, y contactó conmigo, pidiéndome que le diese consejo. Aunque no tengo cargo de consejero, ni en este foro, ni en ningún otro sitio, su necesidad de ayuda me conmovió, y quedé con él por Skype, diciéndole la verdad sobre mí: No soy maestro de Zen, no soy psicólogo, ni médico. Mi currículum está casi vacío. Soy tan solo un Upasaka (un practicante laico) ordenado por el ya fallecido Tangen Harada Roshi. A partir de esto, hablemos si quieres.

Hablamos durante casi dos meses, por Skype, un par de veces a la semana. Era una persona especial, según pude ver (todos los somos, sin duda). Oscar era un joven inteligente, sensible y dotado para el arte, pero no había tenido ocasión de darse cuenta aún. Tenía una mente parlante que le hacía un daño enorme, ese era su problema. Le dimos el nombre del mono en la cabeza, que no para de comerla. No era un problema tan grande, le dije. Todos tenemos un mono en la cabeza, le dije. Y el pareció comprender, y experimento una alegría inmensa. Fue como si se hubiese dado cuenta de que el mono no era un problema exclusivamente suyo, sino que era un problema común a todos los seres humanos. Tal vez darse cuenta de eso, fue lo que le produjo esa inmensa alegría. Por un momento, pareció liberarse del mono. Su alegría era tan grande, que me contagiaba. Me sentí feliz de verle así.

Pero la alegría duró poco. Al momento su mirada se nubló otra vez. "¿Y si Dios hubiese hecho un infierno, para llevarnos allí, después de todo?", preguntó. "Es el mono en tu cabeza, otra vez, Oscar", le dije. "Tienes que aprender a vivir con él, sin hacerle caso. "¿Entonces es eso? ¿No hacer caso al mono?", preguntó. "Sí", contesté. "Se trata de eso, exactamente". Le dije que hiciese unos minutos de zazen al día. "Sigue la respiración, simplemente, contándola de uno a diez". Lo hizo y, poco después, me dijo que le había ido muy bien. "Sigue así, entonces", le aconsejé "Y no le hagas caso al mono".

Vi que tenía un problema interno, serio, del que no era culpable, y le pregunté si estaba en manos de algún médico o psicólogo. Me dijo que sí. Le pedí que hablase con su médico de cuanto yo le proponía, y que no hiciese nada si el médico no se lo permitía. Su padre parecía estar muy al tanto de todo cuanto hacía, igualmente. Pude ver que una persona mayor, le vigilaba a ratos, cuando hablaba conmigo. Comprendí que Oscar tenía problemas serios, y mi ayuda por Skype no bastaba. Pero el insistía en verme, y hablar conmigo casi a diario. A veces hablaba por su ordenador, en casa, y otras desde su móvil, andando por parques y puentes de Londres, y yo podía ver la ciudad en la pantalla, mientras oía su voz. Era algo curioso, ver que las personas se volvían a veces, cuando pasaban a su lado. Me parecía una persona feliz, a pesar de sus muchos líos mentales.

Quería ser escritor, me dijo, y yo le animé a que escribiera. Le dije que escribiese de todas esas cosas que veía en su cabeza, y que me contaba. Yo también soy escritor, le dije, y escribo novelas de realismo fantástico, con un pseudónimo. Pensé que él estaba dotado para escribir, pues tenía una imaginación desbordante. Además, pensé que sería una terapia muy buena para él, pues lo ha sido y lo es igualmente para mí. El siempre me decía, que sí, que quería escribir, pero que si lo hacía, podía hacer que otros al leerle, se perdiesen y se condenasen, y Dios los enviara al infierno. Honestamente, creo saber a lo que se refería. Hay personas, como Tolkien, cuyos libros son de una imaginación tan contagiosa, que pueden producir en algunos lectores, ramalazos psicóticos. Y, sí, esas cosas suceden.

El último día que hablamos, me dijo que había ido a ver una hipno psicóloga, y vi que le había metido ideas nuevas en la cabeza. En mi fuero interno, creí ver que esa psicóloga no le convenía, y se lo hice saber. Le dije que no podía estar conmigo y estar con otros al mismo tiempo, ¿por qué? Muy sencillo, porque un médico cura, pero dos enferman. Y tres, matan. Cada uno por su cuenta puede ser bueno, pero juntos, son veneno. Así pues, le dije que debía elegir entre esa señora o yo, porque ella y yo no íbamos en la misma dirección. El me contestó súbitamente. "¡Usted!", me dijo, "Usted es en quien yo he decidido confiar". "En ese caso, haz aquello en que hemos quedado", le contesté, "practica diez minutos el ejercicio, y procura no hacer caso al mono, en todo lo que te diga".

Lo último que me hizo, fue las mismas preguntas de siempre "¿Entonces el infierno no existe?". "Yo no he visto ningún infierno, ya te lo he dicho". "¿Usted no cree en Dios, entonces?", insistió. "Yo soy budista. Los budistas no tenemos a Dios como un Ser personal" Y nos despedimos. "¿Nos vemos dentro de unos días, entonces?", preguntó, como era habitual. "Sí, nos vemos en unos días. Cuídate". Me dio las gracias, y se fue. No volvimos a vernos. Pasaron dos semanas o más, y estaba preocupado por él. Ya estaba pensando en escribirle, pero creí que no era conveniente. A lo mejor había decidido dejar mis consejos, y tomar los de otra persona, y yo no debía interferir en su decisión. Pensé que recibiría un mensaje suyo, tarde o temprano. Y recibí uno, en efecto, de su cuenta de Skype, pero no estaba escrito por él, sino por su hermana:
Hola Miguel, le escribe la hermana de Oscar. Le quería agradecer todo lo que hizo por él. Él estaba luchando contra una enfermedad y busco toda la ayuda posible. Usted lo ayudo y quería agradecerle por su tiempo y apoyo. Tristemente Oscar nos ha dejado. Cómo usted le prestó apoyo durante su etapa más difícil pensé que tenía que hacerle saber.
Muchísimas gracias por estar ahí. Gracias por escucharle.
Sin poder evitarlo, las lágrimas corrieron por mis mejillas, y le contesté:
Dios mio! Me produce un pesar enorme. Yo veía que necesitaba ayuda, y traté de ofrecérsela lo mejor que pude. Lamentablemente no supe hacerlo mejor. Pensaba en él a menudo, y esperaba noticias suyas, que ya no llegarán. Me siento muy triste. Es un duro golpe para mí. Descanse en paz. Ahora ya sabe que el infierno no existe. Les recordaré a todos en el silencio de mi meditación. Gracias por decírmelo.(loudlycrying)
Una contestación de su hermana llegó al día siguiente:
Gracias, usted lo ayudo. Ahora él está tranquilo y sin miedo. Él tenía esquizofrenia, vivía en un miedo constante, lucho mucho por sobreponerse y busco toda la ayuda que pudo, usted se la ofreció y lo hizo muy bien. Él dejo de preocuparse por un tiempo pero el miedo siguió. Él quería dejar de sentir ese miedo y tomo la decisión de irse, ahora está tranquilo.
Gracias de nuevo.
Mi contestación final fue esta:
Gracias, sí, él esta tranquilo por fin. Que descanse en paz, siempre nos acordaremos de él. Hasta siempre.
Y sentí que se cerraba un capítulo de mi vida. Uno corto, sin demasiada importancia, pues no había conocido a Oscar personalmente (solo por Internet). Pero pronto vi que, no, que era un episodio importante. Muy importante. Y me di cuenta de que le había conocido, tanto o más, que si le hubiese visto bis a bis. No hay duda de que, en el mundo virtual se dan relaciones humanas, que tienen la misma fuerza (al menos) que en el mundo real. Oscar no es un ente virtual, para mí, de ningún modo. Fue la naturaleza esencial con forma humana, jugando un papel dificilísimo, que le costó la vida. Yo no pude, o no supe hacer nada por evitarlo. Hasta siempre amigo mío. Tu recuerdo me acompaña.

En memoria de Oscar. Descanse en Paz. Hasta Siempre. Amen.

_/\_

Javier
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Re: En recuerdo de Tupanaoscar

Mensaje por Javier » 09 Jun 2020, 14:18

Me uno a sus condolencias, Daido...usted tiene un gran corazón al intentar ayudarle de la mejor forma que supo. En el foro hermanado, también tuvo alguna participación y los compañeros de allí, le dieron muy buenos consejos para intentar rebajar ese miedo insistente que no le abandonaba del todo, por lo poco que sé de su historia vital y que se reduce a lo que ha contado, Daido.

Mi más sentido pésame a los familiares y sus allegados, si acaso lo leyeran. Descanse en paz, Óscar _/\_
Homenaje a la Brillante Triple Joya. Que todos los seres puedan descubrir el Sublime Dharma y sus frutos ;)

Se denomina sabiduría (pañña) a eso que comprende claramente. Abhidhammavatara. Ven. Buddhadatta

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Roberto
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Re: En recuerdo de Tupanaoscar

Mensaje por Roberto » 10 Jun 2020, 11:40

Es muy, muy lamentable la perdida de Tupanoscar. Desgraciadamente al final su infierno interior se convirtió en una realidad insuperable. Ahora ya todo pasó al olvido, descanse en paz.

Soy Psicológo de profesión, aunque la mayor parte de mi carrera profesional -desde hace unos meses estoy ya retirado- más que en atención directa a pacientes ha transcurrido como gestor de equipos, entre otros perfiles profesionles de equipos de psilog@s, así como de trabajador@s sociales, junto a los que trabajábamos con poblaciones difíciles (personas en situaciones de exclusión social, delincuentes, adolescentes con trastornos adaptativos, etc). Por ello, prácticamente desde el primer momento en que leí lo que decía Tupanoscar, me di cuenta de que estaba probablemente afectado por algún tipo de psicosis.

Por algún motivo no es infrecuente que aparezcan personas con ese tipo de patologías en foros budistas, pidiendo ayuda, si bien en un lugar equivocado, pues lo que necesitan es ayuda especializada, con frecuencia de carácter psiquiátrico y eventualmente acompañada de medicación.

La práctica de la meditación, budista o no, no es apropiada para quien padece ese tipo de trastorno grave de la personalidad, pues lo más probable es que solo sirva para agravar sus manifestaciones delirantes. Incluso prácticas meditativas, que no son de carácter budista, sino terapéutico, como el mindfullness, y que a menudo son desarrolladas en ambientes controlados, de manera presencial y supervisadas por personal especializado, estando orientadas a otro tipo de trastornos, más leves si se quiere, como los comportamientos compulsivos, el pensamiento obsesivo, la mitigación del stress, el alivio de dolores crónicos, etc. pero no a cuadros psicóticos.

En estos casos es preferible no confundir el deseo de ayudar, con lo que podría ser una ayuda efectiva, ya que los resultados pueden ser impredecibles, como ha sucedido por desgracia con Tupanosocar, y cuando aparecen personas así por un lugar como este creo que es mejor indicarles, con tacto pero también claramente, que es mejor que busquen una ayuda profesional adecuada para su problema en otro lugar. El enfrentarse a prácticas meditativas, aunque sea de manera suave, en personalidades de tipo psicótico corre el riesgo de desencadenar y/o acelerar sus manifestaciones delirantes, y en algunos casos, como al parecer a sucedido aquí, conducirles al suicidio.

La meditación budista, si bien está encaminada a la disolución de nuestro yo egocéntrico, paradójicamente necesita como condición previa de un yo estable y sólido, cosa que precisamente es lo que falta de entrada en los cuadros psicóticos, en los que este "yo normal" falta, y lo que encontramos en su lugar es un constructo delirante que intenta mitigar esa carencia angustiosa de un "yo normal" por algún tipo de cuadro delirante sustitutivo, que puede parecerse a un "yo" pero no lo es, y que a veces es muy difícil de distinguir por quien no tenga los conocimientos necesarios para detectar y abordar ese tipo de patologías.

Por ello, creo que lo mejor es, cuando nos encontremos con personas con personalidades inestables, y especialmente si no somos profesionales con capacidad y formación adecuada encaminada a distinguir entre lo distintos grados de trastornos de la personalidad, su gravedad y su posible pronostico y tratamiento, indicarles que dirijan su petición de ayuda a un lugar apropiado y con conocimientos profesionales, en vez de buscarla aquí, donde nuestras buenas intenciones en realidad lo que pueden es agravar la situación en la que se encuentran más que aliviarla.

eduardo
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Re: En recuerdo de Tupanaoscar

Mensaje por eduardo » 11 Jun 2020, 10:05

lamento profundamente la muerte de tupanoscar.

Se veía que algo raro tenía por sus aportaciones, aunque yo no soy psicólogo como @Roberto sino al contrario, paciente, he pasado por el psicólogo dos veces en mi vida, una cuando no practicaba zazen, por problemas de abusos de sustancias y alcohol, de abuso que condicionaba mi vida, por supuesto eso tenía una raíz psicológica. En aquella etapa tuve que elegir, o entre las compañías de mis amigos de toda la vida, o reconducir mi vida. No tuve un problema de dependencia como tal, de ninguna sustancia, pero si un consumo problemático.

Después de haber superado eso problemas, años después conocí la practica de zazen ,practica que me ha acompañado desde que empecé, hace 11años.He vivido desde entonces todo con zazen. Pero eso no quiere decir que zazen me haya resuelto ningún problema. Tampoco se puede decir que zazen no tenga beneficios. Al principio de la practica sentí que descubría muchas cosas de mi mismo, y de que todo me iba mejor con la practica. De alguna manera en esa primera etapa me ilusione con la practica. Hace 7 años me diagnosticaron una enfermedad que me condiciona prácticamente la mayor parte de los aspectos de mi vida, me tengo que pinchar insulina cinco veces al día. Aparentemente acepte la enfermedad, pero era una falsa aceptación. Esa falta aceptación de la enfermedad la descubrí más tarde. Esa enfermedad fue cuando ya era practicante de zazen.

El maestro Roland al cual yo seguía escribió un libro sobre sanar la mente. Dicho libro habla de la diferencia entre terapia y zazen. El libro está escrito a raíz de la recomendación en Francia por parte de psicólogos de la practica de zazen. En los dojos aparece a veces gente con trastornos, Roland es claro en ese aspecto. La última palabra la tiene el psicólogo o psiquiatra que le trata, cuando hay trastorno que necesita medicación. Según exponía en el libro la esquizofrenia como la psicosis son enfermedades mentales graves, en el caso de la psicosis, no recomendaba la practica de zazen. Tampoco puedo profundizar en este tema mucho , porque no tengo el conocimiento que hace falta para este tipo de cosas. Roland hablaba de la diferencia entre una cosa y otra. dicho en sus palabras la terapia es para reconstruir el ego, un ego no bien construido y la practica para transcenderlo o ir más allá del ego.

Sin embargo puedo contar mi experiencia personal. Después de una crisis personal fuerte este ultimo año he estado acudiendo a terapia, pensaba ingenuamente que zazen podía resolver cierto conflicto interior, me equivocaba profundamente, porque hay conflictos que son de raíz psicológica de como hemos construido nuestro yo. conflictos que hay que reflexionar sobre ellos con la ayuda de un profesional, si se quieren resolver y uno ve que solo no puede o no es capaz de hacerlo. Que no vale decir que el yo es una ilusión.

Hay que hacerse cargo del conflicto, tomar decisiones adecuadas y reflexionar sobre la naturaleza del conflicto. Zazen en el fondo no resuelve nada. A veces puede servir de espejo, de que puede manifestarse un conflicto pero es el yo, la conciencia racional, el sentido común o como se le quiera llamar por decirlo de alguna manera, el que tiene que hacerse cargo de él. Zazen es otra cosa, no es terapia.

No me gusta hablar de mi vida privada, y menos en un foro, sin embargo lo he creído conveniente, expresar mi experiencia personal. Con zazen y con la terapia. Por si puede servir de ayuda. Solo quiero dar testimonio de mi experiencia.

En alguna aportación en este foro, hable de los límites de zazen, me refería a conflictos del yo, que zazen no puede resolver, como no hable claro por no desvelar ciertas cosas de mi vida, creo que no se me entendió.

Ojala tupanoscar pueda encontrar la clara luz. Este donde este.

Daido
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Re: En recuerdo de Tupanaoscar

Mensaje por Daido » 11 Jun 2020, 12:28

@Javier , @@Roberto y @eduardo, agradezco vuestras aportaciones. Ya lo digo en mi post al principio: yo no soy psicólogo. Pero sé que ciertas personas no pueden hacer zazen, entre ellas los que padecen esquizofrenia (que era el caso de Oscar, según he sabido por su hermana). Él no me dijo que tuviese esa enfermedad, pero yo veia que le pasaba algo. Por ese le dije que hablase con su psicólogo clínico (me dijo que tenía uno) sobre todo lo que yo le dijese y, si el psicólogo le desaconsejaba cualquier cosa que yo le propusiese, el debía hacerle caso al psicólogo. No es la primera vez que me encuentro una persona con ese tipo de problemas. Buscan ayuda desesperadamente, y lo prueban todo, inclusive el zazen. Pero el zazen es completamente desaconsejable para ellos. Eso yo lo sé muy bien. No sé por qué razón, el zazen les pone peor.

Tras varias semanas, hablando con él, a razón de dos o tres veces por semana, yo sabía que Oscar era una persona con enormes problemas mentales, aunque nunca pensé que tuviese esquizofrenia. Como estaba en tratamiento, siempre creí que sus médicos serían quienes le controlarian. Le propuse hacer unos minutos al día, de seguir y contar la respiración, sentado en una silla, y sin entrar en detalles de posturas. Solo seguir y contar la respiración, unos minutos (yo creo que si lo hizo, fue de un modo muy esporádico). No creo que tal ejercicio (que dificilmente puede considerase zen), le produjese la crisis que le llevó a cometer suicidio. Si fuese así, habría que pensar que se estamos usando un método muy peligroso, de extraordinaria potencia. Yo sé que el zazen puede hacer daño, si se practica de un modo intenso por alguien que tiene problemas de ese tipo, porque cierto condiscipulo mio del mismo maestro, tras varios años de denodada práctica, se desmoronó, y se suicidó tirándose a un tren. Aquello me hizo ver que el Zen no es para todo el mundo.

Oscar no práctico realmente zen, pues no tuvo tiempo de hacerlo. El ejercicio que le propuse, no creo que le produjese un empeoramiento súbito. Más bien creo que fue lo que probó con un número de personas, psicologos o lo que sea, a las que debía estar siguiendo habitualmente, mezclandolo todo (cosa que yo le desaconseje), y haciendo un pupurri, lo que pudo conducirle a la crisis final.

Naturalmente, esto hace que me plantee muchas cosas. De que sirve el Zen? A quien ayuda, si es que es una ayuda? Quienes NO deben practicar el zen? Y, si es algo tan peligroso, quién debe enseñar el zen? Yo no enseño zen, por supuesto, ni pretendía enseñarle zen a Oscar. Intenté ayudarle, eso sí, pero en el plano personal, como un amigo. No un terapeuta y, mucho menos, un maestro Zen. En fín, Oscar ya está descansando, y me alegro por él. No me siento culpable por haber tratado de ayudarle, pero me siento triste por no haber podido hacerlo. Al mismo tiempo, me siento dichoso por haber contribuido a que se sintiese bien por un tiempo, según me ha dicho su hermana.

Pero, no. No creo que me deje involucrar nuevamente con otros casos. Ya es suficiente para mi.

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Re: En recuerdo de Tupanaoscar

Mensaje por Tao » 12 Jun 2020, 07:57

Lamento muchísimo leer esto, a mi también me escribía (veo que su último mail fue en Abril), su temor ante el mundo, era inabatible. No logré aportarle demasiada paz, creo que tú pudiste ayudarle un poco más. Te lo agradezco.

Un abrazo Daido.

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Re: En recuerdo de Tupanaoscar

Mensaje por Daido » 12 Jun 2020, 10:05

Gracias a ti, @Tao. Muchisimas gracias🙏

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Re: En recuerdo de Tupanaoscar

Mensaje por Roberto » 12 Jun 2020, 11:33

Del blog de la Stella del Mattino, organización budista zen italiana, con la que, de alguna manera, estoy relacionado y participo en ella.

En un post, donde el autor de la entrada, practicante zen italiano, en relación a la muerte de su tío por Covid19, escribía esto
Forse l’amore è questo: volere che l’“altro” non muoia

Al respecto de esa entrada, Mauricio Yushin Marassi, conocido por quién frecuente mi blog, comentaba esto
penso che la tua definizione di amore, per quanto comprensibile, sia un poco viziata dall’egoismo. Volere che l’altro non muoia, sic et sempliciter, significa ‘non voler perdere’ quella persona, ovvero ‘volerla ancora’. Indipendentemente dal suo bene. Io mi fermerei un poco prima: essere disponibile, sia che muoia sia che non muoia, secondo il suo bene. E questo, il suo bene, ha da essere secondo il suo discernimento, non il nostro. Al che ‘ci sta’ anche il morire.
En relación al comentario de Mauricio, Giusepe Jiso Forzani, también conocido en mi blog, y un intimo amigo en el Dharma, añadía, en desacuerdo con Mauricio (el zen no necesariamente ha de ser un camino de unanimidad de pareceres), lo siguiente... y desde mi punto de vista ambos tienen algo de razón
Non necessariamente. Si può volere che l’altro non muoia non per continuare ad averlo/la, si può volerlo anche per “dopo la propria morte”. Si può cioè volere l’impossibile (in questo caso una doppia impossibilità) e forse questo è una forma di amore.
El italiano es una lengua hermana y fácil, pero si alguien desea que le traduzca alguna parte, no tiene nada mas que decírmelo.

eduardo
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Re: En recuerdo de Tupanaoscar

Mensaje por eduardo » 12 Jun 2020, 13:17

Hola @Roberto aunque son lenguas hermanas, no entiendo ciertas expresiones, no cogo el sentido para hacer una reflexión.

Sino no te importa traducirla. Lo agradecería.
En cuanto a la muerte, amor Egoísmo etc... Creo que es bueno que el zen haya posturas divergentes, al fin y al cabo, compartimos una práctica, desde diferentes senderos individuales y no dogmas de fe.

Saludos

Daido
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Re: En recuerdo de Tupanaoscar

Mensaje por Daido » 12 Jun 2020, 14:10

Creo que tu definición de amor, aunque sea comprensible, está un poco estropeada por el egoísmo. Querer que la otra persona no muera, sic et sempliciter, significa 'no querer perder' a esa persona o 'quererla nuevamente'. Independientemente de su bien. Me detendría un poco antes: estar disponible, ya sea que muera o no, por su propio bien. Y esto, su bien, tiene que estar de acuerdo con su discernimiento, no con el nuestro. Con lo cual también se está muriendo.
no necesariamente. Es posible que desee que la otra persona no muera para no seguir teniendo a él / ella, también puede querer que él / ella "después de su propia muerte". Es decir, puedes desear lo imposible (en este caso, una doble imposibilidad) y quizás esta sea una forma de amor.

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